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	<title>Blogs de libros &#187; Narraciones</title>
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	<description>agregador de literatura personal</description>
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		<title>ALGUNA LUZ</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 22:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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(XXIV)La Vestal Máxima Camilia había enviado a Urbano Lacio al Aventino a entrevistarse con Númitor. El río Tíber se había desbordado y Acca Larentia, sola en su cabaña, estaba a punto de parir. Criseida había convencido a Amulio de enviar a su partera con Rea Silvia para controlarla.Anto se secó una lágrima y recibió con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-Crzl1ver7YE/TyrCKiqtBUI/AAAAAAAAJ2s/AupVLoEomfQ/s1600/relieve%2Bromano%2Bhombre%2By%2Bmujer.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_relieve%2Bromano%2Bhombre%2By%2Bmujer.JPG" /></a></p>
<div align="justify"><span>(XXIV)<br /><em><span>La Vestal Máxima Camilia había enviado a Urbano Lacio al Aventino a entrevistarse con Númitor. El río Tíber se había desbordado y Acca Larentia, sola en su cabaña, estaba a punto de parir. Criseida había convencido a Amulio de enviar a su partera con Rea Silvia para controlarla.</span><br /></em><br />Anto se secó una lágrima y recibió con aparente aplomo a un criado que traía un mensaje de la reina: la criada Cora debía presentarse inmediatamente en la cabaña real, pues la reina Criseida necesitaba contar con sus servicios durante unos cuantos días. Asintió Anto sin hacer preguntas. Ordenó a Cora preparar lo que necesitara y marcharse para no hacer esperar a la reina.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-o25x8lBkFq8/Tyq_CY7yBtI/AAAAAAAAJ1Q/rmM0LqeGh60/s1600/Detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bde%2Bmujer.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_Detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bde%2Bmujer.JPG" /></span></a><span>- ¡Al fin podremos hablar con tranquilidad en nuestra propia casa! – exclamó cuando la criada se hubo marchado. Esa mujer no le gustaba –. ¿Para qué la querrá mi madre?</p>
<p>- Qué más da – respondió Nipace, sentándose a su lado junto al fuego –. Quien importa ahora es tu padre. ¿Te sientes con fuerzas para llevar a cabo nuestro plan?</p>
<p>- Tenga o no tenga fuerzas, he de hacerlo. De lo contrario jamás viviré tranquila. Y no lo llames así: desde ayer no tengo padre…</p>
<p>Las lágrimas asomaron de nuevo a sus ojos y Nipace le pas</span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-L_OwDnlS3GI/Tyq-fSe8WfI/AAAAAAAAJzg/qosFGswAZ2w/s1600/Detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bde%2Bmujer.JPG"></a><span>ó un brazo por la cintura y la abrazó. Tras la conversación que había mantenido con la Vestal Máxima Camilia, Anto estaba destrozada. Al principio se había resistido a aceptar que el rey Amulio abrigara un odio tan monstruoso hacia su propio hermano y su sobrina Rea Silvia. Sin embargo, a medida que discurrían las horas y las lágrimas, el repaso de los acontecimientos de los dos últimos años ponía en evidencia que Camilia no había errado en su juicio. Su padre era un hombre despiadado, carecía de escrúpulos, y sus actos estaban guiados por su voluntad de hacer mal.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-0RDIQl5uNBk/TyrAaqaLesI/AAAAAAAAJ1k/sQzH2DCMhmU/s1600/relieve%2Bromano%2Bhombre.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_relieve%2Bromano%2Bhombre.JPG" /></span></a><span>- Tendrás que ser muy convincente – dijo Nipace –. No será fácil hacer creer al rey Amulio que has cambiado de parecer.</p>
<p>- Puedo hacerlo, no lo dudes. ¿Sería hija suya si no supiera fingir? – respondió con amargura. Y hubo de interrumpirse de nuevo por el llanto.</p>
<p>- No eres como él, ni te pareces a él, Anto querida. Al contrario, eres la persona más bondadosa y dulce que he conocido jamás. Soy muy afortunado.</p>
<p>- En realidad, habré de mentir poco…– prosiguió Anto pensativa. Pero de nuevo la angustia se apoderó de ella –. ¿Y si fracasa nuestro intento? ¡Sería espantoso que saliera mal!</p>
<p>- Hemos examinado este asunto muchas veces: para tu prima todo está perdido. Nada puede empeorar su situación. Si Camilia ha juzgado el carácter de Amulio con acierto y yo, por mi parte, no me equivoco en mis previsiones, creo que nuestro plan saldrá bien. Ten confianza en ti misma y en las divinidades que protegen a Rea.</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/-stYpUKr28oE/TyrC6nCj9FI/AAAAAAAAJ24/eMJgtZGXY58/s1600/195_9514.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_195_9514.JPG" /></a>Volvió a abrazarla y le murmuró al oído palabras de ánimo. Luego le cogió el rostro entre las manos para que lo mirase y añadió:</p>
<p>- Deséame suerte, esposa. ¡También yo he de hacer bien mi papel! Voy a pedir audiencia al rey.</p>
<p>Anto asintió y lo ayudó a colocarse un manto para salir. Una ráfaga de aire helado se coló por la puerta abierta y agitó violentamente las llamas del hogar. Se encogió con un estremecimiento. Desde que su marido y ella habían decidido actuar a la desesperada, una fiera salvaje le desgarraba el vientre; su pecho era un mar revuelto por el temor y las dudas; la idea de reencontrarse con el rey le producía nauseas y un gran desasosiego. La repugnancia de Anto era comprensible: iba a pedirle a su padre que matase a Rea Silvia.</p>
<p>“Lágrimas de dolor derramaban los cielos/ noche, muerte, furia, fango,/ el Tíber era una espada de agua/ y el corazón de Aurelia un muñón sangrante.” Con estos oscuros versos resumió Urbano Lacio su viaje a la cabaña de Númitor en el Aventino. Poco más dijo, aunque sabemos por otras fuentes que el encuentro con Númitor y Aurelia le causó una honda impresión. Agotado, empapado de agua y sucio, temblando de frío, arribó el futuro cronista oral a la cabaña de Númitor pasado el mediodía, tras un penosísimo viaje por caminos embarrados y azotados en el último tramo por una lluvia torrencial.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-ZS3H2GcGo5k/Tyq_A7u_LQI/AAAAAAAAJ04/8WsNz7SS1J4/s1600/detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano.JPG" /></span></a><span>Más helado aún habría de quedarse: Aurelia se hallaba a las puertas de la muerte. Aquella mujer enérgica, ejemplo de entereza y modelo de reina, había claudicado. Eso le dijo Énule en voz baja, mientras le daba una taza de caldo muy caliente y lo obligaba a quitarse la ropa empapada delante del fuego.</p>
<p>- Se está dejando morir – dijo con dolor en la voz.</p>
<p>- ¡No puede hacerlo! ¡No puede abandonar a Rea Silvia! – respondió Urbano Lacio con pasión.</p>
<p>- Aurelia cree que por culpa suya Rea fue descubierta y va a ser ejecutada. Carece de fuerzas para enfrentarse a la muerte de su hija y sus nietos. No quiere sobrevivirlos.</p>
<p>- Pero debe hacerlo. Precisamente traigo un recado de la Vestal Máxima Camilia: creemos saber dónde ha escondido el rey Amulio a Rea Silvia y su doncella Tuccia. Es preciso que vengas, Énule, hallaremos el modo de que la puedas asistir en el parto. Y después, ya veremos…</p>
<p>Énule se lo quedó mirando un instante y luego lo estrechó en un abrazo. Aún estaban comentando detalles de la noticia, cuando llegó Númitor y el joven se apresuró a repetir el recado.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-OgCLvWNvvfY/TyrBhMqlCsI/AAAAAAAAJ2g/d98L-IGM5yo/s1600/244_4486.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_244_4486.JPG" /></span></a><span>- Traes la esperanza a un hogar habitado por sombras y donde todo futuro se reduce a la muerte – dijo Númitor. Énule asintió y dirigió la mirada hacia el rincón de la cabaña donde estaba el lecho de Aurelia. Tenía los ojos cerrados y la respiración lenta. Con voz quebrada, Númitor añadió:</p>
<p>- Ya ves cómo está mi esposa. No podemos dejarla sola en este estado. Ve y dile de mi parte a la Vestal Máxima Camilia que venga mañana. Es la mejor amiga de Aurelia, la mejor compañía en estos momentos de zozobra y dolor. Cuando ella llegue y se haga cargo de atenderla, Énule y yo partiremos hacia Alba Longa para estar lo más cerca posible de mi hija. Si lo hacemos como digo, mañana por la noche estaremos allí.</p>
<p>No añadió nada más. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza. ¿Quería también el destino que este hombre, tan maltratado por su propio hermano, hubiera de perder al mismo tiempo a su mujer y a su hija?</p>
<p>Cuando Urbano Lacio salió de la cabaña, la lluvia había cesado y el aire límpido permitía ver un panorama extenso. Decidió subir rápidamente a la cumbre del Aventino para contemplar el espectáculo del río desbordado. Bajo el precipicio que caía en vertical sobre el camino de Ostia y el cauce, el Tíber bramaba. Los espumarajos que salían de sus fauces, turbios de fango, rompían contra la escarpadura a la colina. Sobrecogido y fascinado por la potencia del río, Urbano Lacio se dirigió a la vertiente que daba al valle de Murcia.</p>
<p></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-HCCAnW5KsHw/TyrAbOU4MTI/AAAAAAAAJ18/51WU-gyWMxc/s1600/lAGO%2Bnemi%2Bx-John_Robert_Cozens_002.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_lAGO%2Bnemi%2Bx-John_Robert_Cozens_002.jpg" /></span></a><span>No quedaba rastro de los depósitos de sal, ni de la llanura donde se celebraba el mercado, ni señal alguna del Ara Máxima de Hércules. Todo lo invadía el agua. Miró hacia la colina del Palatino, aislada como un peñasco en medio del mar, y buscó en la cima la cabaña de su amigo Urco. Allí estaba, solitaria y fantasmal, con una fina voluta de humo ascendiendo desde el tejado. La escalera de Caco sufría las horrísonas acometidas del agua: la espuma trepaba con violencia por ella y se hundía luego en un caldo fangoso. Al lado, la gruta donde los pastores veneraban al dios Fauno abría su boca negra.</p>
<p>Urbano sacudió la cabeza para sustraerse al hechizo del río. Echó una última ojeada al paisaje desolado y regresó a la cabaña de Númitor donde se despidió. Iría cuanto antes a Alba Longa a comunicar la respuesta a Camilia.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-ZSl2QRChQOw/TyrAbHG6zDI/AAAAAAAAJ1s/ekxdA7K6sks/s1600/antiguo%2Btelar%2Bmanual.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_antiguo%2Btelar%2Bmanual.JPG" /></span></a><span>La doncella Tuccia hilaba la lana de oveja que habían recibido el día anterior mientras Rea Silvia, sentada ante un telar rudimentario construido por ellas mismas meses atrás, tejía a buen ritmo. Trabajaban a la luz de la lumbre, pues reservaban el aceite de las lucernas por si les hacía falta más adelante, cuando nacieran los gemelos. Las llamas y su calor reconfortante les enrojecían las mejillas. De vez en cuando cantaban una canción como hacen las campesinas para marcar el ritmo del trabajo, hablaban de personas conocidas o recordaban una tarea pendiente. Era ya media tarde cuando Rea Silvia se puso en pie, se colocó las palmas de las manos en los riñones y se irguió arqueando hacia atrás los hombros y la espalda.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-b2yfZk7wzS4/Tyq_Bgl4r7I/AAAAAAAAJ1I/Rd55fiezRdo/s1600/Detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bn%25C3%25ADobe.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_Detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bn%25C3%25ADobe.JPG" /></span></a><span>- ¿Cambiamos? – propuso a Tuccia, pues solían turnarse en la rueca y el telar. Mientras la doncella terminaba un cabo, Rea dio unos cuantos pasos por la cabaña para estirar las piernas. Salvo para coger los madroños, no habían salido de la cabaña en todo el día, pues el frío era intenso. Se arrimó al ventanuco para mirar al exterior. Le pareció oír algo y acercó más la cabeza a la abertura con expresión desconcertada. Tuccia le habló, pero ella le hizo un gesto con la mano para que callara y la doncella se apresuró a acercarse. En su aislamiento, cada ruido tenía su significado.</p>
<p>Lo que parecía al principio el canto de un ave, se transformó en una melodía dulcísima. Otra vez el ave. Y de nuevo un sonido que recordaba el repiqueteo de la lluvia sobre los charcos y, después, el zureo de una paloma. Siguió un son alegre y sofocado como la risa de una adolescente que acaba de conocer el amor y, tras él, la voz de un cuco derivaba en lamento.</p>
<p>- ¡Es Palantea! – gritó Rea Silvia. Y salió a la puerta sin detenerse un instante a coger el manto. Tuccia la siguió, le echó sobre los hombros la piel de oveja y volvió a entrar a toda prisa para ponerse el suyo.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-qc9S0aXmK2c/TyrAb07PYMI/AAAAAAAAJ2I/GwNkGmggfL0/s1600/114_5057%2BCASTELGANDOLFO.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_114_5057%2BCASTELGANDOLFO.JPG" /></span></a><span>La explanada de la cabaña estaba desierta, nada se movía tampoco en el cinturón de árboles a su alrededor, ni en el camino. Giraron sobre sí mismas, mirando hacia todas partes, desconcertadas. Sonó la música con mayor claridad, muy suave. Parecía llegar desde algún punto alto y cercano. Levantaron entonces la vista y las vieron: sobre uno de los farallones de roca a cuyos pies crecían los madroños, Palantea tocaba la siringa mientras las demás movían los brazos a modo de saludo.</p>
<p>Corrió Tuccia al pie de la roca con los ojos llenos de lágrimas, y Rea Silvia la siguió con dificultad. Lloraban y reían al mismo tiempo, felices de reencontrarse con sus amigas. Desde lo alto del muro rocoso las lágrimas caían también como la lluvia y se mandaban besos por el aire y sonrisas y gestos de alegría y aprobación.</p>
<p>- Hay un hombre vigilando – dijo Tuccia, haciendo bocina con las manos y tratando de no alzar mucho la voz, aunque la pared tenía tres o cuatro veces la altura de Rea Silvia.</p>
<p>- Sí, si – respondió de igual modo Kritubis –. Por eso hemos dado la vuelta.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/--zr4-kp31hg/Tyq_AOgxNhI/AAAAAAAAJ0g/zYX4dGAZDK4/s1600/Relieve%2Bromano%2Btrono%2BLudovisi.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_Relieve%2Bromano%2Btrono%2BLudovisi.JPG" /></span></a><span>- Mañana os traeremos comida, ropa y la cuna para los gemelos – dijo Palantea.</p>
<p>- ¡Y los amuletos! – susurró Valeria.<br /></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-HipfMOnTQS8/Tyq_AtxVQNI/AAAAAAAAJ0o/IP6mvy9qHHM/s1600/Detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%252C%2Bdos%2Bmujeres.JPG"></a><br /><span>Durante un rato intercambiaron palabras sueltas y gestos. Rea Silvia señaló repetidamente con el dedo hacia su derecha, para indicar a sus amigas la existencia de unas rocas de menor altura. Y ellas por señas le contestaron que sí, que las habían visto y tratarían acercarse por ese lado. Al fin se despidieron porque la tarde avanzaba deprisa y era peligroso que la oscuridad les sorprendiera en aquella selva.</p>
<p>Pese a la excitación y la alegría, hacía mucho tiempo que las amigas no dormían tan profundamente como lo hicieron esa noche, unas en Alba Longa, otras al amparo del bosque de Silana. </span></div>
<p><span></span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f64ba_26331087-5249763541634693679?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>EL SILENCIO DEL BOSQUE</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 22:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Esto dice Pedro García Barreno en su texto “Mitología de los bosques”:
““Estos bosques sagrados – escribía Séneca a Lucilo – poblados de árboles añosos y gigantescos, cuyas ramas se entrelazan ocultando el cielo; la impresión que produce en nosotros esta sombra profunda que se extiende en lontananza, ¿no nos sugiere la idea de que allí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-XVSTV2NgwgM/TymWErKsKTI/AAAAAAAAJzU/jTzj-y0v89I/s1600/Cueva%2Ben%2BPalazuolo%252C%2Ben%2Blos%2BMontes%2BAlbanos%252C%2Bantigua%2Bsede%2Bde%2BAlba%2BLonga.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/6b321_Cueva%2Ben%2BPalazuolo%252C%2Ben%2Blos%2BMontes%2BAlbanos%252C%2Bantigua%2Bsede%2Bde%2BAlba%2BLonga.JPG" /></a><br /><span>Esto dice Pedro García Barreno en su texto “Mitología de los bosques”:</p>
<p>““Estos bosques sagrados – escribía Séneca a Lucilo – poblados de árboles añosos y gigantescos, cuyas ramas se entrelazan ocultando el cielo; la impresión que produce en nosotros esta sombra profunda que se extiende en lontananza, ¿no nos sugiere la idea de que allí reside un dios?” Plinio manifestaba que “no menos que en las estatuas divinas en donde resplandece el oro y el marfil, adoramos los bosques sagrados y en ellos el silencio mismo”. Pero en ninguna parte del mundo antiguo se conservó quizá mejor esta forma de religión ancestral que en Roma. (…) El culto a los bosques iba generalmente unido al del agua; con frecuencia, una fuente de origen prodigioso tenía su origen en un bosque y, como él, estaba consagrada”.</p>
<p>¡Ay, Silana, dulce ninfa a quién ha sido consagrada la fuente y el bosque que llevan tu nombre! Sé propicia a Rea Silvia. Y ya que no puedes alterar su destino, haz, al menos, que sus hijos nazcan.</p>
<p><span>*La foto está tomada en Palazuolo, donde estaba el extremo de Alba Longa más próximo al monte Cavo. Allí encontré esta cueva, desgraciadamente inaccesible, donde podemos imaginar que brotaría la fuente sagrada de Silana.</p>
<p>NOTA: Queridos amigos, dejaré programado un nuevo capítulo de la fundación de Roma para mañana jueves 2 de febrero, pues desaparezco unos días: son las fiestas de moros y cristianos de Sax, y ya sabéis que no puedo faltar. Besos. </span></span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/6b321_26331087-3262146065628045976?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>UN AUGURIO INQUIETANTE</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 05:01:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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(XXIII)Rea Silvia y Tuccia siguen preparándose para el parto de la primera. La reina Criseida había recordado el truco de Hera para impedir el nacimiento de Hércules y pretendía aplicarlo a Rea Silvia. Las vestales habían decidido enviar al cronista oral Urbano Lacio al Aventino a avisar a los padres de Rea Silvia de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><span></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-q87tj6vq5bA/Tybpu4I1nOI/AAAAAAAAJzI/8OReuFLqcAY/s1600/Monte%2BCavo%2By%2Blago%2BAlbano%2Bdesde%2B%2BCastelgandolfo.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_Monte%2BCavo%2By%2Blago%2BAlbano%2Bdesde%2B%2BCastelgandolfo.JPG" /></a></p>
<p><span>(XXIII)<br /><em><span>Rea Silvia y Tuccia siguen preparándose para el parto de la primera. La reina Criseida había recordado el truco de Hera para impedir el nacimiento de Hércules y pretendía aplicarlo a Rea Silvia. Las vestales habían decidido enviar al cronista oral Urbano Lacio al Aventino a avisar a los padres de Rea Silvia de que estaban a punto de encontrarla</span></em>.</p>
<p>Apenas un leve resplandor asomó por detrás del monte Cavo para anunciar el día, Urbano Lacio y el carretero de las vestales salieron de Alba Longa en dirección a la </span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-sFJTgT_0Src/TyboSnH2E0I/AAAAAAAAJyI/d6UIwDoY5Gw/s1600/Comadreja%2B702px-Mustela_nivalis_-British_Wildlife_Centre-4.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_Comadreja%2B702px-Mustela_nivalis_-British_Wildlife_Centre-4.jpg" /></span></a><span>cabaña de Númitor en el monte Aventino. El camino de tierra discurría entre los bosques, flanqueados por árboles indistinguibles aún, rumorosos con el primer piar de los gorriones. Había humedad en el aire y el cielo se adivinaba nublado. Iban solos. De pronto, una comadreja asomó el hocico por la orilla izquierda del camino y, tras un instante de vacilación, cruzó corriendo al otro lado de la vía, pocos pasos por delante del carro. Urbano Lacio se estremeció: de todos los animales de mal agüero que conocía, la comadreja era el más desfavorable y nefasto para los nacimientos. Pronunció en voz baja algunos conjuros para ahuyentar la mala suerte, pero quedó intranquilo. ¡Ojalá todo fuera bien! El traqueteo del carro lo sumió poco a poco en el dulce sueño.</p>
<p>Al mismo tiempo que a Urbano Lacio se le cruzaba la comadreja, en la cumbre de la colina del Palatino Acca Larentia, envuelta en una piel de lobo, salía a la puerta de su cabaña por tercera vez. Oteaba el camino delante de su casa, esperando ver a su marido abrirse paso entre tan escasa claridad. Tendía hacia delante una oreja poniéndose tras ella una mano para orientar el oído, mas no conseguía su propósito de escuchar algo, un silbido, una señal que indicara la proximidad de Fáustulo, pues cualquier sonido resultaba sofocado por un estruendo enorme.</p>
<p></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-FdslbwMDlic/TybpYZYvTHI/AAAAAAAAJy8/qyF5W8s-AuY/s1600/rain050%2BR%25C3%258DO%2BChiriqu%25C3%25AD%2Bviejo%2Bdesbordado.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_rain050%2BR%25C3%258DO%2BChiriqu%25C3%25AD%2Bviejo%2Bdesbordado.jpg" /></span></a><span>El Tíber rugía a los pies del Palatino con una fuerza nunca vista. El día anterior, una gran avenida de agua, violenta como un toro enloquecido, había desbordado el río cabeceando con furor en todas direcciones. De la isla del centro del cauce sólo asomaba el esqueleto de un bosque desmochado en el que se enredaban troncos y ramas rotas, cadáveres de animales en descomposición. Enormes remolinos hacían girar como peonzas árboles enteros: a unos los estrellaba como proyectiles contra las laderas del Palatino; a otros los empujaba hacia el valle del Velabro, donde la corriente desbocada se amansaba y formaba un dique de desperdicios. Al trazar la curva a la derecha, el Tíber furibundo acometía con una lengua el valle de Murcia y, con los labios salados, volvía sobre sus pasos para proseguir su ruta hacia el mar. Invadía entonces el camino de Ostia y arañaba la abrupta ladera del Aventino entre un fragor de piedras y rocas arrastradas. Alimañas y animalillos de la ribera se agazapaban asustados, sin hogar ni refugio.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-Xl6Q4IMBCkk/TybnB8AfBgI/AAAAAAAAJx8/2tFcptKVcNQ/s1600/detalle%2Bescultura%2Bde%2Bun%2Bperro%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_detalle%2Bescultura%2Bde%2Bun%2Bperro%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG" /></span></a><span>Regresó Acca a la cabaña y la perra Bona, que había asomado la cabeza tras ella, retrocedió también al interior. La mujer se sentó con dificultad en el suelo, torpe por el embarazo. Le temblaban las manos y ni siquiera el fuego que ardía con viveza la calmaba. No era frío, sino temor lo que sentía. El alumbramiento debía haberse producido ya, llevaba varios días de retraso, algo inusual en ella que había parido doce veces. Como si la criatura no tuviera fuerzas suficientes para nacer. Así, cuando el día anterior, por la tarde, había notado los primeros síntomas del parto, supo que no se desarrollaría bien.</p>
<p>Decidió, entonces, mandar a Urco y sus hijos pequeños con su padre, que había ido a inspeccionar algunos rebaños del rey Amulio más allá de las colinas al sur de la vía Salaria. Quería evitar que, si moría en el parto, sus hijos se quedaran allí con su cadáver, desamparados, durante quién sabe cuántos días y noches, mientras durase el temporal. Y secretamente su corazón esperaba que Fáustulo los hubiera dejado bajo la custodia de alguno de los pastores y viniera a acompañarla, que no la dejase morir sola.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-SDNnoAXtv34/TyboSv4nWSI/AAAAAAAAJyY/2gJzePjyq_0/s1600/detalle%2Brelieve%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_detalle%2Brelieve%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG" /></span></a><span>- Yo te invoco, Diviana, asísteme. Ninfa Carmenta, ven pronto a mi lado y trae contigo a todas las diosas necesarias: la que favorece el parto rápido, la que vela por el nacimiento de mi criatura, aquella que la trae a la luz, la que cuidará de ella si nace por la cabeza, y la que debe cuidarla si viene de pies; que venga el dios que hará comenzar la vida en mi hijo, el que pone en funcionamiento los sentidos, el que le hará emitir su primer llanto. Venid, dioses y diosas encargados del comienzo de la vida. Estadme cerca. Ayudadme.</p>
<p>Así suplicaba Acca Larentia el auxilio de las divinidades, invocadas en todos sus partos y ese día más necesarias que nunca. De pronto, un líquido caliente le bajó por las piernas y un olor fétido inundó la cabaña.<br />Mala señal.</p>
<p>En Alba Longa el amanecer también había encontrado activas a las amigas de Rea Silvia. Se habían reunido en la cabaña de Kritubis y organizado dos grupos: uno, con la propia Kritubis, Palantea y los cerdos; el otro lo componían las artesanas Valeria y Aiara bajo la guía de Amnesis, que conocía mejor el terreno. Entraron juntas en el bosque de Silana hasta el sendero que se desviaba a la cueva y la fuente sagrada. </span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-Srbvw3TB8hQ/TybnBneecXI/AAAAAAAAJxs/WGk-vDnLWyA/s1600/relieve%2Bromano%2Bmuchachas%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_relieve%2Bromano%2Bmuchachas%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG" /></span></a><span>Para prevenir problemas, Palantea y la piara irían delante, seguida a poca distancia por su ama. Las demás, cubriendo la anchura del bosque y separadas entre sí lo suficiente para comunicarse entre ellas y auxiliarse si fuera necesario, rastrearían toda el área.<br /></span></div>
<p>
<div align="justify"><span>A causa de la abundancia de maleza y la pérdida de las trazas del camino, necesitaron mucho tiempo para abrirse paso hasta el fondo del bosque. Una vez allí, tras varias tentativas, Palantea encontró a la derecha un caminito con la anchura justa para que pasasen unos pies. Avisó del hallazgo a las demás y se adentró sin los gorrinos para no hacer ruido. No llevaba mucho andado, cuando vio a lo lejos a un hombre. Se ocultó y dio un pequeño rodeo para aproximársele sin ser vista. Reconoció al borrachín Catión. Estaba de pie, delante de un refugio hecho con ramas y paja, como los que construyen con frecuencia los pastores para mantener el caldero de la comida a cubierto y calentarse de vez en cuando.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-S7rwaIjfZ8M/TyboUvr_nRI/AAAAAAAAJyg/-NU4hnUnPo4/s1600/detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bhombre%2Bsentado%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bhombre%2Bsentado%2Bmuseo%2Bbarraco%2BRoma.JPG" /></span></a><span>- No podemos pasar por ahí – declaró la pastorcilla a sus compañeras, una vez hubieron retrocedido todas hasta la cueva de Silana, donde se ocultaron –. Debemos salir del bosque ahora mismo, pues alguien vendrá a sustituir a Catión y puede vernos. Se impone la prudencia.</p>
<p>- ¿Pretendes abandonar la búsqueda? – preguntó atónita Aiara.</p>
<p>- Al contrario. Hemos de llegar hasta ella por otro sitio. A través de una selva que linda con el bosque de Silana. Es difícil atravesarla, pues no hay sendas y la vegetación crece apretada y frondosa. Precisamente por su dificultad no habrá nadie vigilando, no nos descubrirán. Vayamos ahora mismo. Conozco un hueco por el que penetrar en esa espesura.</p>
<p>- Confiemos en que tengas razón – dijo Kritubis mientras se ponían de nuevo en marcha –. El tiempo apremia.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-BUNNoHtGmwI/TybnBdkAmzI/AAAAAAAAJxk/oVCD4G4U5h4/s1600/cabeza%2Bde%2Bdama%2Bnoble%2Bromana.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_cabeza%2Bde%2Bdama%2Bnoble%2Bromana.JPG" /></span></a><span>Esa misma sensación de apremio la tenía la reina Criseida. Acababa de tener una larga conversación con Cora, la criada que había asignado al servicio de su hija Anto y la informaba continuamente de cuanto hacían la joven esposa y su marido. Según ella, Anto estaba muy abatida desde que el día anterior su padre la había expulsado de la cabaña real prohibiéndole volver. No quería salir a la calle ni hablar con nadie. Tampoco probaba bocado pese a los ruegos de su marido. Se limitaba a beber agua y a llorar.</p>
<p>- Bien, yo me ocuparé de mi hija – le había dicho la reina –. Y tú te vas a ocupar de Rea Silvia. Prepárate, porque haré que te lleven con ella hoy o mañana. Recuerda mis instrucciones: debes decirles que vas de parte de Anto y hacerles creer, a la sacrílega y a su criada, que estás allí para ayudarlas. Tienes que llevar todo el tiempo una cinta escondida y bien atada a una pierna, o a la cintura, o donde creas que ellas no la pueden ver. Es imprescindible que no se deshaga el nudo. Así Rea no podrá parir.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-z-TD2MuL6eM/TyboVy8C4fI/AAAAAAAAJyo/L8vAE-rs-9U/s1600/detalle%2Bcabeza%2Bfemenina%2Bromana.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_detalle%2Bcabeza%2Bfemenina%2Bromana.JPG" /></span></a><span>- No te preocupes, mi reina – había respondido Cora, orgullosa por un encargo tan importante –.Pronto enterrarás a tu sobrina con el hijo bien agarrado dentro de su vientre.</p>
<p>- ¡Eso espero! – concluyó Criseida – Enviaré a alguien a buscarte a casa de mi hija esta misma tarde, pues prefiero que para este servicio tan delicado salgas de aquí sin llamar la atención.</p>
<p>Resuelto este asunto, Criseida meditaba de qué manera convencer a su esposo para enviar enseguida a Cora a vigilar a Rea Silvia. Y no tardó mucho en encontrar el modo de hacerlo. Esperó a la comida del mediodía y, cuando Amulio hubo satisfecho el apetito, abordó la cuestión.</p>
<p>- Ha llegado el momento de enviar a la partera, marido. Hoy mismo debería estar con la sacrílega.</p>
<p>- Te dije que no, Criseida. No quiero que esté con ella mucho tiempo. No me fío. Tú misma me advertiste contra las artimañas de mi sobrina y su habilidad para retorcer las cosas y volver a su favor la situación.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-IQuUKPaWuWo/TybnAsohGII/AAAAAAAAJxM/W2tvSy5D1sg/s1600/relieve%2Bromano%2Ben%2Bmuseo%2Bbarraco%2Bde%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_relieve%2Bromano%2Ben%2Bmuseo%2Bbarraco%2Bde%2BRoma.JPG" /></span></a><span>- Por eso precisamente necesitamos ya a la partera, Amulio – dijo Criseida –. Rea es una mentirosa, lo hemos comprobado muchas veces. Y consiguió convencernos del embuste mayor de todos. ¡A veces creo que tú y yo somos tan inocentes como los corderos…!</p>
<p>- Habla claro, mujer – respondió Amulio, molesto por la insinuación de haber sido engañado.</p>
<p>- Para ocultar que se revolcaba como una cerda con un amante se inventó esa historia de Marte y su supuesta violación…</p>
<p>- Eso ya lo sabemos, Criseida. ¡Acaba ya!</p>
<p>- ¿No nos mentiría también al decirnos la fecha en que quedó preñada? Ella aseguró que había sido el día de la fiesta de Júpiter Latiaris, y que había ocurrido en el bosque sagrado de Marte, pero yo no la creo. Lo hizo para confundirnos y hacernos caer en su trampa… ¡Somos más crédulos que un niño sin dientes!</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-e6riO4tfBgA/TybnA59Wi1I/AAAAAAAAJxY/cG06rCIfWAg/s1600/escultura%2Bromana%2Bmuseo%2Bbarraco.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/83080_escultura%2Bromana%2Bmuseo%2Bbarraco.JPG" /></span></a><span>- ¡Maldita sacrílega! – gritó Amulio, poniéndose en pie casi de un salto.</p>
<p>- Sí, marido, maldita sea. Desde el principio su plan era engañarnos sobre la fecha en que alumbraría a su criatura. Sabía que nos confiaríamos, que contaríamos, uno a uno, los doscientos setenta y cuatro días desde la fiesta de Júpiter hasta el parto, cuando, en realidad la cuenta debía empezar unos días antes, no sabemos cuántos. Esa era su estratagema: parir antes de lo que esperábamos y así, tener tiempo de cambiar a su hijo por otro recién nacido. O añadirlo al suyo, para fingir que había tenido gemelos.</p>
<p>- ¡Ya basta, Criseida! – dijo el rey, ciego de rabia –. No soporto oír nada más. Mandaré llamar a Prátex y mañana mismo llevará a esa mujer, la partera, a donde está Rea Silvia. ¡Y juro por todos los dioses que esa infame me las pagará!<br /></span></div>
<div align="justify"><span>*En la primera fotografía se ve el Monte Cavo y, a la derecha, un caserío alargado y rojizo próximo al tronco del árbol. ¡Ahí estaba la parte más oriental de Alba Longa! La vista está tomada por mí desde Castelgandolfo al atardecer. </span></div>
<div align="justify"><span><span>**Las fotos del río desbordado y la comadreja están tomadas de internet. Las restantes son mías. Pertenecen al Museo Barraco de Roma.</span></div>
<p></span>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/58070_26331087-4815919452520589298?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>EN RECUERDO DE UNA MATRONA</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 22:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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¡Cuántas veces miraste el lago desde aquí, noble Rutilia Polla! Muchas mañanas, al amanecer, antes de que se despertara el resto de la casa. Y en las tardes de otoño te gustaba contemplar el oro de los árboles duplicándose en el agua. Fuiste sabia. Escogiste la belleza por encima de la fama o el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-GZjn6ePLD7w/TyW8C61JfaI/AAAAAAAAJxA/d2UdBCUacl0/s1600/Lago%2Bbracciano%2Bdesde%2Bla%2Bcolegiata%2Bde%2BAnguillara%252C%2Bitalia.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10ec7_Lago%2Bbracciano%2Bdesde%2Bla%2Bcolegiata%2Bde%2BAnguillara%252C%2Bitalia.JPG" /></span></a><span> </span>
<p align="center"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-ChNcAKU2mok/TyW72bgdCNI/AAAAAAAAJw0/kM5s7wZucmM/s1600/Lago%2Bbracciano%2Bdesde%2Bla%2Bcolegiata%2Bde%2BAnguillara%252C%2Bitalia.JPG"></a></p>
<p><span>¡Cuántas veces miraste el lago desde aquí, noble Rutilia Polla! Muchas mañanas, al amanecer, antes de que se despertara el resto de la casa. Y en las tardes de otoño te gustaba contemplar el oro de los árboles duplicándose en el agua. Fuiste sabia. Escogiste la belleza por encima de la fama o el poder. Elegiste el silencio. Y este lugar te eligió a ti &#8211; no en vano fuiste su más fiel amante – y se ha declarado tuyo para siempre.<br /></span><br /><span><br /></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-EjravT6oEUg/TyW7mRDHnGI/AAAAAAAAJwo/2-kxF35rLGw/s1600/Casco%2Bantiguo%2Bde%2BAnguillara%252C%2Bitallia.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10ec7_Casco%2Bantiguo%2Bde%2BAnguillara%252C%2Bitallia.JPG" /></span></a><span>NOTA: Dicen algunos estudiosos que la ciudad de Anguillara, asomada al lago Bracciano, debe su nombre a la villa de matrona romana Rutilia Polla, de la segunda mitad del siglo I a.C. Al parecer, surgía allí donde el promontorio formaba un ángulo, ocupando mucho del espacio donde luego surgiría el centro histórico. Así, a aquella villa se la definió como “angularia” y la tradición dice que de ahí derivase el nombre “Anguillara”. Otros estudiosos creen que la villa sólo ocuparía el área de la actual colegiata y terrenos adyacentes. En cuanto al origen del nombre de esta ciudad, hay otras hipótesis, pero mi corazón prefiere ésta.</span></p>
<p><span>* Vista del lago Bracciano desde la colegiata de Anguillara.</span><br /><span>** Anguillara, con la colegiata en la parte más alta, vista desde un espigón del lago Bracciano.</span><br /><span>Las dos fotos son mías.</span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10ec7_26331087-2715745775933063362?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>LAS DIOSAS SIRVEN DE INSPIRACIÓN</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 05:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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(XXII)Rea Silvia y su doncella Tuccia están aisladas en una hondonada del bosque de Silana por orden del rey Amulio. Están realizando ya los preparativos para el nacimiento de los hijos de Rea Silvia y el dios Marte.
Al salir de la cabaña recibieron en pleno rostro un azote de viento acompañado de finas gotas. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/-6VDZxMpIA0M/TyGIZggC8wI/AAAAAAAAJwc/nrCseMifn9I/s1600/Escultura%2Bde%2Bh%25C3%25A9rcules%2Bni%25C3%25B1o.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Escultura%2Bde%2Bh%25C3%25A9rcules%2Bni%25C3%25B1o.JPG" /></a></p>
<p>
<div align="justify"><span>(XXII)<br /><em><span>Rea Silvia y su doncella Tuccia están aisladas en una hondonada del bosque de Silana por orden del rey Amulio. Están realizando ya los preparativos para el nacimiento de los hijos de Rea Silvia y el dios Marte</span>.</em></p>
<p>Al salir de la cabaña recibieron en pleno rostro un azote de viento acompañado de finas gotas. El sol había desaparecido tras las nubes y en su lugar se veía un halo blanquecino. Rea Silvia y Tuccia se agarraron del brazo y se ar<a href="http://3.bp.blogspot.com/-t5pdSs9yEcQ/TyGBvIVP26I/AAAAAAAAJv0/47yB-DFJsuw/s1600/madronyo13.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_madronyo13.jpg" /></span></a>rebujaron aún más para protegerse. Se habían echado sobre los hombros, sujetando un extremo cada una, la piel de oveja que utilizaban para dormir, pues tenían poca ropa de abrigo, insuficiente para aquel frío.</p>
<p>- ¡Tendríamos que haber esperado a mañana o pasado! – dijo Tuccia, al comprobar cómo había empeorado el tiempo.</p>
<p>- No protestes y tratemos de hacerlo deprisa. Es </span><span>por allí – respondió, adelantando el mentón en dirección a una de las paredes rocosas, la más baja de cuantas las rodeaban. Crecían a sus pies varios arbustos de madroño repletos de frutos en sazón. Rea seleccionó un par de ramas del más próximo y, mientras Tuccia las cortaba con un cuchillo, ella pedía permiso a Silana y le ofrecía unas gotas de miel. Terminada la tarea, regresaron con la piel tendida sobre las cabezas, pues la lluvia empezaba a arreciar.</p>
<p>- Cuéntame lo que le pasó a tu abuelo Procas – pidió Tuccia, una vez se hubieron acomodado junto al fuego, con el cuerpo aún tembloroso y las ramas de madroño, con sus frutos redondos y rojos, apoyadas en la pared.</p>
<p></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-nP1muJiiTG0/TyGAjKz1agI/AAAAAAAAJu8/-bsFOzONrb8/s1600/Pintura%2Bmural%2Bromana%252C%2Bmujer%2By%2Bni%25C3%25B1o.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Pintura%2Bmural%2Bromana%252C%2Bmujer%2By%2Bni%25C3%25B1o.jpg" /></span></a><span>- Ocurrió que cuando tenía cinco días de vida, una noche su nodriza lo oyó llorar desgarradamente. Fue corriendo a su cuarto y lo encontró pálido, con arañazos en las mejillas y casi sin respiración por el violento llanto. Se dio cuenta enseguida de que Procas era víctima de las Estriges. Aquellos seres horrendos, que vuelan de noche por todas partes, habían conseguido entrar. Habían apresado al niño entre sus garras, lo contemplaban con ojos desorbitados, y con sus lenguas asquerosas le chupaban la sangre, como hacen siempre con sus presas. El niño habría muerto en poquísimo tiempo, si la nodriza no hubiera reaccionado enseguida invocando en su socorro a la diosa Carna – dijo Rea Silvia, de un tirón, casi sin respirar ella misma.</p>
<p>Tuccia se estremeció por lo desesperado de la situación.</p>
<p>- Carna, que suele acudir presta cuando se la llama, respondió enseguida </span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-hWdBWxSi2TU/TyGAh3S7NNI/AAAAAAAAJuM/YJ7PXyZc3a4/s1600/ciencia_cultura-423987232-1286957143.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_ciencia_cultura-423987232-1286957143.jpg" /></span></a><span>– prosiguió narrando Rea –. Pidió tranquilidad a la nodriza y con una rama de madroño golpeó tres veces la puerta y otras tantas las jambas y el dintel. Repitió tres veces el rito para completar la protección de la estancia y vertió en el suelo un filtro mágico con propiedades curativas para sanar al niño. Luego salió del cuarto, pidió un lechón y lo sacrificó enseguida, exponiendo sus carnes al aire libre para que las Estriges bebieran su sangre y se olvidaran de Procas. Por último, colgó de la ventana la rama de madroño, de manera que esas maléficas criaturas no pudieran entrar otra vez.</p>
<p>- Por eso quieres el madroño… – dijo Tuccia.</p>
<p>- En cuanto podamos, haremos el rito y colgaremos las ramas en el exterior de la ventana y sobre la puerta. Estamos solas, no podemos improvisar.</p>
<p>El mal tiempo se prolongó durante todo el día, con rachas de viento y lluvia seguidas de instantes de bonanza. La pastorcilla Palantea regresó pronto a la cabaña de su ama Kritubis, pues no tenía mucho sentido andar por los bosques con los cerdos en una tarde tan desapacible y oscura.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-bx7N8GuhEVg/TyGAiDVY5xI/AAAAAAAAJuk/6RiTIyFOvew/s1600/detalle%2Bde%2Bpintura%2Bmural%2Bromana%252C%2Bmujer.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_detalle%2Bde%2Bpintura%2Bmural%2Bromana%252C%2Bmujer.jpg" /></span></a><span>Cuando llegó, Alec estaba sentado cerca del hogar, con la espalda apoyada en la pared y la vara en la mano. Miraba el fuego. Kritubis, por su parte, doblada de espaldas, rebuscaba entre un montón de enseres y ropas apiladas a un lado.</p>
<p>- ¡Aquí está! – exclamó de pronto –. Acércate, Palantea. ¿Es ésta la túnica que le prestaste a Rea Silvia cuando se disfrazó de pastora? – dijo, mostrando al mismo tiempo a la joven una túnica vieja y desgastada, de color pardo. La pastora la reconoció enseguida: hacía poco que la había sustituido, porque se le había quedado estrecha.</p>
<p>Kritubis la apartó de su vista, la lió formando una bola y se retiró a un rincón, pidiendo no ser molestada porque iba a realizar un ritual.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-1gwn7l81RXw/TyGBtmQec-I/AAAAAAAAJvI/lQCF1rRQR0A/s1600/Miss%2BLizzie%2BCrabb%2Bal_sol.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Miss%2BLizzie%2BCrabb%2Bal_sol.jpg" /></span></a><span>“Diosa Diviana, arcana, poderosa, salvaje y doméstica, a ti te invoco y te convoco. He aquí a Alec: nada recuerda, ni de lo malo ni de lo bueno que haya hecho hasta ahora y así, pese a su edad, se ha convertido en un ser sin malicia, un inocente de los que tú eres patrona. Escucha mi súplica, Diviana: si este hombre supo, antes de ser herido, dónde ocultaban a tu protegida Rea Silvia, haz, con tu poder divino, que lo recuerde.”</p>
<p>Seis veces repitió la petición, haciendo libaciones, promesas y gestos rituales para propiciarse el favor de la diosa. Finalmente, tomó en sus manos la túnica enrollada como una bola, la salpicó con agua lustral y, acercándose al convaleciente Alec, recitó una fórmula mágica:</p>
<p>“Tocaste la piel de Rea Silvia, lana burda, y desde entonces le perteneces a ella y ella te pertenece a ti pues, cubierta contigo, salvó la vida. ¡Por orden de Diviana, ve con ella! ¡Lana burda, llévanos hasta Rea Silvia!”</p>
<p>Mientras pronunciaba estas últimas palabras, lanzó la bola al regazo de Alec. Éste se sobresaltó y pareció despertar de un sueño, pues sus ojos adquirieron el brillo de la comprensión y su mano empezó a mover la vara. Daba golpes varias veces sobre el mismo punto, empujaba la vara en línea recta hacia adelante y la torcía luego a la derecha. Y volvía a empezar.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-bA-OSuFEIkQ/TyGAiPKsPxI/AAAAAAAAJuU/FqZTmM5CFeg/s1600/Detalle%2Bde%2Bpintura%2Bmural%2Bromana.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Detalle%2Bde%2Bpintura%2Bmural%2Bromana.jpg" /></span></a><span>- ¿Es ese el sitio donde te hirieron Alec? – preguntó Kritubis viendo la insistencia de los golpes. El anciano mantuvo la vara fija en ese punto.</p>
<p>- Eso fue en el bosque de Silana, pero lo hemos registrado sin encontrar a Rea…– intervino la pastorcilla. </p>
<p>Alec comenzó a golpear de nuevo, y a empujar la punta de la vara como había hecho antes, sin apartarse de la línea que había quedado marcada en el suelo la primera vez.</p>
<p>- ¿Hay que llegar hasta el fondo del bosque? – le preguntó la sacerdotisa– ¿Y torcer luego a la derecha? ¿Es eso lo que quieres decirnos?</p>
<p>Alec repitió tres o cuatro veces más el mismo recorrido antes de retornar a la inmovilidad.</p>
<p>- ¿Has visto alguna vez ese camino a la derecha? – preguntó Kritubis a la pastorcilla.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-2ozYOELbDNg/TyGBt6QLKLI/AAAAAAAAJvU/vFqJZil4hsk/s1600/cabeza%2Bromana%2Bmasculina.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_cabeza%2Bromana%2Bmasculina.JPG" /></span></a><span>- Nunca. Debe estar escondido. El bosque termina en un talud muy empinado y los alrededores tienen tantos matorrales que es difícil pasar.</p>
<p>- Mañana iremos allí – dijo Kritubis con cierta perentoriedad en el tono –. Algo me dice que el parto de Rea Silvia está maduro.</p>
<p>- Entonces, voy ahora mismo a Alba Longa a avisar a Amnesis y a las vestales – dijo Palantea mientras cogía a toda prisa el manto que había puesto a secar cerca del fuego y aún estaba húmedo –. Énule debe regresar enseguida del Aventino. Ella es la única que puede asistir a Rea en ese trance.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-wi5VDePOfVM/TyGEnst6bPI/AAAAAAAAJwE/qKAcqF70J7c/s1600/lluvia.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_lluvia.jpg" /></span></a><span>Bajo una lluvia torrencial, casi a tientas porque la oscuridad avanzaba con la tarde, Palantea y Amnesis llegaron a la casa de las vestales. Las criadas las obligaron a quitarse enseguida la ropa empapada y ponerse otra seca mientras avisaban a la Vestal Máxima Camilia y a la vestal Adriana. Esperaron nerviosas y de pie junto al hogar, donde ardía un fuego reconfortante.</p>
<p>- Es preciso mandar a alguien a buscar a Énule, desde luego – convino Camilia al saber que casi estaban a punto de dar con el paradero de Rea –, pero ¿a quién enviamos? No parece que vaya a mejorar el tiempo y ese recado no puede confiarse a cualquiera…</p>
<p>- Puede ir nuestro carretero ¿no? – preguntó Adriana.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-fBZ6llXojrI/TyGAiiNZGnI/AAAAAAAAJuw/eef-dtq0cJM/s1600/Cabeza%2By%2Bbusto%2Bde%2BLivia%252C%2Bescultura%2Bromana.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Cabeza%2By%2Bbusto%2Bde%2BLivia%252C%2Bescultura%2Bromana.JPG" /></span></a><span>- Sí, pero no podemos ocultar esto a Númitor ni Aurelia. Y el carretero no es el más indicado para darles esa información.</p>
<p>- ¿Puedo proponerte a alguien? – dijo Palantea. Y ante un gesto afirmativo de la Vestal Máxima, continuó –: Urbano Lacio iría de buen grado. Conoce lo ocurrido y es de toda confianza. Nadie lo echaría en falta, porque no se ocupa de nada en concreto y siempre anda curioseando por ahí.</p>
<p>- Me parece una idea acertada – respondió Camilia. Y girándose hacia Adriana, ordenó –: Que vaya ahora mismo nuestro criado a buscarlo a su casa y lo haga venir. Quiero darle personalmente las instrucciones. En cuanto a vosotras, os quedaréis a dormir aquí esta noche: no voy a arriesgarme a que enferméis con esta lluvia.</p>
<p>Entretanto, la reina Criseida escuchaba caer el agua sobre el tejado de paja de la cabaña real y pensaba. También ella había hecho sus cuentas: los 274 días que duraba la gestación humana no se cumplirían para Rea Silvia hasta nueve días más tarde. Eso lo sabía también su marido, quien se negaba a enviar una partera hasta que la fecha del alumbramiento estuviera más próxima. Un inconveniente para su plan, pues era necesario que la mujer llegara con tiempo suficiente para impedir el parto, y eso sólo podía garantizarse si estaba con Rea desde unos días antes.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-ooIZaWPBENM/TyGBuCeu8HI/AAAAAAAAJvk/Qmc4E5v7t8Q/s1600/Aranjuez_JardinIsla_FuenteHercules_Detalle.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_Aranjuez_JardinIsla_FuenteHercules_Detalle.jpg" /></span></a><span>La suya había sido una buena idea. Y había surgido de manera casual, mientras observaba a un criado levantar una gran barrica llena de vino con la misma facilidad con que un niño se carga al hombro un haz de paja. La fuerza descomunal de ese hombre le hizo pensar en Hércules. Y en lo fuerte que era ya desde la cuna, donde fue capaz de matar a dos serpientes que lo atacaban. Y de ahí a recordar los avatares de su nacimiento, solo había un paso.</p>
<p>La diosa Hera estaba muy enfadada por la infidelidad de su marido, el dios Zeus, y se propuso impedir a su última amante, la mortal Alcmene, que alumbrara al fruto de su traición. Mandó, pues, a una criada suya a casa de la parturienta, con órdenes de quedarse sentada a la puerta con los brazos y las piernas cruzadas. Eso contravenía la norma más elemental en los nacimientos: no podía haber ningún nudo en la casa, porque mientras lo hubiera, la criatura no se desanudaría del vientre de su madre y le sería imposible nacer. El truco de mantener anudadas las extremidades de su criada, le dio a Hera buenos resultados, porque pasaban las horas y Alcmene no lograba parir.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-PzKkbQC_mTQ/TyGFQ9SrQCI/AAAAAAAAJwQ/L46dBg-Likc/s1600/escultura%2Bde%2Bh%25C3%25A9rcules%2Bni%25C3%25B1o%2Bo%2BAlcides.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/23bf6_escultura%2Bde%2Bh%25C3%25A9rcules%2Bni%25C3%25B1o%2Bo%2BAlcides.JPG" /></span></a><span>Fue una anciana que asistía al parto la que, comprendiendo la situación, descubrió por qué motivo no nacía la criatura. Y, para resolverlo, aplicó su propia sabiduría: salió a la puerta de la casa anunciando, a grandes voces, que su señora había parido un niño hermosísimo y muy saludable. Esto hizo que la criada de Hera se levantara, deshaciendo involuntariamente los nudos de su cuerpo. En ese momento Alcmene parió.</p>
<p>No iba a repetir la estratagema exactamente así, pero era un buen punto de partida. La partera debería llevar en secreto algo atado. Surtiría efecto, eso seguro. Sobre todo porque a Rea Silvia no la acompañaría ninguna vieja sabia, sino su cómplice y criada de siempre. ¡Y qué sabría ella!</p>
<p><span>*Las fotografías de esculturas son mías. La foto de Miss Lizzie Crabb en su papel de diosa Diviana es de Alyx Faderland. El resto de imágenes están tomadas de internet.</p>
<p>NOTA: Os dejo un enlace para que comprobéis lo equivocada que está la reina Criseida respecto a los conocimientos de nuestra querida </span></span><a href="http://hortushesperidum.blogspot.com/2011/02/estar-embarazada-estar-encinta-y-su.html"><span>Tuccia</span></a><span><br /></span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/72c2d_26331087-5851342183424468856?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>EL ARTE Y LA RAZÓN</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 22:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“Aquí [en Roma], en escultura, está la Utopía que imaginaron los antiguos. El propio Vaticano es el índice del mundo antiguo, igual que la Oficina de Patentes de Washington lo es del mundo moderno. Pero ¿cómo comparar el uno con el otro cuando son tan distintos y tan distantes en el tiempo? ¿Qué comparación puede [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-cApu0xgZrz8/TyBMedvcxMI/AAAAAAAAJts/iQoApFS9gHs/s1600/Laocoon_Pio-Clementino_Inv1059-1064-1067.jpg"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a41f1_Laocoon_Pio-Clementino_Inv1059-1064-1067.jpg" /></a><br /><span>“Aquí [en Roma], en escultura, está la Utopía que imaginaron los antiguos. El propio Vaticano es el índice del mundo antiguo, igual que la Oficina de Patentes de Washington lo es del mundo moderno. Pero ¿cómo comparar el uno con el otro cuando son tan distintos y tan distantes en el tiempo? ¿Qué comparación puede hacerse entre una locomotora y el <em>Apolo</em>? ¿Es un objeto tan majestuoso como el <em>Laocoonte</em>? Quizá hoy en día la norma sea infravalorar el arte. El mundo ha tomado gusto a lo práctico y nos jactamos de nuestros progresos, de nuestra energía, de nuestros avances científicos, a pesar de que la ciencia está por debajo del arte como el instinto está por debajo de la razón. Todos nuestros triunfos modernos ¿pueden compararse a los de los héroes y divinidades que están aquí, silenciosos, encarnación de la grandeza y de la belleza?”<br /></span></div>
<div align="justify"><span>Texto de Herman Melville, procedente de una conferencia pronunciada hacia 1860 en EEUU. </span></div>
<div align="justify"><span>Extraído del libro “Guía literaria de Roma”, Edición de Iria Rebolo.</span></div>
<p>
<div align="justify"><span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span>*Foto tomada de internet.</span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a41f1_26331087-2647369343233370793?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>REA SILVIA SE PREPARA</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 16:00:52 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[(XXI)La Vestal Máxima Camilia ha revelado a la noble Anto, que su padre, el rey Amulio, odia tanto a su hermano Númitor y a su sobrina Rea Silvia, que no cejará hasta acabar con ellos. Por otra parte, las amigas de Rea siguen buscándola sin éxito. Amnesis ha confeccionado una canasta de esparto como cuna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-ydwoy_QtRis/Tx2qlexTlpI/AAAAAAAAJtg/lEq-LykbBv4/s1600/apunte%2Bsobre%2Bla%2Bcaba%25C3%25B1a%2Bde%2Brea%2Bsilvia%2Ben%2Bel%2Bbosque%2Bsagrado%2Bde%2BSilana.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/5924b_apunte%2Bsobre%2Bla%2Bcaba%25C3%25B1a%2Bde%2Brea%2Bsilvia%2Ben%2Bel%2Bbosque%2Bsagrado%2Bde%2BSilana.JPG" /></a><br /><span>(XXI)<br /><span><em>La Vestal Máxima Camilia ha revelado a la noble Anto, que su padre, el rey Amulio, odia tanto a su hermano Númitor y a su sobrina Rea Silvia, que no cejará hasta acabar con ellos. Por otra parte, las amigas de Rea siguen buscándola sin éxito. Amnesis ha confeccionado una canasta de esparto como cuna para sus futuros hijos</em>.<br /></span><br />- ¡Eh! – gritó una voz áspera, que resonó en la hondonada del bosque de Silana con un eco siniestro.</p>
<p>Tuccia abrió la puerta de la cabaña y salió al exterior. Hacía frío y </span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-48oecVADwlk/Tx2nx6N9a7I/AAAAAAAAJr0/m7af_4tneWc/s1600/cabeza%2Bde%2Bmujer%2Ben%2Bmuseo%2Bde%2Balbano%2Blaziale.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/5924b_cabeza%2Bde%2Bmujer%2Ben%2Bmuseo%2Bde%2Balbano%2Blaziale.JPG" /></span></a><span>humedad, aunque el sol ya estaba alto. Se envolvió en su manto de lana oscura antes de dirigir sus pasos a la única vía de acceso a aquella prisión de rocas. Cuando llegó al punto donde empezaban la espesura y el camino en pendiente, el hombre ya se había ido. En el suelo había dejado un cubo de agua lleno hasta el borde y un saco con provisiones. Cogió primero el cubo y lo transportó a la cabaña. Adosada a la pared, había una gran tinaja cuya boca estaba protegida por una tapa de madera. La levantó y vertió el agua dentro. Antes de cubrirla de nuevo, observó el nivel del líquido con satisfacción. Volvió al camino a recoger el saco, lo acarreó con una mano y lo metió en la cabaña.</p>
<p>- Apenas he dormido esta noche – dijo Rea Silvia con voz somnolienta, incorporándose sobre la piel de oveja tendida en un rincón –. ¡No han dejado de moverse!</p>
<p>- ¡Ni tú tampoco! – respondió Tuccia riéndose. La cabaña era muy pequeña y estaba pobremente equipada, así que de noche se tendían la una junto a la otra para darse abrigo mutuo –. Descansa un poco más, hace frío y no te conviene salir hasta el mediodía. Ahora te llevo un caldo.</p>
<p>- No, no, prefiero levantarme. Ayúdame, por favor.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-ijOSvWb4bTc/Tx2nzEVaubI/AAAAAAAAJsY/20qdRW_t75E/s1600/panza.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/5924b_panza.jpg" /></span></a><span>Antes de hacerlo, Tuccia añadió al hogar un par de trozos de madera para avivar el fuego. El caldero que colgaba del techo humeaba y difundía por toda la estancia un olor a verduras.</p>
<p>Rea Silvia se había puesto en pie y se quitaba la túnica de dormir. A pesar de la oscuridad rojiza, cualquiera hubiera podido contarle los huesos de la espalda. Las piernas y los brazos, aunque firmes, no abundaban en carnes y resaltaban aún más la soberbia redondez del vientre, cuya piel, tensa y brillante, exhalaba vitalidad, juventud y un aroma dulcísimo. Tuccia pensó que, pese a la delgadez provocada por la penalidad de su aislamiento, era hermoso el cuerpo de Rea Silvia. Había en él una secreta armonía, una plenitud que no podía expresarse con palabras y, en cambio, asomaba continuamente a los ojos de la vestal.</p>
<p>- ¿Te acuerdas cuando dieron la primera patada?</p>
<p>- ¡Y de cómo lloré cuando, al cabo de unos días, empezaron los movimientos por todas partes a la vez y comprendimos que estaba gestando a dos criaturas! – respondió Rea, girando un poco la cabeza para que la oyera mejor su amiga.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-03QwcDNzuS0/Tx2ooxBwoDI/AAAAAAAAJss/BFMhMfEX8LQ/s1600/cabeza%2Bfemenina%2Bromana%2Bmuseo%2Bsagunto.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_cabeza%2Bfemenina%2Bromana%2Bmuseo%2Bsagunto.JPG" /></span></a><span>Tuccia había colocado una ancha cinta en la parte inferior del vientre de Rea Silvia pidiéndole que la sujetara con las dos manos. Pasó cada uno de los extremos por encima de los hombros de Rea y los cruzó por la espalda para volver de nuevo a rodear el vientre un poco más arriba. Así la fue fajando. Era preciso a las embarazadas repartir el peso lo mejor posible a fin de hacer menos dificultosa la última etapa de su gravidez. Y también para que los fetos gozaran de la protección de aquellas bandas. Eran las mismas que Kritubis había expuesto durante tres noches seguidas a los rayos de Luna y sobre las que había pronunciado un conjuro mágico para que Luna, Vesta y Diviana protegieran a Rea Silvia y a los hijos de Marte.</p>
<p>- Hagamos la ofrenda matutina a Vesta – dijo Rea, una vez vestida.</p>
<p>Horadado en la pared, al lado de la puerta, había un huequecillo en cuyo centro brillaba una brasa diminuta. Pronunciando palabras rituales, Rea Silvia depositó junto a ella un pellizquito de harina </span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-mQC0--oheYQ/Tx2p-_ttOZI/AAAAAAAAJtU/EmQTUqoQ6DI/s1600/Taza%2Bcer%25C3%25A1mica%2Bde%2Bempasto.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_Taza%2Bcer%25C3%25A1mica%2Bde%2Bempasto.JPG" /></span></a><span>y tres o cuatro granos de sal e imploró la protección de la diosa del hogar, a quien ella misma estaba consagrada. Desde que habían sido recluidas allí, ni una sola vez se había extinguido el calor del ascua en el altar de Vesta.</p>
<p>Tomaron luego una taza de sopa del caldero y examinaron juntas el contenido del saco de las provisiones. Habas y guisantes secos, queso, algunas nueces, grano de espelta, coles y bastantes nabos. También había lana de oveja como habían pedido y una aguja de hueso. Esto último les produjo una gran alegría, pues la venían solicitando desde el principio, sin éxito, y las agujas que ellas mismas se fabricaban con astillas de madera les duraban muy poco.</p>
<p>- Mañana mismo empezaremos a preparar las tiras de tela para envolver a mis hijos – dijo Rea Silvia, sorprendiendo a Tuccia.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-TxT3Nc6Fbbg/Tx2opFWzAFI/AAAAAAAAJs8/iYD60RvMiic/s1600/aguja%2Bhueso%2B8507417_1.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_aguja%2Bhueso%2B8507417_1.jpg" /></span></a><span>- ¿No dijimos que las haríamos con las bandas que tú misma llevas ahora, las que te hizo Kritubis? Es pronto aún para que te las quites. Te faltan por lo menos diez días…</p>
<p>- Me noto rara. No sé explicarte cómo ni en qué consiste esa extrañeza, pero quiero prepararme ya. ¿Tenemos bastante agua?</p>
<p>- Creo que sí. Hemos recogido mucha de las últimas lluvias y llevamos tiempo ahorrando de la que nos traen. Hay suficiente – respondió Tuccia.</p>
<p>La doncella calló y contempló a Rea Silvia: sentada junto al hogar, sonriendo y sujetando en alto la aguja de hueso, no parecía una condenada a muerte. Ni una madre a cuyos hijos no les sería permitido vivir. Se sintió hondamente conmovida y, más que en ningún otro momento hasta entonces, percibió la grandeza y fortaleza de espíritu de la vestal.</p>
<p>Pocos días después de haber sido recluidas en la hondonada, entre ellas se estableció un acuerdo para resistir. Ambas habían pasado mucho miedo la noche en que las hicieron salir de la cabaña real y Prátex y el borrachín Catión las habían llevado al bosque. No sabían entonces cuál sería su destino, si serían vejadas, o las matarían de inmediato, o las abandonarían a su suerte. Habían sido horas terribles. Sin embargo, cuando las condujeron a la cabaña y les dijeron que permanecerían allí hasta que Rea alumbrara su criatura, sintieron tan gran alivio que todo pareció volver a la normalidad.</p>
<p></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-sAJQIjrKGhs/Tx2oogih50I/AAAAAAAAJsk/7T8aIzC0KYQ/s1600/detalle%2Bescultura%2Bfemenina%2Bmuseo%2Bpalestrina.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_detalle%2Bescultura%2Bfemenina%2Bmuseo%2Bpalestrina.JPG" /></span></a><span>Pero no había normalidad posible. La palabra “muerte” había sido pronunciada en forma de veredicto, tanto para Rea Silvia como para el fruto de su vientre. ¿No pesaría esa sentencia como una losa durante todos y cada uno de los días que le restaban de vida a la vestal? Cuando pasó el efecto de aquel alivio momentáneo, ambas padecieron con cruel intensidad las consecuencias del abandono al que estaban sometidas: la pobreza extrema, la incomunicación con los suyos, la inseguridad, el miedo al ruido y al silencio, la escasez de agua y comida, la incertidumbre ante un embarazo y un parto con respecto a los cuales ambas carecían de experiencia, la muerte sobre sus cabezas, un sufrimiento atroz. Aquellos altos parapetos de roca que rodeaban la hondonada les parecían, también, una amenaza, como si de sus bordes pudiera lloverles algún mal.</p>
<p>Una tarde, tras haber recorrido varias veces el escaso espacio por el que se podían mover, es decir, el claro del bosque y un pequeño cinturón arbolado a su alrededor, se sentaron a la sombra de unas encinas. Desde allí, la vista de la diminuta y solitaria cabaña en medio de aquel paraje majestuoso y agreste hacía más patente su desamparo y soledad.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-PbHE4NaBm8w/Tx2opkBOMaI/AAAAAAAAJtE/eiYAnozjiHs/s1600/ENJAMBRE.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_ENJAMBRE.jpg" /></span></a><span>- Tengo mucho miedo, Rea – rompió a llorar Tuccia, incapaz de contenerse por más tiempo. La vestal la abrazó con fuerza y lloraron juntas. Al cabo de un rato, por encima de los sollozos, oyeron un zumbido. Era leve, pero persistente. Y al poco se intensificó. Deshicieron el abrazo y se secaron las lágrimas. Miraron a su alrededor.</p>
<p>La encina frente a la cual se hallaban era muy vieja, con ramas abundantes y un tronco leñoso en cuyo centro los años habían horadado un hueco. Unas cuantas abejas revoloteaban allí, ante la boca oscura. Las observaron con curiosidad: una agitaba las alas sin separarse del árbol, otras iban y venían continuamente. Poco después, un fuerte rumor anunció la llegada de una nube negra que se movía con prodigiosa rapidez: era una abeja reina seguida por un enorme enjambre que, sin detenerse ni dudar, se metió en el hueco de la encina para formar una nueva colmena.</p>
<p>- Es una señal del favor de Silana – dijo enseguida Rea Silvia –. Es ella quien nos las envía para que nos proporcionen su dulce alimento.</p>
<p>Corrieron a la casa y trajeron un poco de romero y una tacita de agua para ofrecerlos a la ninfa al pie de la encina. Y las lágrimas que vertieron entonces fueron de agradecimiento.</p>
<p></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-hsGudG-q1Eo/Tx2nyDtldhI/AAAAAAAAJsE/tMHgoeU73Ko/s1600/detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bfemenina.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bfemenina.JPG" /></span></a><span>- Mi padre ama a las abejas – le contó Rea más tarde –. Le gusta recordar que todo el enjambre sirve a la reina y que, a su vez, la reina sirve a todos sus súbditos. Es un ejemplo para mí. Si Marte me ha escogido para crear una nueva estirpe, yo me debo a ella. Lo había olvidado durante estos últimos días.</p>
<p>- No sé si comprendo lo que dices.</p>
<p>- Que tengo que ser fuerte, que no debo rendirme ni en las condiciones más adversas, que no permitiré que el miedo se asiente en mi corazón y haga medrosos o cobardes a mis hijos. Marte no abandonará a su prole y yo demostraré que soy digna de ser su madre. ¡Ea, amiga mía, volvamos al contento y la actividad de nuestro primer día aquí! ¿Recuerdas lo que me dijo la adivina Celia cuando le consulté sobre su profecía y mi embarazo? Que el hado siempre se cumple, pero no sabemos de antemano cómo va a suceder. Luchemos, pues, para que vivan. Actuemos con el convencimiento de que mis hijos se salvarán. Y si ellos se salvan, ¿qué puede importar lo que nos ocurra a ti y a mí?</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-cOGbFHgOQ8M/Tx2ny8dLX7I/AAAAAAAAJsM/qlTnZtxqKWM/s1600/relieve%2Bromano%2Bcon%2Bhojas%2Bde%2Blaurel.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_relieve%2Bromano%2Bcon%2Bhojas%2Bde%2Blaurel.JPG" /></span></a><span>Tuccia, que se había perdido en esos recuerdos, volvió al presente con brusquedad al escuchar la voz de Rea:</p>
<p>- ¡Eh, amiga! ¿En qué estabas pensando? Vamos a salir a recoger ramas de madroño – le decía, mientras dejaba a un lado la aguja y la lana recién recibidas y se ponía en pie.</p>
<p>- ¿Madroños? ¡No puedes comer su fruto, no te sienta bien!</p>
<p>- No es para comer, sino para prevenirme. Ven, y luego te contaré los motivos. Tienen que ver con mi abuelo paterno, el rey Procas. Yo no lo conocí, pero mi madre me contó muchas veces lo que le sucedió al poco de nacer.</p>
<p><span>*Las fotos de las esculturas y la taza son mías. El resto, están sacadas de internet.</p>
<p>NOTA: Os dejo al enlace a una reseña que ha escrito sobre mi novela “Dido reina de Cartago” nuestro amigo Cayetano en su blog La tinaja de Diógenes.</span></div>
<p></span>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/245e8_26331087-8568880268627790362?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>EL VATICANO</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 05:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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Así que en la antigüedad, en el Vaticano residía un dios capaz de hacer importantes vaticinios… Y he aquí que actuaba, también, con los recién nacidos.
Apenas salían del vientre de su madre “ (…) llegaba Vaticanus [para ayudarle] a dar el primer vagido. Acción, ésta, muy importante: el vagido anunciaba vigor, vitalidad, revelaba el temple, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/-PHNHisalT_w/TxxLako_b2I/AAAAAAAAJro/RPb5cEJeESs/s1600/Vista%2Bdel%2BT%25C3%25ADber%2By%2Bde%2Bla%2Bc%25C3%25BApula%2Bdel%2BVaticano.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/360bb_Vista%2Bdel%2BT%25C3%25ADber%2By%2Bde%2Bla%2Bc%25C3%25BApula%2Bdel%2BVaticano.JPG" /></a></p>
<div align="justify"><span>Así que en la antigüedad, en el Vaticano residía un dios capaz de hacer importantes vaticinios… Y he aquí que actuaba, también, con los recién nacidos.</p>
<p>Apenas salían del vientre de su madre “ (…) llegaba Vaticanus [para ayudarle] a dar el primer vagido. Acción, ésta, muy importante: el vagido anunciaba vigor, vitalidad, revelaba el temple, prometía una vida de relaciones y palabras. Este dios, hay que decir, enviaba vaticinios de gran poder cerca de Roma, en una zona más allá del Tíber, que de él tomó el nombre: “el campo Vaticano”. Parece que el primer vagido de un ser humano estaba vinculado con la esfera de la profecía. No sorprende. Los romanos tenían en gran consideración las voces imprevistas, inesperadas, fuera de lo ordinario, sobre todo si eran emitidas por quienes no tenían consciencia. Era, pues, a través de los niños que los dioses preferían enviar sus propios mensajes. El primer vagido es una voz nueva, jamás oída con anterioridad, emitida en un momento realmente importante: es probable que fuera escuchada como una adivinación.”</p>
<p>Licia Ferro y María Monteleone.- &#8220;Miti romani. Il racconto&#8221;</p>
<p><span>Traducción de Isabel Barceló Chico. </span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span>¿Llegarán a emitir su primer vagido los gemelos hijos de Rea Silvia y del dios Marte? ¡Esperemos que sí y que ocurra pronto!</span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/cc5ba_26331087-7501239818092691199?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>MALAS PERSPECTIVAS</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 22:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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(XX) 
Se acercaba el momento del parto de Rea Silvia y nadie sabía dónde la había ocultado el rey Amulio. Además, el rey, enojado con su hija Anto por su insistencia en implorar a favor de Rea Silvia, la había expulsado de su presencia prohibiéndole volver. 

La noble Anto abandonó la cabaña real con un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/-YChzQo8ner4/TxnCOwMmhZI/AAAAAAAAJrc/IeAPxsNy_mg/s1600/Altar_Selene_Louvre_Ma508.jpg"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/60063_Altar_Selene_Louvre_Ma508.jpg" /></a></p>
<div align="justify"><span>(XX) </span></div>
<p><span></span><br /><span><em>Se acercaba el momento del parto de Rea Silvia y nadie sabía dónde la había ocultado el rey Amulio. Además, el rey, enojado con su hija Anto por su insistencia en implorar a favor de Rea Silvia, la había expulsado de su presencia prohibiéndole volver</em>. </span><br /><span><br /></span>
<p><span></span></p>
<p align="justify"><span>La noble Anto abandonó la cabaña real con un nudo en la garganta y una gran turbación. Había creído que el transcurso del tiempo y su persistencia en solicitar el perdón para su prima obrarían a favor suyo; que se suavizarían el disgusto y rechazo de su padre por Rea Silvia. A todos ha ocurrido alguna vez el enojarse mucho y luego, conforme pasan los días, perder valor la ofensa y diluirse el enfado. Contaba, también, con ablandar a su padre al demostrarle cada día cuánto quería a Rea; conseguir que la perdonara aunque sólo fuera por ahorrarle a ella misma un sufrimiento. Había sido una hija devota y obediente, dócil a los deseos de sus progenitores; creía merecer su benevolencia y no el brutal rechazo que acababa de exteriorizar su padre.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-kNwq3mWND68/TxnADTtfyRI/AAAAAAAAJqI/C2d9LzY6Z_c/s1600/estatua%2Bfemenina%2Bromana%2BMuseos%2BCapitolinos%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/60063_estatua%2Bfemenina%2Bromana%2BMuseos%2BCapitolinos%2BRoma.JPG" /></span></a><span>Caminaba mirando al suelo para ocultar su humillación y sus lágrimas, pues ya los labradores más mañaneros se dirigían al mercado. No iría a casa todavía, prefería serenarse antes de hablar con su marido, ordenar las ideas si quería explicarle bien lo que había pasado y estudiar juntos qué convenía hacer. Pensó en confiarse a sus amigas más próximas para aliviar su tristeza y confusión. Se dirigió, pues, a la casa de las vestales y pidió hablar con la Vestal Máxima Camilia y la vestal Adriana.</p>
<p>- ¿Qué ha ocurrido, noble Anto? – preguntó Camilia apenas la joven entró en su cuarto con el rostro sumido en la aflicción. Anto se arrojó a sus brazos y lloró desconsoladamente. Luego, cuando Adriana se unió a ellas, relató a ambas cómo su padre la había expulsado de la cabaña real y le había prohibido volver.</p>
<p>- No tengo ya esperanzas de conmoverlo – gimió desconsolada al terminar –. No creo que perdone la vida a Rea Silvia ni a sus hijos.</p>
<p>- Era un empeño imposible, Anto – dijo la Vestal Máxima con tono de pesadumbre –. Estaba condenado al fracaso.</p>
<p>- ¿Cómo puedes decir tal cosa? ¿Por qué no habría de escucharme mi padre? No he sabido defender a mi prima, es culpa mía.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-WNyKLjsHEFc/TxnBJ_6JirI/AAAAAAAAJqo/9eBtlb8-elw/s1600/Retrato%2Bde%2BLivia%252C%2Bmuseo%2Barqueol%25C3%25B3gico%2Bnacional%2BMadrid.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/60063_Retrato%2Bde%2BLivia%252C%2Bmuseo%2Barqueol%25C3%25B3gico%2Bnacional%2BMadrid.JPG" /></span></a><span>- No, no es así, querida Anto. No te culpes – se apresuró a aclarar Camilia –. Desde el instante en que se descubrió su preñez, el rey Amulio tenía determinado condenar a Rea Silvia. Yo estuve presente en el juicio: no aceptó ningún argumento, ni siquiera aquellos de carácter religioso. Los consejeros estaban a favor de esperar, de no condenarla hasta comprobar si, como aseguraba Rea Silvia que le había anunciado Marte, estaba gestando hijos gemelos, señal inequívoca de favor divino. Pero el rey no cedió y todos los presentes comprendieron que quería la muerte de Rea.</p>
<p>- No alcanzo a entenderlo, Camilia – logró decir Anto entre un torrente de lágrimas –. Y lo que cuentas me parece imposible…</p>
<p>- No era una actitud nueva – replicó la Vestal Máxima –: cuando hizo asesinar a tu primo y destronó a tu tío Númitor, ya trató de condenar a Rea Silvia. Que no lo consiguiera entonces fue, sin duda, voluntad de los dioses.</p>
<p>- Yo no sabía nada de esto…</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-tNV63QG3d8M/TxnBJ1GnkeI/AAAAAAAAJqg/sMoWK_yqo_o/s1600/detalle%2Brelieve%2Bfemenino%2Bmuseos%2Bcapitolinos%2Broma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/60063_detalle%2Brelieve%2Bfemenino%2Bmuseos%2Bcapitolinos%2Broma.JPG" /></span></a><span>- Cuando ocurrieron todas esas desdichas tú estabas en Lavinio y allí no te llegaban las noticias nefandas. Eras, además, muy joven. Sé que a tu regreso Rea Silvia y tú hablasteis. Tu prima no quiso darte muchos detalles para no hacerte daño, y zanjasteis la cuestión </span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-RUHoX__jQjo/TxnBKXpWejI/AAAAAAAAJrE/-MQwyzFvwsw/s1600/Taza%2Bcer%25C3%25A1mica%2Bde%2Bempasto.JPG"></a><span>prometiéndoos que no influiría en vuestro mutuo afecto nada de lo que hubiera sucedido en el pasado o pudiera ocurrir en el futuro entre vuestros progenitores – añadió Camilia –. En eso demostrasteis amaros de verdad y ser generosas. Pero Anto, ya no eres una niña…</p>
<p>- ¿Qué insinúas?</p>
<p>- Que no puedes ignorar por más tiempo la verdad – respondió. Siguió una larga pausa en la que sólo se oían los sollozos de la muchacha. Luego Camilia le cogió una mano entre las suyas y esperó a que la joven se calmase un poco.</p>
<p>- Hay una cuestión que es preciso responder – dijo la Vestal Máxima, como hablando para sí misma –: ¿Por qué Amulio no mató a su hermano Númitor?</p>
<p>La vestal Adriana y la propia Anto la miraron sorprendidas.</p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-eiaOiEbYA6U/TxnADnpmj7I/AAAAAAAAJqU/xjTObaoiuw0/s1600/Cabeza%2Bvar%25C3%25B3n%2Bromano%2Bmuseos%2BCapitolinos%2BRoma.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_Cabeza%2Bvar%25C3%25B3n%2Bromano%2Bmuseos%2BCapitolinos%2BRoma.JPG" /></span></a><span>– Habría sido fácil hacerlo – continuó Camilia –. Le habría bastado simular un ataque de malhechores en un camino apartado, o fingir un accidente de caza, o asfixiarlo durante el descanso nocturno. No le faltaban secuaces capaces de cometer un magnicidio. Los albanos lo habrían reconocido como su soberano, porque siendo hijo del difunto rey Procas y hermano de Númitor tenía toda la legitimidad para ocupar el trono. ¿Qué le habría impedido a Amulio asesinar secretamente a su hermano, si su única ambición hubiera sido convertirse en rey?</p>
<p>El aire del cuarto se cargó de tensión. El rostro de Anto reflejaba un intenso sufrimiento, una duda mortal; la vestal Adriana contenía el aliento. También ella estaba desconcertada por las palabras de Camilia, pues nunca había pensado en esas cosas. Camilia retomó la palabra:</p>
<p>- Esa pregunta me ha atormentado durante mucho tiempo – confesó –. En los últimos meses, aún a mi pesar, una respuesta ha tomado forma en mi mente. A Amulio no le bastaba ser rey usurpando el trono a su hermano: eso no satisfacía su odio. Era tanta la envidia y el aborrecimiento que sentía por Númitor desde la infancia, que no cejaría hasta destrozarlo, hasta hacerlo perecer de pena y desesperación. Va camino de conseguirlo. Ya le ha quitado a su único hijo,</span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZovLNrNsdTI/TxnAC-2qEBI/AAAAAAAAJqA/C9r39aygy0g/s1600/detalle%2Bcabeza%2Bromana%2Bdoncella.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_detalle%2Bcabeza%2Bromana%2Bdoncella.JPG" /></span></a><span> lo ha derrocado, lo ha expulsado de Alba Longa condenándolo al olvido y a la soledad. Y ahora es el turno de arrebatarle a Rea Silvia con sufrimiento y con deshonor.</p>
<p>- ¡Cállate, te lo suplico!</p>
<p>- La detesta tanto o más que a su padre, sólo por el hecho de ser hija suya – continuó implacable Camilia –. Y este embarazo querido por los dioses ha sido una excusa perfecta para hacer daño a ambos: a Rea, asesinándole a los hijos y matándola a ella misma. A Númitor porque ¿existirá en el mundo un dolor más grande que ver ejecutar a latigazos a tu propia hija?</p>
<p>Anto se había cubierto la cara con las manos y sus sollozos sacudían todo su cuerpo. Adriana le pasó un brazo por los hombros, tratando de calmarla, aun cuando a ella misma era un puro temblor. Lo que acababa de mostrarles Camilia era monstruoso. Y lo que era más terrible aún: siendo objeto de un odio semejante, no habría salvación para Rea Silvia.</p>
<p></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-cjpIA9UGkus/TxnACU_8AjI/AAAAAAAAJpw/06O0S9lOkUU/s1600/Escultura%2Bfemenina%2Bromana%2Bmuseo%2BPalestrina.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_Escultura%2Bfemenina%2Bromana%2Bmuseo%2BPalestrina.JPG" /></span></a><span>- Saludo a los dioses protectores de este hogar. ¿Hay novedades? – preguntó la artesana Valeria metiendo la cabeza en el interior de la cabaña de Amnesis. Ésta, que revolvía el contenido de un caldero hirviente con el caldo para el desayuno, le pidió que entrara. Valeria y su ayudante Aiara cruzaron el umbral llevando consigo un hato de tela burda, donde llevaban sus adornos y amuletos para venderlos en el mercado. Lo dejaron al lado de la puerta, se sentaron junto al hogar y acercaron las manos heladas al calor de la lumbre.</p>
<p>- Anoche hablé con Palantea y no había nuevas noticias – respondió Amnesis –. Ya no sabemos dónde buscar. Y vosotras, ¿habéis oído algo?</p>
<p>Valeria negó con la cabeza mientras cogía con ambas manos el cuenco de caldo que le ofrecía su anfitriona. Los albanos no habían echado de menos a Rea Silvia hasta bastante tiempo después de su desaparición. En la boda de su prima Anto la habían visto muy desmejorada y mucha gente supuso que sus padres se la habrían llevado consigo al Aventino. A veces salía a colación su nombre y los contertulios se preguntaban si la joven vestal se habría recuperado o continuaría enferma. Más allá de esas menciones ocasionales, todo era silencio.</p>
<p></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-uoaFTSUhPIY/TxnBKBh-lCI/AAAAAAAAJq0/oE0v_G-YLXs/s1600/Fanciula%2Bdi%2BAnzio%252C%2BMuseo%2Bdi%2BAnzio.JPG"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_Fanciula%2Bdi%2BAnzio%252C%2BMuseo%2Bdi%2BAnzio.JPG" /></span></a><span>- ¿Creéis que volveremos a ver a Rea Silvia y a Tuccia? – dijo inesperadamente Aiara.</p>
<p>- No lo sé – respondió Amnesis. Y durante un rato sólo se oyó el crepitar del fuego.</p>
<p>- He terminado ya el canasto para los gemelos. ¿Queréis ver cómo ha quedado?</p>
<p>Sin esperar contestación, la joven se levantó, fue hasta el fondo de la cabaña y regresó sujetando un cesto con las dos manos. La oscuridad del interior hacía difícil apreciarlo, así que las tres se acercaron a la puerta para verla a la luz del día, no muy intensa aún, pero más clara que la del fuego.</p>
<p>- Es realmente hermoso – dijo Valeria – y muy singular. No había visto ninguno como éste.</p>
<p>- No se hacen por aquí – confirmó Amnesis, orgullosa –. Mira, el borde es de caña, por eso resulta tan grueso y sólido. El esparto lo he trenzado usando como guías juncos finos. Tocad, tocad. ¿Veis cómo el fondo y los laterales son blandos y flexibles? ¡Ninguna criatura estaría incómoda aquí! Sólo me falta forrar todo el interior con una piel de cordero bien curtida. El cuero hacia adentro, así sus cuerpecitos quedarán aislados de la humedad.</p>
<p>- ¿Y el color del esparto? ¿Cómo lo has obtenido? – preguntó Valeria, a cuya mirada experta no escapaba ningún detalle. Amnesis había teñido la fibra vegetal consiguiendo varios colores: rojizo, azul, blanco, negro y los había combinado formando un dibujo de rayas horizontales. </span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-xcLiaYnXOhI/TxnB7NNqmtI/AAAAAAAAJrQ/7kXnjadREec/s1600/cesto%2Besparto%2BMT47441.jpg"><span><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_cesto%2Besparto%2BMT47441.jpg" /></span></a><span></p>
<p>- Soy buena conocedora de los pigmentos. Aprendí a hacerlos y a aplicarlos en las paredes cuando vivíamos en Tarquinia, allí hay costumbre de decorar con pinturas el interior de los sepulcros.</p>
<p>Sin poder evitarlo, las tres muchachas evocaron el día en que Amnesis había coloreado de un tono amarillento la piel de Rea Silvia para simular una enfermedad. Esta silenciosa alusión a su amiga, para cuyos hijos estaba destinado el cesto, arrojó una sombra de tristeza y de inquietud sobre ellas. Valeria y Aiara se apresuraron a despedirse prometiendo que regresarían al terminar su jornada en el mercado. Y, aún sin hablar entre ellas, ambas pensaron lo mismo: ¿no sería de mal augurio usar para el cesto de los recién nacidos unos colores que acompañaban a los muertos? </span></p>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/a2d02_26331087-5816495927101436663?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>INSOMNIO Y MUCHEDUMBRE.</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 16:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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“En Roma muchos enfermos mueren de insomnio, aunque originó la enfermedad una comida indigesta (…) ¿En qué departamento alquilado se puede conciliar el sueño? En Roma dormir cuesta un ojo de la cara. Y ahí empiezan las dolencias. El ruidos de los carruajes que pasan por los estrechos recodos de las calles y el escándalo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-UElsnymD1ZE/Txh6selemPI/AAAAAAAAJpk/vAlSxR7RuvQ/s1600/detalle%2Bpintura%2Bmural%2BMuseos%2BCapitolinos%2Bde%2BRoma.JPG"><img border="0" alt="" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/fac15_detalle%2Bpintura%2Bmural%2BMuseos%2BCapitolinos%2Bde%2BRoma.JPG" /></a></p>
<p><span>“En Roma muchos enfermos mueren de insomnio, aunque originó la enfermedad una comida indigesta (…) ¿En qué departamento alquilado se puede conciliar el sueño? En Roma dormir cuesta un ojo de la cara. Y ahí empiezan las dolencias. El ruidos de los carruajes que pasan por los estrechos recodos de las calles y el escándalo de las bestias de tiro paradas le quitarían el sueño a Druso y a los terneros marinos. Un rico, si un quehacer le llama, pasará sin tardanza por encima de esta marea acomodado en una gran litera luburnia; dentro, durante el camino, leerá, escribirá o descabezará un sueño, pues estas literas, si cierras la ventana, invitan a sestear. Y llegará antes, pues a mí, con la prisa que llevo, me cierra el paso una avalancha por delante, y el gentío que me sigue por detrás formando una cola interminable me oprime los riñones. Uno me larga un codazo, otro me da con una ruda angarilla, éste me sacude la cabeza con una percha (…)”</p>
<p>JUVENAL.- Sátiras III</p>
<p><span>Traducción de Manuel Balasch</span> </span></div>
<div align="justify"><span></span></div>
<p>
<p><span>*Detalle de pintura mural en un friso de los Museos Capitolinos de Roma. Representa un triunfo (desfile triunfal de las tropas tras ganar una guerra).</span></p>
<p>
<p><span>NOTA: Queridos amigos, mañana viernes colgaré el siguiente capítulo de la fundación de Roma. Me ha sido imposible hoy, con eso de abuelear&#8230;</span></p>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/fac15_26331087-5206162871753210109?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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