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	<title>Blogs de libros &#187; Relatos</title>
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	<description>agregador de literatura personal</description>
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		<title>Tutiplén con photoshop bastante místico</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 07:57:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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¿Para qué ir al paraíso estando muertos?Loquero

Churrasco de biblia
Hacemos hilvanes con hilos de mala calidad, son débiles y duran lo que la mayor parte de los conocimientos, las sorpresas y las muestras gratis.
(accented edges: hierba que crece en primer plano,  buena disposición del espíritu).

Besame la estampita
Viene a cuento por aquello de las diferencias. Como [...]]]></description>
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<span><span>¿Para qué ir al paraíso estando muertos?</span><br />Loquero</span></div>
<p>
<span>Churrasco de biblia</span></p>
<p>Hacemos hilvanes con hilos de mala calidad, son débiles y duran lo que la mayor parte de los conocimientos, las sorpresas y las muestras gratis.</p>
<p>(accented edges: hierba que crece en primer plano,  buena disposición del espíritu).</p>
<p>
<span>Besame la estampita</span></p>
<p>Viene a cuento por aquello de las diferencias. Como en el juego de buscar las siete. Y la cagada general —la particular, en este caso ya no importa— es que podés hacerlo incluso sin ver las imágenes contrastadas. Demasiado previsible es cuando mirás para atrás y nada te arrepiente, todo te emociona media-masa.</p>
<p>(diffuse glow:  al final de la ruta hay un espejismo, él me agarra la mano para hacer los cambios).</p>
<p>
<span>Rosario de silencios</span></p>
<p>Los murciélagos  me producen una fascinación parecida, pero en menor escala, a la que me producen los pingüinos. Pero a lo que iba: una cocinera oriental con un sombrero muy cómico pasa huevos por un colador. Esta imagen se repite varias veces, no sé si es que hay que colar  los mismos huevos varias veces o es un truco para alargar la escena. Eso es lo que no me gusta del canal gourmet. No te explican las cosas fundamentales, la raíz del asunto.<br />
No sé para qué me molesto anexando datos, ocupando memoria, escribiendo registros si, finalmente, todo es inviable.</p>
<p>(spatter: si ahora pongo el cuello es para que lo acaricies).</p>
<p>
<span>El Apocalypsis según Now</span></p>
<p>Cuando vengas arrepentido a pedir mi piedad, tendré que recordarte la historia que se detalla a continuación.<br />
Había una vez una caja cuyo contenido era la propia intimidad de cada ser humano del planeta. La caja estaba frente a los ojos, al alcance de cualquier pelandrún y la consigna era no abrirla jamás porque existía una ley de inviolabilidad que si era transgredida hacía que pierdas, como mínimo a tu amor, como máximo la vergüenza.<br />
También existía otra caja que contenía dentro el respeto por los sentimientos de los otros seres vivos. A esa caja estaba permitido abrírsela sólo una vez porque luego no podía cerrarse nunca más<br />
Y había una última caja que todavía no sabemos que contiene o, mejor dicho, es mutable, su contenido depende de la imaginación o voluntad del día.</p>
<p>
(chalk and charcoal: no es paranoia, hay un alacrán en mi cabeza).</p>
<p>
<span>Yo de fruta pecaminosa te elijo el arándano</span></p>
<p>Ya sabemos que es la hora, el momento, la cúspide halógena de la cuestión excitante, llamativa, estimuladora y todas esas cosas que más vale ni te explico porque entonces habría que escribir y lo importante es publicar. Ya lo dicen los émulos de O.L., aunque no hayan publicado un catzo y se dediquen a tejer conjeturas. De diferentes modelos.<br />
Unas verdes, otras celestes, unas macramé, otras punto arroz. Conjeturas ralladas, con rombos, arabescos o diseños popcorn.<br />
No se trata de tejer sino de tamizar.<br />
Sólo eso es lo que pido.</p>
<p>(dark strokes: la indignación que me producen ciertas pelotudeces que no puedo evitar ver).</p>
<p>
<span>Será que tan salado el  mar es luego de que ella se ha bañado en él</span></p>
<p>La mujer de Lot se ganó el Loto y con el dinero se compró una procesadora de alimentos. Su marido se queja, dice: &#8220;esto está soso&#8221;, y señala el arroz con alcahuciles.</p>
<p>(unsharp mask: con los años uno va pareciéndose demasiado a sus abuelos).</p>
<p>
<span>Ay ay ay, qué lindo es vivir en Sacramento</span></p>
<p>Aceleramos y desaceleramos, es la forma de mantenernos a punto, sin embargo cada acelerada nos deja un aro roto, o el mismo un poco más dañado y cada día necesitamos más aceite, según marca el pelito o algo más tangible, obvio: el rendimiento.</p>
<p>(motion blur: vibra, enciende la luz y llega. Un segundo antes de concluir se congela y queda grabado para siempre).</p>
<p>
<span>Agnóstico por mano propia</span></p>
<p>Suponte que quedas atrapado en medio de una manifestación de taxistas, o dentro de un libro de Laiseca o cualquier otra contingencia similar. A esto súmale que no tienes monedas, que has olvidado el iPod en la cajuela. Este tipo de situaciones son las que dios nos presenta para ponernos a prueba. Y ni siquiera puedes llamar a Movistar para quejarte porque no hay señal.</p>
<p>(colored pencil: la felicidad es un estado intolerable, tengo nostalgia de mi angustia de ayer).</p>
<blockquote><p>
archivado en: tutiplenes generales</p></blockquote>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/1fdfc_3337709-1894986136908477657?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/xyOGD4Q9r785gKJJ4Q7lIF6lrRA/0/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/1fdfc_di" border="0"></img></a><br />
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/xyOGD4Q9r785gKJJ4Q7lIF6lrRA/1/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/1fdfc_di" border="0"></img></a></p>
<p><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/484fd_6znxKB9gSK0" height="1" width="1" /></p>
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		<title>Sobre lo que hay en las orillas</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 14:56:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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Y
contame de todo lo que como vos, se derrumbó.
Pequeña Orquesta Reincidentes

Miguitas de olvido se amontonan en las grietas que el tiempo talló en la
mesa.
La madera corroída, expuesta a la creciente oscuridad de la noche, tapiada por
una crueldad minuciosa, ofensa ignorante, imposibilidad [...]]]></description>
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<p></p>
<div align="right">
<span><i>Y<br />
contame de todo lo que como vos, se derrumbó.<br />
</i>Pequeña Orquesta Reincidentes</span></div>
<p></p>
<p>Miguitas de olvido se amontonan en las grietas que el tiempo talló en la<br />
mesa.</p>
<p>La madera corroída, expuesta a la creciente oscuridad de la noche, tapiada por<br />
una crueldad minuciosa, ofensa ignorante, imposibilidad —o lo que no se quiere—<br />
de tensar el arco y dejar que la flecha salga y se encienda en los espíritus empachados<br />
de bordes desparejos.</p>
<p>Te lloré una noche en la que dejé a un costado las dos manos que llevaba de<br />
repuesto, porque dos eran poca cosa para abrazar el gran misterio que<br />
abandonamos en la banquina de la ruta de un país que no era el<br />
nuestro.</p>
<p>Restos fósiles de un mechón de pelo se esparcen como hilos porfiados que<br />
dibujan bucle, tirabuzón, enredan el índice de un juego anterior al sueño, la<br />
osadía. Resorte si acaso al oírte tan breve voz diga, indique una señal que le<br />
haga ruido musical a la tripa, se lea en ella un sí con brillo de diamante y<br />
núcleo solar. Abrigo de días congelados, paz para el desastre natural, el<br />
cataclismo del silencio cognitivo, impostado.</p>
<p>Va a salir, ya va a salir. Falta práctica, irá emergiendo de su centro y se<br />
instalará, la llaga se hará un callo y despertaremos con otro conocimiento, un nuevo<br />
escudo, aunque el frío siga astillando el hueso de la memoria, lo perfore, le<br />
haga trenzas, lo condene a este vuelo permanente de sin alas, de sin cielos,<br />
errabundo.</p>
<p>Tenía no una vida sino varias por ser tuya porque una no abarcaba la<br />
inmensidad de los deseos, intentos blanco y negro que desiertos se quedaron en<br />
la torpe elegía de un pie solo —sólo uno— que alcanzó para quedar atornillada<br />
en una espera sin sorpresas.</p>
<p>Miguitas de olvido permanecen intactas en la mesa, en los zócalos. <br />
En la<br />
caja plástica de uno de mis discos preferidos.</p>
<blockquote><p>
archivado en: del azúcar y el parmesano</p></blockquote>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/064a1_3337709-2202680750963789057?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>Yodo</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 20:57:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando el médico me dijo que sentiría una sensación de calor en la cara, el pecho y la zona genital, confieso que me entusiasmé.
En
 el bar de enfrente de la clínica estaba esperándome un hombre al que
estaba por conocer y lo que me tenía preocupada, no eran los ocho vasos
de líquido de contraste ni el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span></span>Cuando el médico me dijo que sentiría una sensación de calor en la cara, el pecho y la zona genital, confieso que me entusiasmé.</p>
<p>En<br />
 el bar de enfrente de la clínica estaba esperándome un hombre al que<br />
estaba por conocer y lo que me tenía preocupada, no eran los ocho vasos<br />
de líquido de contraste ni el yodo que me iban a inyectar en la vena,<br />
sino que llegaría tarde a la cita.<br />No me gusta hacer esperar a la<br />
gente. Es algún tipo de trauma. Dicho de otro modo: no me gusta hacer<br />
aquello que odio me hagan y tal vez mi problema con las esperas es la<br />
especie de ejercicio vocacional que ejerzo con ellas. Puede tener que<br />
ver con miedo a afrontar las cosas. Algo así como &#8220;no acción&#8221;;<br />
simplemente me siento a esperar que algo suceda sabiendo de antemano que<br />
 lo único que sucede es el tiempo. Así es como vivo, lo que en realidad<br />
tiene un solo sinónimo: espero.</p>
<p>Lo que pasó dentro de la sala no<br />
tiene nada de emocionante, un pinchazo en la vena mala, la guía, el<br />
antihistamínico y luego el escaner de mi cuerpo a 4 colores RGB. Lo<br />
normal, excepto una breve sensación de incendio, algunas bromas que<br />
hacían los médicos como para distender un momento que sólo me resultaba<br />
engorroso porque estaba llegando tarde y no me gusta que me esperen.</p>
<p>No<br />
 pensé ni por un segundo que me harían desvestir. Era obvio, pero no lo<br />
tuve en cuenta. Es decir, cuando uno va al ginecólogo o a cualquier otro<br />
 especialista sabe,  se prepara de determinada manera. Lo mismo sucede<br />
con las citas. Si son románticas, si son primeras citas, si hay<br />
cuestiones laborales de por medio. El no tener pareja y la total<br />
libertad de establecer relaciones con diferentes hombres implanta en uno<br />
 ciertas rutinas de cuidados específicos. La apariencia exterior tiene<br />
pocas variantes, debajo de la ropa, depende del caso. </p>
<p>Cuando el<br />
médico me cubrió con una manta me sentí un poco avergonzada: no me había<br />
 depilado. En esa sala hacía demasiado frío y le agradecí el gesto,<br />
aunque en realidad sé que fue ahí cuando vio mis piernas y creo que<br />
hubiera preferido congelarme a exponer el grado máximo de mis miserias.</p>
<p>Al<br />
 salir tuve incontenibles deseos de vomitar. En el baño me quedé sentada<br />
 esperando que pase o suceda. Otra vez esperar. Y la sensación se fue.<br />
Me miré en el espejo y me vi muy pálida, el cabello demasiado<br />
electrizado. No era más que una reunión de trabajo pero nunca se sabe<br />
como puede funcionar la heterogénesis de los fines y la apariencia<br />
externa no debe variar. O sea, no es que pueda hacerse demasiado, pero<br />
ya que lo hacemos que sea lo mejor que se pueda.<br />Tomé mis cosméticos y<br />
 me maquillé como a la mañana antes de salir de casa. Un poco de base,<br />
rubor, delineador y apenas un toque de rouge  para dar brillo. No me<br />
quedan bien los labios pintados. No ahora. Hace algún tiempo solía<br />
realzar la boca. Mi boca era bonita. Ahora no lo sé, mis facciones<br />
cambiaron, el rostro se fue consumiendo, el tejido se reabsorbió y<br />
quedan huecos por todas partes. El maquillaje convierte las facciones en<br />
 algo burdo. En lugar de mejorar acentúa  los defectos.</p>
<p>O es que nunca supe maquillarme bien.</p>
<p>No<br />
 tengo demasiadas envidias, no más de las corrientes. Claro que quisiera<br />
 ser más alta, tener brazos finos, digo: una belleza armónica, prolija,<br />
no demasiado rimbombante. No pretendo ser una modelo, no es eso. Creo<br />
llevar bien mi edad y he tenido épocas de mucha más disconformidad con<br />
mi cuerpo que ahora. Es decir, me conformo. Pero sí envidio<br />
poderosamente a las mujeres con buena piel. Cuando digo buena piel no me<br />
 refiero a arrugas. Esas son parte de lo inevitable y tienen su gracia.<br />
Me refiero a lunares, pecas, manchas, comedones y ese tipo de<br />
imperfecciones que más tienen que ver con lo hormonal. Envidio los cutis<br />
 tersos, cristalinos, que siempre parecen recién lavados. No tiene que<br />
ver con juventud. Conozco mujeres mayores que yo que tienen esa virtud,<br />
la mejor de las cualidades que engloban la belleza. La piel es el órgano<br />
 más importante del cuerpo. Es el que se muestra en la apariencia<br />
externa.<br />La piel es tu pancarta.</p>
<p>Cuando estoy en planta baja siento ganas de vomitar nuevamente. </p>
<p>El<br />
 hombre está esperándome. Es muy alto, parece tener diez años menos de<br />
los que acusó por teléfono. Está en buen estado físico y más tarde sabré<br />
 que es porque entrena mucho y se dedica básicamente al deporte. No está<br />
 mal. Creo que para cualquier mujer del planeta resultaría atractivo. No<br />
 para mí. Es demasiado aséptico, pulcro, hay algo femenino en su<br />
aspecto, tiene una piel que, si fuera de mujer, envidiaría. Y manos<br />
grandes.<br />Las manos grandes me gustan. En alguna época me parecían un<br />
detalle importante. Hasta que me enamoré de un hombre que tenía manos<br />
pequeñas, todo él era pequeño y me di cuenta que la verdadera armonía<br />
está en el semejante, el encastre justo. Además estaba el amor, esa<br />
especie de dispepsia emocional,  que luego sería la náusea de la<br />
ansiedad, el retorcijón del desasosiego, la fiebre de la angustia, el<br />
mareo del deseo.<br />Quiero decir, los detalles se pierden cuando el<br />
sentimiento es poderoso, la atracción es racional, pasa por un carril<br />
diferente. Supongo que una mezcla química-sexual-intelectual. La<br />
similitud con uno. La cosa afín. </p>
<p>Luego de él, siempre me<br />
atrajeron los hombres bajos, pequeños. Aunque esa pasión que sentí no<br />
volvió a repetirse jamás. El tiempo y las frustraciones hacen que la<br />
atracción hacia el otro cambie, todo es más ficticio o forzado, el amor<br />
no vuelve a suceder, aunque uno siga esperándolo, por idealismo, o<br />
ingenuidad o por pura vocación.<br />Sería algo más o menos así: sin darte<br />
 cuenta pasás de estado sólido a gaseoso. Una vez flotando,<br />
intermitencias, alerta meteorológico. Luego tormenta eléctrica.<br />Y<br />
llovés. Llovés mucho hasta quedar líquido en un charquito que se congela<br />
 con el frío y no hay sol, o mejor dicho,  los soles cada vez calientan<br />
menos.</p>
<p>Esto es lo que ocurre. El hombre es atractivo, tiene una<br />
conversación interesante, coincidimos en David Lynch y me revela un par<br />
de pistas en las que no había pensado antes. Es inteligente. Es<br />
tolerante, ha esperado cuarenta minutos en ese bar. Ha soportado que<br />
saliera a fumar en mitad de la conversación, no lleva anillo. Pagó la<br />
cuenta, quedó en llamarme para volver a encontrarnos.<br />Por un momento<br />
imaginé esas manos largas acariciándome. Pero fue un instante, una<br />
sensación transitoria de calor, menor a la del yodo corriendo por mis<br />
venas horas antes.</p>
<p>En estos días,  pensé bastante en la muerte.<br />
Pero no en forma temerosa, ni tampoco porque me preocupe. Me inquieta<br />
imaginarme en una larga convalecencia antes de la agonía. No tengo claro<br />
 quién, fuera de mi familia y pocos amigos, vendría a traerme libros o a<br />
 conversar un rato, a hacerme compañía; me alarma no saber si en la<br />
clínica podré escribir, si tendré la fuerza suficiente como para<br />
despedirme del mundo con palabras, si podré dejar testimonio hasta el<br />
último momento. Ese tipo de cosas<br />Tengo demasiadas ideas para<br />
desarrollar. Muchos apuntes por rellenar y morir en breve sería una<br />
verdadera pena. Porque este es mi mejor momento creativo y tengo mucha<br />
fe en mis capacidades. <br />Quiero decir, no sería justo morir ahora.<br />Quiero decir, me intranquiliza que no haya un hombre en especial que sufra por mi muerte.</p>
<p>En<br />
 una calle perpendicular a Cabildo hay una feria americana que vende<br />
ropa usada a precio de nueva.  Pero la dueña tiene uno de los mejores<br />
sentidos estéticos que conozco. Un buen gusto innato. Todo allí es<br />
comprable. Tal vez ella sea o haya sido curadora de alguna galería o<br />
museo. Suelo confundirme bastante con los criterios de belleza. No<br />
coincido con mucha gente, sin embargo, esa mujer elije cada una de las<br />
prendas que vende como si fueran obras de arte.<br />Y lo son.</p>
<p>Me<br />
pongo a revolver entre los percheros de vestidos de fiesta que jamás<br />
compraría porque no voy a fiestas y porque creo que los vestidos de<br />
fiesta son para gente muy diferente a mí. Conceptualmente diferente. En<br />
todo sentido, a eso me refiero. Sin embargo me quedo embelezada frente a<br />
 un solero de seda con un bordado de dibujos extraños. Algo hindú. Es en<br />
 este momento en el que soy consciente de que lo que llamaría “ataques<br />
de fantasía súbita”, está por empezar.</p>
<p>Sucede de esta manera: a<br />
veces tengo la sensación de estar viviendo en un plano irreal, una vida<br />
aparente. Como si estuviera del otro lado de la vida, en otra<br />
frecuencia, o fuera la representación de la vida de otra persona. Una<br />
actriz que hace “de”. Hay algunas percepciones que creo únicas por esa<br />
cuestión egocéntrica que me ronda y acecha; lo más probable es que sea<br />
un sentimiento universal. Es posible que cuando se lo plantee a mi<br />
psiquiatra me lo aclare, pero de momento me gusta pensar que soy la<br />
única persona del mundo que siente así o hace cosas que considero<br />
particulares: <br />Por ejemplo, según el ritmo de mis pasos, tarareo<br />
imaginariamente una determinada música en la cabeza. Llevo ritmo. A todo<br />
 le marco el ritmo. <br />Por ejemplo,  observo mucho a la gente por la calle. Tomo notas. Es una actitud compulsiva. </p>
<p>Con<br />
 frecuencia quisiera desconectar y volver a ese mundo paralelo y no lo<br />
consigo. Así como estoy demasiado atenta a cualquier disparador que me<br />
motive a escribir algo, necesito momentos de ensimismamiento. <br />Considero<br />
 fundamental encontrar ratos donde la cabeza pare de pensar. Mis sueños<br />
suelen ser una continuación, como un apéndice de mis obsesiones. No<br />
descanso jamás pese a tener ahora mismo demasiado tiempo para hacerlo.<br />Dicen<br />
 que los ejercicios de meditación funcionan, soy dispersa, no creo que<br />
pueda lograr concentración como para llegar a un estado de blanco total.</p>
<p>Siempre me sorprendió la capacidad que tienen los hombres de dormir profundamente. Cierran los ojos y ya, al sueño sin escalas.<br />Mi<br />
 padre decía: &#8220;pongo la mente en blanco&#8221;. Y luego roncaba<br />
polifónicamente. Nadie podía dormir en un radio de quinientos metros de<br />
distancia de él. <br />Poner la mente en blanco.  Sería genial poder experimentar algo así. Soy obsesiva hasta cuando estoy bajo los efectos de drogas.<br />Esto es: uno no puede evadir a su propia naturaleza.</p>
<p>Hace<br />
 unos días leí algo así: escuchar los deportes antes de acostarse es una<br />
 buena técnica para no dormirse pensando en uno mismo. <br />Tal vez ahí<br />
esté la clave. Creo que el fútbol marca la real diferencia entre hombres<br />
 y mujeres. Ese es el abismo por el cual jamás podremos entendernos. El<br />
porqué somos tan diferentes.</p>
<p>Aunque pusiera todo mi empeño, me resultaría imposible pensar en deportes.</p>
<p>No sé como se me verá de afuera. No suelo pensar demasiado en eso, me preocupa verme por dentro.<br />El cuerpo por dentro es bastante desagradable, nervios, tejidos, sangre, fluidos, hay demasiada oscuridad.<br />Y<br />
 está la soledad: frente, detrás, de costado a uno. Es parte del juego.<br />
Creerse únicos tiene esos bemoles, asimismo, ver mi interior me da<br />
consciencia de lo efímero, de lo defectuoso. En resumen: de lo humano.</p>
<p>Con<br />
 mi nuevo abrigo negro con capucha de piel luzco como una modelo de<br />
afiche de vacaciones en Suiza. Algo sofisticado. Contrasta con mi color<br />
de cabello, ensombrece prácticamente toda mi cara, me gusta como mi nuevo peinado desaparece ante la tela oscura. <br />Creo que esta es una gran toma. <br />Se edita.<br />Hay detalles que son importantes en la apariencia externa y todo se puede disimular de alguna manera. O embellecer.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Supongo<br />
 que ya fue suficiente, que este es el momento apropiado para confesar<br />
que nada de lo narrado hasta el momento sucedió en realidad, o al menos<br />
no fue exactamente así. <br />Ahora, sin ningún tipo de remordimientos y<br />
con una especie de liberación puedo contar la verdad de los hechos: el<br />
hombre del bar no esperó. Ni siquiera sé si fue a la cita.</p>
<p>En<br />
determinados momentos hay que recurrir a recursos narrativos que sean de<br />
 interés. No hay gracia alguna en una cita inconclusa, de todas maneras<br />
mi cita ficticia tampoco la tuvo. Digo: posiblemente en el fondo sea<br />
honesta y me resulte inconcebible la idea de escribir ficción siendo<br />
sincera. Allí la realidad se convierte en otra cosa, en algo figurado,<br />
en una fantasía donde las posibilidades son innumerables, donde se puede<br />
 alterar la realidad a la medida del gusto propio o el del espectador. O<br />
 tal vez del sentido estético de la dueña de esa feria americana que en<br />
realidad era una feria de tantas, llena de ropa húmeda, vieja, gastada. </p>
<p>Sucede<br />
 nuevamente, el loop que me lleva a la &#8220;fantasía súbita&#8221; de la que<br />
hablaba: entonces, esto que estoy pisando cuando camino y llevo el ritmo<br />
 de los pasos no es más que el set de grabación de una película de<br />
otros. No soy la guionista ni la directora. Soy sólo una actriz a la que<br />
 no le sientan bien los primeros planos.<br />Soy la actriz cuyo papel es una espera continua.</p>
<p>Por<br />
 cierto, el hombre del que me enamoré aquella vez era casado. No hubiese<br />
 quedado bien hacer esta aclaración cuando hablé de él. De inmediato me<br />
hubiera sentido juzgada y con veredicto “culpable”. Lo cierto es que<br />
siento casi exclusivamente atracción por todo lo que no pueda ser mío<br />
por completo, es una manera de alimentar la insatisfacción y también es<br />
una excusa para que la vocación por la espera de alguna manera se<br />
justifique. Y esto se traslada a casi todas las cosas. <br />Esperar<br />
 también necesita de algún apoyo sólido. La ilusión o la fe, que en este<br />
 caso son una misma y única cosa, juegan un papel fundamental. Siempre<br />
es excitante imaginar que algo va a llegar, aunque no se sepa<br />
exactamente qué o aunque ya esté instalado en tu vida.<br />Trucos de distracción a la razón. Así llamaría yo a estas prácticas.</p>
<p>Y<br />
 en realidad estaba depilada. Siempre estoy depilada y soy muy cuidadosa<br />
 de mi aspecto físico exterior e interior. Sin embargo mostrar en el<br />
comienzo del relato ese detalle hubiera puesto de manifiesto mi velado<br />
deseo de acostarme con el hombre del bar. No hubiera quedado bien. Tener<br />
 ese tipo de pensamientos previos a  que te inyecten y escaneen, deseos<br />
hacia alguien a quién aún no conocés y con el que te encontrarás en una<br />
reunión de trabajo.<br />No sé si se entiende.<br />Quiero decir: no necesito que se me acuse de ligera o fácil. No en una primera instancia.</p>
<p>Escribir<br />
 una historia parece tarea simple, sin embargo hay un sinnúmero de<br />
dificultades que se presentan. Montones de agujeros negros, la<br />
verosimilitud es importante. Podés estar contando el hecho más<br />
desopilante y mágico, pero ese hecho tiene que ser creíble. El lector<br />
tiene que sentirse identificado de alguna manera, aunque sea en forma<br />
inconsciente.<br />Ahí, en el inconsciente es dónde se guardan las ideas<br />
más absurdas. Un gran arcón del tesoro. De allí, de la imaginación<br />
fantástica es que nacen las grandes historias y supongo que si algo<br />
gusta, si se logra esa identificación es porque los subconscientes son<br />
parecidos los unos a los otros. Vuelvo a los parecidos, a la búsqueda de<br />
 pares, a las afinidades, vuelvo entonces a los contraposición de la<br />
idea de individualismo, unicidad, solipsismo.</p>
<p>Quiero decir:<br />
íntimamente nadie quiere estar solo y el que se jacte de su magnífica<br />
soledad miente. Como miento yo cuando relato, e incluso cuando digo la<br />
verdad. Se omiten detalles que no parecen tener importancia y son el<br />
caldo gordo de los psicólogos. De detalles, de breves acontecimientos es<br />
 que estamos hechos. Y son molestos porque nos condicionan a elegir un<br />
rumbo u otro.<br />Elegir es lo más arduo, por eso esperar que el destino o<br />
 lo que sea decida por nosotros es lo mejor. Aunque, de todas maneras lo<br />
 único que con seguridad sucede es el tiempo.</p>
<p>Por otra parte, no<br />
 existe sinónimo adecuado para la palabra esperar, excepto vivir. Y ya<br />
sabemos que al final el logro, lo que se consigue es exactamente igual<br />
para todos. Más tarde o más temprano,  más doloroso o más liviano.<br />Mientras<br />
 eso transcurre hay que intentar dejar algún símbolo que represente que<br />
hubo instantes que valieron la pena, mentiras incluidas.</p>
<p>Por último, la sensación de calor que da el yodo no se acerca ni por asomo a la de una excitación sexual, pero es algo.</p>
<blockquote><p>
<br />
archivado en: felicitaciones si llegaste hasta acá. </p></blockquote>
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		<title>Prelude: Song of  the gulls</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 07:59:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estoy en un bosque colorido lleno de abejitas, mariposas pintorescas, vaquitas de san antonio, grillos, hormigas y todo tipo de bichos que (de existir una corriente de pensamiento abocada a calificar bondades entomológicas) podrían encuadrarse dentro de lo que llamaríamos &#8220;bichos buenos&#8221;.
También hay una vasta variedad de flores, plantas, arbustos, árboles, yuyos, cannabis, helechos, potus, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy en un bosque colorido lleno de abejitas, mariposas pintorescas, vaquitas de san antonio, grillos, hormigas y todo tipo de bichos que (de existir una corriente de pensamiento abocada a calificar bondades entomológicas) podrían encuadrarse dentro de lo que llamaríamos &#8220;bichos buenos&#8221;.</p>
<p>También hay una vasta variedad de flores, plantas, arbustos, árboles, yuyos, cannabis, helechos, potus,  chacrunas, lianas, raíces y casi la totalidad del resto de vegetales preponderantes del reino que (en caso de haber algún concepto universal con respecto a lo que decoración se refiere y que haya sido homologado por expertos) podrían catalogarse dentro del espectro de &#8220;plantas agradables y/u ornamentales&#8221;.</p>
<p>Por entre los exiguos espacios que dejan los árboles dejando entrever pequeñas parcelas de un cielo refulgiente y diamantino, el sol se filtra produciendo un efecto ilusorio. Son como refracciones leves de luz que asemejan una delicada lluvia de electricidad que (de conocerse estudios aprobados por las Sociedades de Científicos, Físicos y Parapsicólogos respecto a los beneficios de la energía), podría encuadrarse dentro de lo que sería &#8220;energía positiva&#8221;.</p>
<p>Se pueden ver hadas con sus varitas mágicas rociando el lugar de brillantinas, gibrés, papeles picados, purpurinas y otros realzadores de fantasías;  y duendes que (también de saberse de algún tipo de reglamentación o ley que juzgue en base a características estéticas) podríamos entonces considerarlos &#8220;duendes lindos&#8221;.</p>
<p>Hay cascadas de aguas cristalinas que forman pequeños arroyos donde los peces de colores vívidos nadan apacibles y se puede avistar una gran variedad de aves bulliciosas cuyos plumajes engalanan la magia del lugar. También hay  animalitos pastando felices y pegando saltitos de aquí para allá: ardillas, zorritos, pollitos, cervatillos y todas las demás especies de animales que (de haberse realizado cierta tipificación que haga hincapié en las virtudes de la fauna), serían clasificadas como del tipo &#8220;animales simpáticos&#8221;.</p>
<p>Observo ninfas con coronas de azahares en sus cabelleras, espíritus celestes, elfos apolíneos, serafines sobrevolando la escena, y demás elementos (si fuera posible realizar algún tipo de discriminación geográfica y/o literaria), que conforman los &#8220;frutos del bosque&#8221; u &#8220;ornamentos shakespearianos – tolkienanos &#8211; perraultianos&#8221;.</p>
<p>Entonces, cuando estoy gozando de manera magnífica de un sentimiento de sosiego y beatitud insoslayable y me siento liviana y despreocupada como un dibujito animado; mientras pasan  muchas otras cosas maravillosas durante aproximadamente seis minutos y estoy lo más pancha disfrutando la serenidad y belleza sublime de la naturaleza y el conjuro mágico de sus cuatro elementos, es que, de repente, veo salir de atrás de dos árboles (separados, el uno del otro, por una distancia de más o menos diez metros),  a dos monstruos horrendos. Uno es Freud. El otro es Lacan.</p>
<p>Se acercan a mí.</p>
<p>Freud trae consigo un hacha y una motosierra y Lacan una caja con herramientas de todo tipo: sacacorchos, martillos, mazas sin cantera, picos de loros, sacabocados, tornos, fratachos, gubias, perforadoras, destornilladores, buscapolos, etc.</p>
<p>Entre los dos me desarman la cabeza, la cortan, le extraen cosas, le meten otras, ajustan, desajustan, mezclan piezas, pierden algunos tornillos y arandelas y realizado el procedimiento se van como si nada&#8230; y no importa, porque igual todo esto que sucede no lo voy a recordar porque también me jodieron el nervio de la memoria.</p>
<blockquote><p>
archivado en: desgrabación del King Cáñamo</p></blockquote>
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		<title>Intento con palo santo y tramontina</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 14:58:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mientras el mar se retira con su aburrimiento de alga la sospecha del no regreso recrudece y llorás sobre la arena húmeda que se esfuma entre las pulgas de la noche.
Se envenena un deseo, se impregna de pócimas letales y los labios entreabiertos no comprenden, no se alertan del pavor de lo real, la crueldad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras el mar se retira con su aburrimiento de alga la sospecha del no regreso recrudece y llorás sobre la arena húmeda que se esfuma entre las pulgas de la noche.<br />
Se envenena un deseo, se impregna de pócimas letales y los labios entreabiertos no comprenden, no se alertan del pavor de lo real, la crueldad de un destino que debiera iluminar pero es oscuro como la visión fantástica y el rumor de olas que se van, como quien exhuma los restos de un amor y deja en el espejo sus huellas viscosas. Como un caracol que recogés y metés en el bolsillo. Uno más para la colección.</p>
<p>El cuaderno en blanco a la espera de una inmunidad tan exacta que tropiece<br />
con sus metas y las rompa en mil estrellas. Que se lluevan o se enfermen mientras cantás silencio y falsetes que no salen, tarareo indescifrable. Nada se ha perdido en entretiempo: este dolor era esperable y gritarlo es todo lo que falta.</p>
<p>Virutas rizadas aroman resina madera.<br />
La oscuridad es menos sola si soplada hace efectos de círculos dorados.<br />
Angelitos del miedo ilimitado de la infancia.</p>
<p>(la parte más real del sueño<br />
es donde se asesina sin atenuantes<br />
—joy division omnipresente—, y<br />
nada en el espacio es sustancia).</p>
<p>Y al final humo.<br />
Y al final, calma.
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/d05b8_3337709-3278871008984415446?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/R_gzEYl2GbPWB23Hp32Wc5FMBKk/0/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/e0418_di" border="0"></img></a><br />
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<p><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/e0418_PTIO6hewQRw" height="1" width="1" /></p>
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		<title>Tutiplén con gran cantidad de aforrismos</title>
		<link>http://blogsdelibros.com/tutiplen-con-gran-cantidad-de-aforrismos.html</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 03:58:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

Yo quiero que tú sufras lo que sufro: aprenderé a rezar para lograrlo.
J. M. Fonollosa 

Receta para una vida pulenta
La vida muere lenta en su orden aleatorio, tiránico, random de cadáveres descartes.
Y paladas: cantidad necesaria para construir tu propio pozo.

Mamboretá D
Son como pequeñas caparazones del color de las de cucarachas que adentro tienen las esporas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p>
<div>
<span>Yo quiero que tú sufras lo que sufro: <br />aprenderé a rezar para lograrlo.</p>
<p>J. M. Fonollosa</span><b> </b></div>
<p>
<b>Receta para una vida pulenta</b></p>
<p>La vida muere lenta en su orden aleatorio, tiránico, random de cadáveres descartes.<br />
Y paladas: cantidad necesaria para construir tu propio pozo.</p>
<p>
<b>Mamboretá D</b></p>
<p>Son como pequeñ<span>a</span>s caparazones del color de las de cucarachas que adentro tienen las esporas. Las traen las hormigas con esa estúpida laboriosidad que nadie les pidió.</p>
<p>Y casi por inercia, me desespero por cosas aún más tontas. Es que cada tanto hay que cambiar de obsesiones, sino la vida marcha por los cauces naturales y serenos y todo se vuelve aburrido al punto de querer salir a matar grillos o algún otro animal noble.</p>
<p>
<b>El mojón que se secó con el sol</b></p>
<p>Por un tiempo habitará la incertidumbre no conocer el exacto lugar del precipicio que marca cuánta es la distancia, porque el mundo se partió en dos mitades y no sabemos en cuál de las dos estamos.</p>
<p>
<b>Hot rod souvenirs</b></p>
<p>Si el amor no es capaz, si su terca torpeza se manifiesta en un escape permanente, en huidas silenciosas, si no puede porque no es, o no quiere, o por cualquier motivo que determine inoperancia en el sistema, más vale tiralo y comprate otro. O buscá el rincón donde fumarte unas sequitas de contexto, ubicate en actitud amotivacional y escuchá una de Crimson o un disco entero, incluso varios. Y prestá especial atención al modo en el que los sonidos se separan de la música que hay en el aire en la cabeza.</p>
<p>Entendé que este momento, lo que está sucediendo por fuera del mundo, es un rato.</p>
<p>Y que puede ser grandioso.</p>
<p>
<b>Líder mundial en testeo de soruyos</b></p>
<p>La luz roja de sus ojos anunciaba tormenta eléctrica. Yo intenté fumar su ira de a bocanadas breves, como al descuido, como quien no quiere la cosa, como el último abrazo, las gracias.<br />
Pero sólo vi una mueca donde alguna vez hubo sonrisas y también dos manos maulas como pájaros sin cielo. </p>
<p>
<b>Zeppelin trip y tres perritos de mierda que no paran de ladrar</b></p>
<p>Despierta. Los ojos enormes. Me asombro (desde la ventanilla la mirada hasta donde empieza la zona del puerto, el cielo, primero violeta, después rojo furioso y al llegar naranja). Tanta belleza. Me salva. El día.</p>
<p><b><br />Casino Royal (en polvo)</b></p>
<p>Cuando la fichas caen todas juntas y ves que los colores son definidos, clarísimos, que no hay confusión ni ambigüedad alguna, y pensás ¿cómo pude estar ciego tanto tiempo?, inmediatamente deberías recordar las 14.000 veces anteriores que sucedió lo mismo y entonces, ser vivo por una vez y enterarte de que las cosas no son por sí mismas, que en nada influyen los otros, que las cosas son lo que ponés en ellas.</p>
<p>Y que si les ponés mierda, serán mierda.</p>
<p><b><br />De las historias que teje mi mente mientras miro fijamente el MilkDrop del Winamp intentando dejar la cabeza en blanco, autohipnotizarme</b></p>
<p>Demasiada deuda en la lista de mí misma. Se idealiza lo perdido: juventud relacionada con belleza.<br />
Yo no hice más que vivir un sueño de otra parte.<br />
Hoy estoy conmigo. De manotazos de ahogado pasé a buscar la tierra firme. A enraizarme pues volar es un peligro y más ahora que hay tanto pájaro cagándote en el hombro.</p>
<p><b>Qué hermosa sería&nbsp; nuestra vida si vos fueses otro</b></p>
<p>Los obstinados tenemos la costumbre de confundir gato por liebre, de que nos den chicha por limonada, de gastar pólvora en chimango, de pedirle peras al olmo.<br />
Los obstinados estamos condenados al fracaso. Lo sabemos, y aún así insistimos porque en el fondo no somos más que unos románticos pelotudos con fe.</p>
<p>
<b>Mi media medalla</b></p>
<p>Pero la balanza se acurruca hacia un costado, se acomoda en línea plana y duerme a tu favor. No será posible recompensa ni venganza, la traición nos deja anclados en la zona de la furia, el desconcierto, inmóvil como un animal herido de muerte, tan débil dentro de la sombra de lo que fue amor, deseo, guerra.<br />
Te imagino sonriendo. Sé que no es más que eso lo que podrás, apenas un mohín que disimule tu agonía. Ya no hay odio sino pena. Desde que descubrí un témpano malvado entre tu pelo el corazón se congeló.<br />
Pero es muy tarde y la venganza irrumpió en forma natural. Estaba escrita desde la noche en que nos apropiamos de un café que no era nuestro. Todos sabían del desastre y huyeron antes, como los animales cuando presienten un tornado un maremoto un incendio. </p>
<p>Y nosotros quedamos atrapados en lugares desde donde no hay regreso.</p>
<p>
<b>Literal </b></p>
<p>Todavía abrigo esperanzas, les pongo mantitas, les prendo la estufa, les hago sopitas calientes.<br />
&nbsp; </p>
<blockquote><p>
archivado en:&nbsp; tutiplenes de amor amor amor&#8230;</p></blockquote>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cc655_3337709-4685932991860031074?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
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<p><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cc655_bLw_Lj4NyW4" height="1" width="1" /></p>
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		</item>
		<item>
		<title>DSM IV: la increíble historia de Claribel y su tío Horacio</title>
		<link>http://blogsdelibros.com/dsm-iv-la-increible-historia-de-claribel-y-su-tio-horacio.html</link>
		<comments>http://blogsdelibros.com/dsm-iv-la-increible-historia-de-claribel-y-su-tio-horacio.html#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 20:58:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Es como una mueca de estupor. La garganta que se cierra, algo de taquicardia unas veces, otras una inmovilidad como de estatua, un silencio de crecida. Pero siempre el alerta. Los ojos cerrados percibiendo, imaginando qué clase de show macabro se está montando afuera, en la oscuridad.
Algo que no es real, no, no puede serlo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es como una mueca de estupor. La garganta que se cierra, algo de taquicardia unas veces, otras una inmovilidad como de estatua, un silencio de crecida. Pero siempre el alerta. Los ojos cerrados percibiendo, imaginando qué clase de show macabro se está montando afuera, en la oscuridad.</p>
<p>Algo que no es real, no, no puede serlo, sin embargo están todas esas marcas, los sonidos, las palabras retorcidas como torniquete que en lugar de cortar la hemorragia la asfixia, la interpretación inequívoca del significado de la cinta del revés, la excusa donde poner las tristezas, las culpas, la baja autoestima, la maldición materna y sus sonajeros de pastillas de colores, un ojo, muchos ojos, todos los ojos mirando la vida de costado.</p>
<p>Y papá. Lo que papá hizo. Lo que papá no hizo. Lo que no hizo y no hará porque está muerto y hay uno menos a quién reprocharle tu miseria.</p>
<p>En el conjunto de factores el núcleo es el miedo, desde allí parten como lanzados desde agujas hipodérmicas el resto de los malos tragos: desconcierto, huída, y dónde ir ahora que ya cerraste la puerta, ahora que todo es lejos y gastado, ahora que no se sabe quién es el que va a clavarte el próximo cuchillo.</p>
<p>¿Será tu madre? ¿Tu hermano? ¿El portero de la oficina? ¿Tu amiga del alma? ¿El cajero del supermercado? ¿La simpática florista que seguramente, entre los ramos esconde víboras venenosas? ¿La mujer almibarada a la que le escuchaste te amo cientos de veces hasta el hartazgo? ¿Será tu perro (ese tan fiel) el que morderá tu mano?</p>
<p>Los médicos dicen de trastorno delirante, algo que tu mente imagina: tu novio acostándose con odaliscas, vaquillonas orientales, vírgenes de call centers, travestis de flequillo, alzando sus faldas pre-cocidas, marcadas apenas para cuando se les pida el plato principal.</p>
<p>Sepan disculparme. Eto que acabo de escribir antes es real. Sucedió. Sucede siempre. No hubo mala fe. Jamás la hubo. Ni siquiera cuando te acostaste con un pibe en tu cama matrimonial y no tuviste corazón para lavar las sábanas. Ni siquiera cuando te fuiste sin más explicación que el silencio, dejando allí paredes que chorreaban el rojo de la traición y de la fábula.</p>
<p>Me voy de tema. Pero es que pasan cosas que no comprendo. Intentan hacerme creer que no es para tanto, que ya va a pasar, que el tiempo, que hay unos trucos infalibles para superar estos estados de desorientación lúcida: &#8220;leete este libro, gordi, te va a ayudar. Buscá en el capítulo 7, la parte que dice&#8230;&#8221;</p>
<p>Tu hija o tu hermana, da lo mismo, te dice que lo que vos sabés está detrás de la cortina es el reflejo de la hoja de un árbol, que se mueve porque afuera hay viento, que si salieras un poco de acá adentro lo sabrías, pero claro, no podés, las piernas te pesan. Y te pesa el culo. Y te pesa la vida. El ánimo te pesa. Ella no entiende nada. Ella jamás sabrá que lo que hay detrás de la cortina es un alacrán que en cuanto te duermas va a picarte y el veneno se transformará en un fantasma que correrá por tu sangre permanentemente, al acecho. Como una enfermedad infecto contagiosa.</p>
<p>&nbsp;Pasan cosas feas, papá. A la noche se celebran orgías satánicas en el altillo. Aunque me tape la cabeza con la sábana, aunque ponga la radio debajo de la almohada yo escucho, es una melodía de tambores, una voz que no es de este mundo y los gritos, y las risas, y los llantos. Yo escucho. Creo que si hay tormenta voy a morir de terror. Dejame la luz del pasillo prendida, papá, por favor.</p>
<p>Las agujas disparan más perturbaciones: obsesión compulsiva. Los médicos lo llaman síntoma de trastorno de ansiedad. Suena bien a la hora de presentarse:</p>
<p>&#8220;Hola, mi nombre es Teo y sufro trastorno de ansiedad, hace dos días que no cuento los números de los boletos, baldosas, azulejos, hace dos días que no puedo dormir&#8221;. (Aplausos). Al menos, suena mejor que decir: soy borracho, hago cosas horribles cuando tomo alcohol, lastimo a los demás, a los que dicen quererme pero están en mi contra, dicen querer ayudarme, pero vamos, pásenme otro trago, eso sí me sería realmente útil.</p>
<p>Pero el núcleo (no olvidemos) es el miedo. Todo lo demás se diluye un poco cuando ataca. Todo lo demás puede &#8220;encauzarse&#8221;. Hay tratamientos. O eso dicen. Hay terapias alternativas y lo mejor, lo más recomendable en pasillos carcelarios y hospitales: hay que tener fe en dios.<br />
Eso ayuda.<br />
Dicen.</p>
<blockquote><p>
archivado en: historias de gente pirucha</p></blockquote>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/abbbe_3337709-7782989053596648846?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>Welcome</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 20:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>karol</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Welcome to My blog

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Welcome to My blog
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/21303_8971742524235854436-5847602173536997425?l=elsentidologico.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>¡Vamos que venimos!</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Mar 2012 14:58:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

&#160;Como es de público conocimiento, Rosana (Luc) Gutiérrez es, desde
hace varios años, “la señorita maestra resacada” y lleva adelante (o por
 delante) un hermoso taller lleno de creatividad, algarabía y educandos
deseosos de aprender el oficio de escribir burradas que suenen lindo y
colorido.
A lo largo de estos años, he logrado que gente
irresponsable, inescrupulosa e inestable emocionalmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<a href="http://4.bp.blogspot.com/-WFFn2w7fiQg/T3Nkm-vV6_I/AAAAAAAABCo/yGRzasFSQ5M/s1600/taller_promo.jpg"><img border="0" height="640" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/0b2b9_taller_promo.jpg" width="347" /></a></div>
<p>&nbsp;Como es de público conocimiento, Rosana (Luc) Gutiérrez es, desde<br />
hace varios años, “la señorita maestra resacada” y lleva adelante (o por<br />
 delante) un hermoso taller lleno de creatividad, algarabía y educandos<br />
deseosos de aprender el oficio de escribir burradas que suenen lindo y<br />
colorido.</p>
<p>A lo largo de estos años, he logrado que gente<br />
irresponsable, inescrupulosa e inestable emocionalmente cumpliera<br />
consignas que diseñé con gran empeño, y pudieran no sólo retomar el<br />
camino del trabajo y el esfuerzo, sino también escribir cuentos y<br />
misceláneas de la puta madre que me llenan de orgullo y me avispan el<br />
alma.</p>
<p>Este año retomamos con mucha fuerza y entusiasmo.<br />
Con ideas nuevas y promesas que, como es usual, posiblemente no se<br />
cumplan en tiempo y forma. Pero no importa, todo lo que sube baja (menos<br />
 los precios y los globos aeroestáticos).</p>
<p>Empezamos en <b>Abril </b>(métanle<br />
 que es la semana que viene), un mes hermoso para actividades<br />
intelectuales porque empieza la fresca y es mejor quedarse en casa con<br />
las gipes y otros flagelos que pululan por las grandes ciudades del<br />
mundo. Tiempo propicio para, en vez de perder tu tiempo mirando los<br />
muros de gente que ni conocés, escribirte algunos cuentos y decirle a tu<br />
 mamá: — ¿Ves? Vos que decías que soy un bueno para nada, acá tenés mi<br />
“Composición tema el cebú”. ¡Chupate esta mandarina!</p>
<p>Las<br />
experiencias pasadas (y los altos costos de locatividad) hicieron que<br />
una vez más decida solamente implementar la modalidad virtual que tiene<br />
una serie de inconmensurables ventajas a saber:</p>
<p><b>1.</b><br />
 Es más barato. No sólo el bono contributivo sino que no implica gasto<br />
de envío y/o traslado como por ejemplo, viaje en bondi, tren, aliscafo o<br />
 medio que se precie de tal. Sin contar las mentitas para el camino, las<br />
 tentaciones mundanas al pasar por librerías o bazares, las<br />
contribuciones a indigentes, el riesgo de que te choreen el celular o el<br />
 coso de los cosméticos.</p>
<p><b>2.</b>&nbsp; La<br />
comunicación es constante. La seño está siempre. Siempre que no se le<br />
rompa alguna cosa tecnológica o le caiga un rayo al router, o se vaya a<br />
lo de alguno de sus novios y/o allegados.</p>
<p><b>3.</b>&nbsp; No te morís de frío en invierno.</p>
<p><b>4</b>.&nbsp; No te cagás de calor en verano.</p>
<p><b>5.</b>&nbsp; No tenés que ver gente si no te da la gana.</p>
<p><b>6.</b>&nbsp; Escribís cuando se te canta (dentro de los estrictos plazos que la seño impone y TODOS deben cumplir).</p>
<p><b>7.</b> No es necesario bañarse porque nadie se da cuenta.</p>
<p><b>8. </b>Podés enviar tu trabajo en piyama si ese día te pintó el bajón o en ropa de noche si te vas a un casamiento.</p>
<p><b>9.</b>&nbsp;<br />
 Este año habrá, si hay suertecilla y Alá nos acompaña, varios grupos:<br />
uno de “avanzados”, otro de “intermedios” y otro de “principiantes”. La<br />
inclusión en cada uno queda a criterio personal. Cada uno sabe qué<br />
necesita y si no lo sabe les tomo una prueba y decido yo. (¡Todos a<br />
Marzo!)</p>
<p><b>FAQs</b></p>
<p><b>&nbsp;<i>¿Y cómo hago para inscribirme?</i></b></p>
<p>Me escribís un mail a laresacada[plimplim]gmail.com y te informaré gustosa. O me mandás un mp por feisbul</p>
<p>
<b><i>¿Es necesario tener experiencia previa en actividades parecidas?</i></b></p>
<p>No,<br />
 no es necesario ya que aquí entre el hermoso grupo humano que<br />
conformamos te guiaremos y atenderemos todos tus requerimientos.</p>
<p><b><i>¿Tengo que saber escribir?</i></b></p>
<p>Sí, es condición excluyente que hayas sido alfabetizado como dios manda. También leer.</p>
<p>
<b><i>¿Qué hago si nunca escribí un cuento?</i></b></p>
<p>Yo te ayudo, no te preocupes.</p>
<p>
<b><i>¿Me sentiré incómodo porque mis compañeros son genios y yo un pelandrún?</i></b></p>
<p>No<br />
 habrá incomodidad de ningún tenor graso ya que para eso se ha pensado<br />
en la taxonomía del asunto. Si estás inseguro, o no te animás mucho,<br />
anotate en el de principiantes y vamos, de a poquito, venciendo los<br />
avatares de la psiquis y la pluma y la palabra.</p>
<p>
<b><i>Vivo en el exterior, vivo lejos de Buenos Aires ¿Puedo participar?</i></b></p>
<p>Por<br />
 supuesto. Somos un grupo globalizado, internacional y democrático.<br />
Tenemos talleristas de diferentes zonas de la galaxia: España, Uruguay,<br />
Ramos Mejía, Bragado, La Rioja, Villa Tesei, Núñez y Zambia.</p>
<p>
<b><i>¿Se puede pagar por e-mail?</i></b></p>
<p>No,<br />
 pero hay otras maneras efectivas como pay-pal, western union,<br />
moneygram, transferencia bancaria, nos juntamos por ahí, venite a casa,<br />
etc.</p>
<p>
<b><i>¿Es estrictamente necesario pagar?</i></b></p>
<p>Si, porque yo me quemo las pestañas y los sesos pensando en mejorar el servicio y en ejecutar acciones para tal fin.</p>
<p>
<b><i>¿Existe un Compromiso Resacado, como el Compromiso Carrefour?</i></b></p>
<p>No, pero la promoción especial de Abril incluye importantes sorpresas:</p>
<p>
<b>SE SORTEARÁ ENTRE LOS DIEZ (10) PRIMEROS INSCRIPTOS:</b></p>
<p>UN<br />
 (1) simpático y útil gato chino que mueve las manitos y ahuyenta a los<br />
bichos del jardín, dejándote más tiempo para disfrutar de la vida.</p>
<p><span><img alt="" class="photo_img img" height="200" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/d1ac8_306524_3455114414535_1171068835_33389828_1487528974_n.jpg" width="156" /><span></span></span></p>
<p>
<b>¡NO TE LO PODÉS PERDER! ¡LLAMÁ YA!</b></p>
<p>Sin<br />
 más que decir, abierta a consultas, propuestas y todo tipo de efluvio<br />
biodegradable, me despido cariñosamente de todos ustedes.</p>
<p>Y si tienen dudas, preguntenlén al alumnado que tengo acá y no me deja mentir.</p>
<p>Muchas gracias, buenas tardes, mucho gusto.</p>
<p>Con amor.</p>
<p>La Seño.
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/d1ac8_3337709-7257692711839476697?l=laresacada.blogspot.com" alt="" /></div>
<p><a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/QzDrfT92Whf6bk_chGbrhKIn6Bs/0/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cf186_di" border="0"></img></a><br />
<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/QzDrfT92Whf6bk_chGbrhKIn6Bs/1/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cf186_di" border="0"></img></a></p>
<p><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cf186_2CixEyUc748" height="1" width="1" /></p>
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		<title>Zapping lejano con río y ojos turcos</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Mar 2012 15:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>luc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía y libros]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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  MicrosoftInternetExplorer4




El dolor de espalda y de cabeza se rearma mientras
pienso y oigo la televisión que está encendida en la cocina. 

O es el cigarrillo. O es que hoy el río no tenía
nada de especial, excepto él.

Él y el cielo.



— ¿Podés imaginar, [...]]]></description>
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<p><!--[if gte mso 9]&gt;--></p>
<p><!--[if gte mso 10]&gt;--></p>
<p></p>
<div>
<span><span>El dolor de espalda y de cabeza se rearma mientras<br />
pienso y oigo la televisión que está encendida en la cocina. </span></span></div>
<div>
<span><span>O es el cigarrillo. O es que hoy el río no tenía<br />
nada de especial, excepto él.</span></span></div>
<div>
<span><span>Él y el cielo.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>— ¿Podés imaginar, verte ahí dentro? —le pregunté. Y<br />
se quedó mirando un tiempo que me pareció largísimo, tratando de verse hasta<br />
que le dije:</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—Yo sí, yo puedo entrar y salir cuando quiero.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><i><span>Ahora Juan Alberto Badía<br />
recita <span></span>Imagine sobre el fondo de un<br />
flaquito que canta la canción y lleva anteojos estilo Lennon. Es crónica tv y<br />
Badía está viejo. Pero insiste. Badía insiste y yo recuerdo que hace un siglo<br />
dormía con él bajo mi almohada. Y hoy está viejo. Estamos viejos.</span></i></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>El chico me preguntó: </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>— ¿Que es lo que hay en el suelo cuando entrás al<br />
cielo?</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—Es como espuma —le contesté.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—Me imaginé hielo, dijo él. </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—Hielo hay en esa zona —dije y señalé las nubes<br />
oscuras—, en esta que te decía hace calor, son las luminosas, ahí es donde hay<br />
que estar. </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Apenas podía sostenerle la mirada. Ojos turcos. Y me<br />
moría porque me besara.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>— Dale despacio porque pega —avisó él y yo le di<br />
despacio. </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Y pegaba, sí, cómo pegaba. </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><i><span>Hay unas mujeres que<br />
discuten. Son vedettes o algo así, también hay unas chicas de esas que bailan<br />
en los programas de cumbia con polleritas amarillas ínfimas y unos culos impresionantes.<br />
Están llorando en un programa de chimentos. Eso creo es lo que está sucediendo<br />
en la pantalla de la cocina. </span></i></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>En otro momento de mi vida (hace poco, muy poco), lo<br />
habría besado sin pensar en consecuencias, creyendo que hacer lo que uno quiere<br />
en lo que respecta a besos está bien. Arremetiendo. </span></span></div>
<div>
<span><span>Pero debo adaptarme a mi nueva situación de persona<br />
adulta. Y eso hago aunque me aburra bastante.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Cantaba boleros, me dijo: —ahora te toca a vos. </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Y yo le canté “Por ti contaría la arena del mar” —escucho mi voz como si fuera un pensamiento, desde adentro, como aquel ícaro<br />
que creí cantar dúo con el chamán— </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Definitivamente, es el pucho, tengo que dejarlo y cómo<br />
cuesta. Y también el río que hoy no tenía nada de especial, excepto él.</span></span></div>
<div>
<span><span>Y el cielo.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><i><span>Están pasando un documental<br />
de animales que sobreviven en el desierto. Ahora hay una familia de castores o<br />
algo así. Comen unas plantas transparentes que parecen extraterrestres. Y hacen<br />
acopio de bellotas.</span></i></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Pegaba fuerte. Me sentía un poco perdida y como recién<br />
nos conocíamos no tenía la intención de ser tan yo, revelarle en diez minutos<br />
todos mis secretos, aunque creo que ya conocía por lo menos la mitad.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—Te escuché llorar la otra noche —me dijo.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>—El mío es un llanto universal —le dije y se rió.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Era hermoso. Ojos turcos. Una criatura, carajo. Y yo quería que me bese. Saqué cuentas: podría ser su madre. Perfectamente. </span></span></div>
<div>
<span><span>Puta madre.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><i><span>Hay una muchacha embarrada<br />
que baila una canción de Shakira, creo que es un viejo programa de Tinelli o<br />
uno de esos. </span></i></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Era lindo y tenía una sonrisa linda y una boca linda que<br />
yo deseaba probar. Pero le hablaba en forma maternal. Una criatura. Me trajo<br />
un regalo. El río se puso más gris y empezó a hacer frío. Cantaba boleros: “Procuro<br />
olvidarte siguiendo la ruta de un pájaro herido”. El cielo se caía.</span></span></div>
<div>
<span><span>El agua se caía.</span></span></div>
<div>
<span><span>La tierra se caía.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><i><span>Se escuchan las risas de los<br />
chicos desde la cocina. Ven una película de terror clase B y me llaman. Y yo<br />
estoy tan triste hoy.</span></i></span><span><span> </span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Era una criatura. Maldita suerte haber crecido tanto<br />
y no poder volver, no poder nunca más. No poder ser tan yo. Y haberlo besado y que no<br />
hubiese importado nada en especial. Excepto él. Y yo.</span></span></div>
<div>
<span><span>Ojos turcos.</span></span></div>
<div>
</div>
<div>
<span><span>Pegaba fuerte. Sí que pegaba.</span></span></div>
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<a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/f40-eEZa-u-tIbE348xbbtuZ8nI/1/da"><img src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/91633_di" border="0"></img></a></p>
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