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	<title>Blogs de libros &#187; Narraciones</title>
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	<description>agregador de literatura personal</description>
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		<title>CORDEROS</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 07:57:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[

Esta mañana, cuando cruzaba la calle cerca del templo de Mercurio he visto al rico Craso en la puerta. Esperaba su turno para entrar al templo y sacrificar un corderito al dios. El animal se había sentado en el suelo y parecía sonreír. Me ha conmovido.



- No sé de qué te extrañas – me ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-Hn2-vT3KsJE/T7lGMTY7UnI/AAAAAAAAKpo/A-kEbAnffhk/s1600/Cordero%252C%2Bimagen%2Ben%2Bel%2BPante%25C3%25B3n%2Bde%2BRoma.JPG"><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7eca1_Cordero%252C%2Bimagen%2Ben%2Bel%2BPante%25C3%25B3n%2Bde%2BRoma.JPG" width="349" /></a></div>
<div>
<div><span>Esta mañana, cuando cruzaba la calle cerca del templo de Mercurio he visto al rico Craso en la puerta. Esperaba su turno para entrar al templo y sacrificar un corderito al dios. El animal se había sentado en el suelo y parecía sonreír. Me ha conmovido.</span></div>
</div>
<p>
<div>
<div><span>- No sé de qué te extrañas – me ha dicho Plautilla, cuando le he manifestado mi desazón por la tranquilidad del animal mientras esperaba a ser sacrificado –. Él no sabe lo que le espera. Y tú no demuestras ser muy lista. ¿Acaso no ves a tu alrededor a los millares de romanos que viven en la miseria por causa de hombres ambiciosos como ese? ¿Y los oyes rebelarse y levantarse contra él y contra quienes hacen lo mismo que él? Al contrario, muchos de esos pobres los aclaman por las calles y se arrojan a sus pies. Creen que, si son dóciles y complacientes, se ganarán el favor de Craso y los suyos y aún podrán comer las migajas que se caen de las mesas de sus banquetes.&nbsp;</span></div>
<p></div>
<div>
<div><span>- Eres cruel, Plautilla – le he respondido –. Quizá no puedan hacer otra cosa.</span></div>
<p></div>
<div><span>- No te engañes, amiga mía. El cordero es el que no puede hacer nada. Los seres humanos, sí. </span></div>
<div></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/f44b2_26331087-2272844451805639395?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>CORINA ES MÁS SINCERA QUE SU AMANTE</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 20:56:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[



Esto responde Corina a la  acusación de soberbia&#160;&#160;  que le hace Ovidio:


¡Qué equivocado estás, amado Ovidio, al acusarme de soberbia porque estimo mi belleza y le doy valor! ¿Acaso me habrías amado si tuviera los dientes podridos como Aufilena o,&#160; al igual que tu vecina Plaucia, una cabellera más áspera que la estopa? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-bl6XAiCHdXE/T7Vbw17PRfI/AAAAAAAAKpY/JOYYGyMe-ZA/s1600/cabeza+de+var%C3%B3n+romano+en+Museo+Barraco+de+Roma.JPG"><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/8716d_cabeza+de+var%C3%B3n+romano+en+Museo+Barraco+de+Roma.JPG" width="317" /></a></div>
<p>
<div><span>Esto responde Corina a la <a href="http://mujeresderoma.blogspot.com.es/2012/05/la-belleza-engendra-soberbia.html"> acusación de soberbia</a>&nbsp;&nbsp;</span><span> </span><span> que le hace Ovidio:</span></div>
</div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>¡Qué equivocado estás, amado Ovidio, al acusarme de soberbia porque estimo mi belleza y le doy valor! ¿Acaso me habrías amado si tuviera los dientes podridos como Aufilena o,&nbsp; al igual que tu vecina Plaucia, una cabellera más áspera que la estopa? Soberbio eres tú, que te quejas de mi tiranía, o de mi indiferencia, o de mi liviandad, según convenga más a tus poemas.&nbsp;</span></div>
<div><span>Yo, en cambio, soy más sincera. Me considero hermosa, sí, y no lo oculto. Antes bien me valgo de ello para suscitar amor. ¿Quién no lo haría? Tú y yo, cada uno a su manera, buscamos lo mejor para nosotros mismos. Y en eso, pese a tus quejas, tienes la mayor ventaja, pues mi belleza durará unos años, mientras que tus poemas pueden durar siglos.</span></div>
<div></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/12e13_26331087-4895491119474302690?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>LA BELLEZA ENGENDRA SOBERBIA</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 14:56:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[

Esto dice el poeta Ovidio, refiriéndose a Corina:

“Si hay alguien que piense que ser esclavo de una mujer es cosa vergonzosa, yo quedaré ante su juicio convicto de tal vergüenza (…) Ya que estaba predestinado a ser presa de una mujer hermosa, ojalá que también lo hubiera sido de una que fuera condescendiente. La hermosura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-L4BFku2G_HI/T7PaOqR-FVI/AAAAAAAAKpM/TuolLcYbr5w/s1600/Escultura+cabeza+de+mujer+romana+en+Museos+Capitolinos+Roma.JPG"><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2ecbf_Escultura+cabeza+de+mujer+romana+en+Museos+Capitolinos+Roma.JPG" width="322" /></a></div>
<p>
<div><span>Esto dice el poeta Ovidio, refiriéndose a Corina:</span></div>
<div></div>
<div><span>“Si hay alguien que piense que ser esclavo de una mujer es cosa vergonzosa, yo quedaré ante su juicio convicto de tal vergüenza (…) Ya que estaba predestinado a ser presa de una mujer hermosa, ojalá que también lo hubiera sido de una que fuera condescendiente. La hermosura engendra soberbia. Corina es de una hermosura altanera. ¡Desgraciado de mí! (…).</span></div>
<div><span>Si tu hermosura te da un desmedido poder sobre todas las cosas – ¡oh hermosa nacida para esclavizar a mis ojos! – no debes por eso, al compararme contigo, despreciarme: las cosas inferiores pueden ajustarse con las grandes. “</span></div>
<div></div>
<div><span>OVIDIO.-&nbsp; “Amores”</span></div>
<div><span>Traducción de Vicente Cristóbal López.</span></p>
<div><span>NOTA: Queridos amigos y seguidores de la historia de la fundación de Roma (La Vestal de Alba Longa), es un placer comunicarles que nuestro amigo Justo Serna ha ganado el premio <a href="http://justoserna.com/2012/05/10/premio-de-la-fundacion-jose-manuel-lara/">Manuel Alvar de Estudios Humanistas</a> por su obra <i>La imaginación histórica. Ensayos sobre novelistas españoles contemporáneos.</i> Es un orgullo y una gran satisfacción para todos nosotros. ¡Ya en su papel de cronista oral Urbano Lacio había dado muestras de ser un agudísimo observador y eficaz analista de su entorno!.&nbsp;<span> </span></span></div>
</div>
<div>
<div></div>
<p></div>
<div><span>N<span>OTA: Sigo peleando con el pc. Pero no pienso rendirme…</span></span></div>
<p>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2ecbf_26331087-1247170855295259302?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>DIRÉ COMO SÉNECA</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 03:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[
“No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho”.&#160;


Queridos amigos, estoy batallando con el nuevo pc y sus novísimos programas… Ay. 
&#160;Es el signo de los tiempos. Procuraré reincorporarme pronto.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-58o_-cSpZ3A/T7FKsmRHH9I/AAAAAAAAKpA/wtyhzxu7Vf0/s1600/Escultura%2Ben%2Bel%2Bvittoriano%2BRoma.JPG"><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/28e6b_Escultura%2Ben%2Bel%2Bvittoriano%2BRoma.JPG" width="331" /></a></div>
<div>“No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho”.&nbsp;</div>
<div></div>
<div></div>
<div>Queridos amigos, estoy batallando con el nuevo pc y sus novísimos programas… Ay. </div>
<div>&nbsp;Es el signo de los tiempos. Procuraré reincorporarme pronto.</div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/28e6b_26331087-5918904632782325316?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		</item>
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		<title>LÁLAGE DA SU OPINIÓN A SU SEÑORA CLAUDIA HORTENSIA</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 04:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[



De la liberta Lálage a su señora Claudia Hortensia. Salud.

Cuanto más lo pienso, señora, más convencida estoy del acierto que has tenido al decidir dedicar a la fundación de Roma tantos libros como sean necesarios. Muchos colegas tuyos, reconocidos estudiosos de la historia, han pasado por ese asunto de puntillas, dando apenas noticias sueltas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>
<div>
<div><span><a href="http://2.bp.blogspot.com/-iv4qEcPJF_s/T6rHGnrrKoI/AAAAAAAAKow/TFrVBWCkQLc/s1600/Vista%2Bdel%2Blago%2BNemi.JPG"><img border="0" height="300" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/6b0d8_Vista%2Bdel%2Blago%2BNemi.JPG" width="400" /></a></span></div>
<p><span><br /></span><br /><span><br /></span><br /><span><br /></span>
<div><span><i>De la liberta Lálage a su señora Claudia Hortensia. Salud.</i></span></div>
</div>
<div><span>Cuanto más lo pienso, señora, más convencida estoy del acierto que has tenido al decidir dedicar a la fundación de Roma tantos libros como sean necesarios. Muchos colegas tuyos, reconocidos estudiosos de la historia, han pasado por ese asunto de puntillas, dando apenas noticias sueltas y hasta confusas acerca de los hechos que llevaron a la fundación de esta ciudad. Ninguna atención, o muy escasa, le han prestado a la noble Rea Silvia, a cuya entereza y valor debemos el nacimiento de los gemelos Remo y Rómulo, pues sin su voluntad de vivir y de darles a ellos la vida, difícilmente hubieran visto la luz. Y me doy cuenta, al releer algunos pasajes, de cómo la vida nos devuelve aquello que hemos dado. Sirva de ejemplo la propia Rea Silvia que, el día en que fue poseída por Marte, había contribuido a que se salvara de la muerte la perra Bona. Y cómo, al cabo del tiempo, la perra Bona salvó a los hijos de Rea Silvia. Me reconforta saber que hacer el bien a otros nos ha de reportar un bien futuro. </span></div>
<div><span><span>Estos días estamos gozando de un tiempo primaveral en Aricia y un par de días he ido con mi hermano al santuario de Diana Nemorensis. La paz es sobrecogedora allí donde la diosa se mira en el agua. Sin embargo, estoy deseando regresar a Roma y vivir, de nuevo, la actividad febril de buscar información en las bibliotecas, beber del conocimiento de los sabios y descubrir contigo los secretos y aventuras que aún nos depara la historia de la fundación de Roma. Cuídate.</span></span></div>
<div></div>
<div>
<div><span><span><span>NOTA:  Queridos amigos, el sábado 26 de mayo, a las 13 horas, una buena amiga  organiza un acto en su restaurante y cafetería </span><a href="http://pastapalabra-valencia.blogspot.com.es/2012/05/26-de-mayo-literatura-y-comida.html">PASTAPALABRA</a><span>, para presentar mi  novela Dido reina de Cartago. A continuación, habrá una breve charla  sobre la alimentación de los antiguos romanos y, para quienes quieran,  un menú para degustar algunos platos romanos. </span></span><span>, para presentar mi novela <b>Dido reina de Cartago. </b>A  continuación, habrá una breve charla sobre la alimentación de los  antiguos romanos y, para quienes quieran, un menú para degustar algunos  platos romanos. </span></span>
<div><span></span></div>
<div><span>El  restaurante y cafetería está en:</span></div>
<div><span>Calle Donoso  Cortés 12</span></div>
<div><span>46005 Valencia</span></div>
<div><span>Cerca del  mercado de Ruzafa</span></div>
<div><span>(ex Eco de Russafa)</span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>Para quienes quieran quedarse a comer el menú romano, es  imprescindible hacer la reserva (es un local pequeño) escribiendo a <a href="mailto:pastapalabra@gmail.com">pastapalabra@gmail.com</a>, o  llamando a</span></div>
<div><span>tel.963739310</span></div>
<div><span>Móvil  616444962</span></div>
<div>
<div> </div>
<div><span><span>En su blog, cuyo enlace os he dejado antes,</span></span><span><span> pondrán  el precio y los detalles del menú. </span></span></div>
<p></div>
<div><span><span><span>Creo que es una buena oportunidad para  conocer este rincón de Italia en Valencia y pasar juntos un buen rato. </span></span></span></div>
</div>
</div>
<div><span><span><span></span></span></span></div>
<div><i><span>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; </span></i></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/6b0d8_26331087-1396562699066937597?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>UN FINAL PARA REA SILVIA</title>
		<link>http://blogsdelibros.com/un-final-para-rea-silvia.html</link>
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		<pubDate>Sun, 06 May 2012 03:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[

( y XXXVIII)

Tras la muerte de Aurelia, en el Palatino Acca Larentia y Fáustulo daban nombre a los gemelos: Remo y Rómulo se llamarían. En Alba Longa, el rey Amulio había decidido qué hacer con Rea Silvia, tras haber visto a una liebre aterrada bajo las garras de un águila. 

Acababa de llegar la noticia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-JrPdapzCalI/T6K6YTjQRqI/AAAAAAAAKmc/MDys3UGeeN8/s1600/pintura%2Bmural%2BCarracci.jpg"><img border="0" height="294" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2BCarracci.jpg" width="400" /></a></div>
<p>
<div><span>( y XXXVIII)</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span><em>Tras la muerte de Aurelia, en el Palatino Acca Larentia y Fáustulo daban nombre a los gemelos: Remo y Rómulo se llamarían. En Alba Longa, el rey Amulio había decidido qué hacer con Rea Silvia, tras haber visto a una liebre aterrada bajo las garras de un águila. </em></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Acababa de llegar la noticia de la muerte de Aurelia, cuando se presentó el mensajero del rey Amulio convocando a la cabaña real a su hermano Númitor. ¿Cabe una acumulación de dolor mayor? La muerte de Aurelia, aunque esperada, era una puñalada más en el corazón del antiguo rey de Alba Longa, una certeza de que su familia estaba condenada a la aniquilación. El mundo se había convertido para él en un agujero oscuro, un negro abismo contra el que sólo cabía estrellarse.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-SaBMt0aFhUA/T6K6lV_6CeI/AAAAAAAAKmo/UQJ-V8laQhs/s1600/pintura%2Bmural%2Bcarracci.jpg"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2Bcarracci.jpg" width="215" /></span></a></div>
<div><span>Con ánimo vacilante se reunió con la vestal Adriana, Anto y Nipace y todos juntos acudieron a la llamada del rey. Quienes les habían acompañado durante la noche y la lúgubre mañana los escoltaron hasta la puerta de la cabaña real y se quedaron en los alrededores de la entrada a esperar noticias. Entre ellos estaba Urbano Lacio, quien desde el alba transmitía noticias de una cabaña a otra: desde la casa de las vestales a la de Anto, y de allí a la de Amneris, a la de Kritubis y vuelta a empezar. En cambio Palantea había preferido atravesar la selva y esperar noticias apostada en las rocas que cerraban la hondonada. Necesitaba estar y sentirse muy cerca de Rea Silvia en aquellos momentos de desolación. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Los monarcas recibieron a los convocados sentados en sus sitiales. Criseida había sido llamada por su esposo, aunque no le había querido revelar por anticipado cuál había sido su decisión. Ella esperaba una ejecución de Rea Silvia rápida, como muy tarde para el día siguiente. Era lo que exigía el sentido común y lo que más convenía a sus propios intereses. ¡Estaba deseando deshacerse de toda la familia de su marido! Y, cuanto antes, mejor. Lanzó una mirada despectiva a su cuñado y a la vestal Adriana.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-WoPM58dQiDY/T6K6-yDn5rI/AAAAAAAAKm0/oHqYIpWm1bA/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana.jpg"><span><img border="0" height="355" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2Bromana.jpg" width="170" /></span></a></div>
<div><span>Númitor aguardaba de pie, pálido. Y la misma actitud discreta mantenían la vestal Adriana y Anto. Nipace se había colocado a las espaldas de su esposa en actitud de protegerla. Amulio callaba, hierático sobre el trono. El silencio era tan absoluto que se oía el crepitar del fuego. Al fin llegó Prátex y el rey le hizo una seña para que se acercase, apenas lo vio entrar en el salón. Hacerles esperar la llegada de un criado era una humillación más y no auguraba nada bueno. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Os he hecho venir para comunicaros mis últimas decisiones acerca del castigo que, por su sacrilegio, se le impuso a Rea Silvia de acuerdo con nuestras costumbres ancestrales. Todos lo conocéis: ser azotada con varas hasta la muerte. Y también dije en su momento que, para evitar la vergüenza y el deshonor a sus padres, la ejecución tendría lugar en privado y no en la plaza pública. Ni su sacrilegio ni su condena debían ser conocidos por los albanos; así lo hice saber a los miembros del Consejo.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>El ambiente en la cabaña se había hecho opresivo, asfixiante. Anto pensaba que las piernas no la sostendrían y se cogió del brazo de Adriana. Un tambor golpeado por un espíritu infernal no retumbaría tanto ni tan desordenadamente como sus corazones. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-pyswBbariB0/T6K7RncUpTI/AAAAAAAAKnA/DJuM5AHYQs0/s1600/relieve%2Bcabeza%2Bde%2Banciano%2Bromano.JPG"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_relieve%2Bcabeza%2Bde%2Banciano%2Bromano.JPG" width="207" /></span></a></div>
<div><span>- He reflexionado mucho en las últimas horas – prosiguió Amulio –. Me he debatido entre el deber de acatar la costumbre, las consideraciones que me hizo en su día la Vestal Máxima Camilia sobre el silencio de la diosa Vesta y tus propias súplicas, Númitor. También he sopesado las palabras de mi amada hija, Anto. He repasado los hechos y esto he concluido: que, pese a todos vuestros argumentos y apelaciones a la clemencia, Rea Silvia merece el castigo máximo. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Criseida, que al inicio del discurso de su marido había permanecido muy seria, sonrió abiertamente y recorrió con la mirada los rostros compungidos de los presentes. ¡Por fin se haría justicia!</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Ese castigo no va a ser la muerte – prosiguió el rey –, sino una vida entera de apartamiento y reclusión lejos de todo trato humano. No volverás a ver a tu hija, Númitor. Ignorarás todo de ella, si vive o ha muerto, si está enferma o sana, o si se ha quitado la vida por su propia voluntad. Tampoco ella tendrá noticia alguna de vosotros. Nadie sabrá dónde está. No sospecharán este castigo los albanos, ni daré cuenta de esta nueva decisión a los miembros del Consejo. Queda prohibido hablar de ella en Alba Longa y en sus territorios y castigaré con la muerte a cualquiera de vosotros que traicione ese silencio. Desde este momento Rea Silvia ha dejado de existir.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Prátex – dijo después de una breve pausa –. Comunica enseguida mi decisión a la sacrílega. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Y con estas palabras, el rey Amulio se levantó del trono y se retiró. Estaba satisfecho. Criseida lo siguió con el rostro contraído de cólera y, apenas estuvieron lejos del oído de los presentes, recriminó ásperamente a su marido acusándolo de haber sido muy blando. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/--oZ-UBobmEA/T6K7jrCMECI/AAAAAAAAKnM/Qw1EqIe31iE/s1600/liebre-timida.jpg"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_liebre-timida.jpg" width="198" /></span></a></div>
<div><span>- ¿Por qué matar de un solo golpe a una liebre si la puedo dejar agonizar durante años? – respondió él, sin que Criseida alcanzase a entenderlo. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>En el salón, y sabiéndose vencedores de esa batalla, Nipace apretó la mano de Anto y ella le respondió con una mirada tan intensa como amorosa. Númitor pidió sentarse un momento en un escabel y los criados le acercaron uno. Nadie debía darse cuenta de hasta qué punto estaba aliviado, cómo para él volvía la luz al mundo. La vestal Adriana hizo una breve inclinación de cabeza a Anto y abandonó de inmediato la cabaña real. Tenía aún las piernas temblorosas y el semblante descompuesto. Se le acercaron ansiosos sus amigos a recibir noticias.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Le ha perdonado la vida – dijo Adriana tratando de ocultar su felicidad – aunque la ha condenado al aislamiento. Es preciso avisarlas de inmediato, pues el rey ha encargado a Prátex que se lo comunique a Rea Silvia y si sorprende allí a Énule…</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Jamás en su vida había corrido tanto Urbano Lacio. Atravesó, sin verlo, el tramo de Alba Longa que había entre la cabaña real y la puerta oriental de la muralla. Salió al camino del santuario de Júpiter Latiaris rogándole al dios que pusiera alas en sus pies y prometiéndole ricas ofrendas. Pasó por delante de la cabaña de Kritubis sin mirarla y no se detuvo, ni siquiera para comprobar que no lo viese nadie, en el punto secreto por donde penetraban en la selva colindante al bosque de Silana. Llegó sin respiración al lado de Palantea y le pidió que tocara enseguida la melodía convenida para avisar del peligro a sus amigas de la cabaña de la hondonada. </span></div>
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<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-dfFHCnBLSNY/T6K8F0guzMI/AAAAAAAAKnY/ZpSis1U5gWQ/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana.JPG"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2Bromana.JPG" width="202" /></span></a></div>
<div><span>Gracias al amor y a la inteligencia de Anto y Nipace, Rea Silvia había salvado la vida, pues, estando decidido el rey Amulio a hacerle tanto daño como pudiera, ninguna fuerza humana lo hubiera disuadido de matarla de la forma más cruel. La condena a la privación perpetua de todo contacto y trato humano era, con todo, una punición durísima, insoportable para cualquiera que no tuviese la firmeza de ánimo de Rea Silvia y de su doncella, ya casi hermana, Tuccia. E incluso gozando de esa fortaleza, no habrían sobrevivido mucho tiempo sin la ayuda de aquellas amistades que no las abandonarían jamás. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>En la profecía de Celia pensaba Rea Silvia cada mañana para reconfortarse, a ella se aferraba para creer que sus hijos, pese a todo, seguían viviendo. A veces lo conseguía, otras no. Para hacer más soportables los días de invierno en que el frío les impedía salir de la cabaña, Amnesis revistió el interior de las paredes de una capa de arcilla mezclada con barro y cubierta de cal. Sobre ella pintó aves, árboles, nubes y montes, un pájaro carpintero con una cinta colgando del pico, en memoria de la ayuda que había prestado en el nacimiento de los gemelos y hasta a la propia ninfa Silana dentro de su cueva, sentada al borde del manantial. Usaban ese arte los etruscos para decorar sus tumbas pero Amnesis, que lo había aprendido de ellos, consideró que ayudaría a sus amigas vivas más que a los muertos. Y así era: el fuego del hogar y de las lucernas, al iluminar aquellas paredes rebosantes de animación, atenuaban la pena y la soledad y les recordaba que seguían estando en el mundo.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-3FmWqkR4Xl4/T6K8cHKbvdI/AAAAAAAAKnk/7iulVCfHRy4/s1600/pintura%2Bmural%2Bcasa%2Bde%2BLivia.jpg"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2Bcasa%2Bde%2BLivia.jpg" width="206" /></span></a></div>
<div><span>Al llegar la primavera y el verano, cada vez que Luna mostraba su completa redondez, la propia diosa convocaba a la ninfa Silana, a Diviana y a Vesta y, tomando de las manos a Rea Silvia y a Tuccia, danzaban juntas entre las encinas del bosque sacro. A veces era una danza lenta a la que acudían misteriosamente las abejas y estaba imbuida de una gran melancolía: Rea lloraba a sus hijos. Otras, bailaban con alegría por la felicidad de las personas que amaban: así, cuando Anto tuvo su primer hijo y, dos años más tarde, una hija; cuando, cumplidos los treinta años de servicio a la diosa Vesta, Camilia abandonó la casa de las vestales y, en su lugar, Adriana fue nombrada Vestal Máxima; cuando a Númitor le fue levantada la prohibición de vivir en Alba Longa y retornó a la ciudad; cuando Alec, bajo los cuidados de Énule, recuperó en parte la salud y la memoria y volvió a ocupar la cabaña de la vieja Espórtula; cuando Valeria y Aiara, cargadas de piedras mágicas de belleza excepcional, regresaban de alguno de sus viajes a la tierra de los etruscos donde estudiaban las nuevas aleaciones de los metales y enseñaban, a su vez, las que ellas mismas habían desarrollado. </span></div>
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<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-nb6IwZ2LyRE/T6K9IWNl_LI/AAAAAAAAKn8/mXJhlj0ESOw/s1600/Sir_Edward_John_Poynter.jpg"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_Sir_Edward_John_Poynter.jpg" width="165" /></span></a></div>
<div><span>El bosque se convertía entonces en un lugar más sagrado aún, donde el amor brillaba como el rocío en las hojas de las encinas y, unidas, diosas, mujeres, lechuzas, lobas, jabatas, mariposas, y demás hembras de toda clase de animales protegidas de Diviana, celebraban su feminidad, ese principio universal, ese amor profundísimo y sin límites que las empuja a transmitir la vida y las perpetúa y las torna invencibles a pesar de la muerte. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Se estrechó también, con el paso del tiempo, la unión entre Rea Silvia y la dulce Silana, mutuamente comprometidas y ligadas por lazos de sacralidad y protección perenne. Y más después de que la ninfa le regalara a Rea, y con ella a todos los romanos, un don inestimable. Al comienzo de sus amores, Palantea y Urbano Lacio paseaban por sus frondas cogidos de la mano, se tumbaban a escuchar el canto de los pájaros y la pastorcilla arrancaba a su siringa melodías que hacían reír al corazón. </span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-Xm30ifF-e_A/T6K9WiUCJfI/AAAAAAAAKoI/EBSzpdqIaD4/s1600/pintura%2Bmural%2Bcarracci.jpg"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/ed341_pintura%2Bmural%2Bcarracci.jpg" width="198" /></span></a></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Aprovechaba esos momentos Silana para emitir sus poéticos susurros y así, al oído, le fue revelando al muchacho el secreto del ritmo, la belleza de las palabras, la fuerza de la verdad. Gracias a la ninfa comprendió Urbano Lacio que su crónica oral, para no ser olvidada, debía ser compuesta en versos y, al construirla como un poema, perpetuó la memoria de Rea Silvia e hizo inmortal la historia que todos conocemos.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Los matorrales crecieron y borraron las sendas en la parte más profunda del bosque de Silana. Ampliaron sus dominios las abubillas. También aumentó su fama de aves agoreras, según Urbano Lacio porque había trascendido el papel jugado por su olor en el descubrimiento del embarazo de Rea; según otros autores porque, al atardecer, con su canto anunciaban la muerte del día. Pronto creyó Amulio innecesario mantener la vigilancia. Cada nueve jornadas Prátex o alguno de sus secuaces dejaban agua y alimentos en el linde de la hondonada y jamás pasaban de allí, de modo que nunca descubrieron que las mujeres recibían socorro. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Aún son visibles, en el lugar, las trazas de algunos escalones toscamente labrados en la roca de la pared más baja de la hondonada, tallados para que bajasen con mayor seguridad quienes las asistían. De la cabaña, en cambio, no se han conservado restos. Aunque lamentable, no es extraño, porque el silencio impuesto en torno a la vestal Rea Silvia se ha prolongado durante siglos, incluso al precio de ocultar y restar valor a la crónica de Urbano Lacio. </span></div>
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<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-QfkJq_hcCXI/T6K-IYxH0_I/AAAAAAAAKog/G_pLVQww8QU/s1600/esculturas%2Bde%2Bdos%2Bputti%2Bjugando%2Ben%2Bjardines%2Bde%2Bmonforte%2Bvalencia.JPG"><span><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7eb1f_esculturas%2Bde%2Bdos%2Bputti%2Bjugando%2Ben%2Bjardines%2Bde%2Bmonforte%2Bvalencia.JPG" width="242" /></span></a></div>
<div><span>Tanto en las bondades como en los crímenes que se han relatado, por inaudito que parezca, tuvo su origen Roma. Sus futuros fundadores, Remo y Rómulo, debían forjarse, desde antes de su nacimiento, en el sacrificio y el dolor, pues nada le viene regalado al ser humano. Protegidos por los dioses, crecieron entre pastores junto al Tíber, al amparo de Acca Larentia y Fáustulo, teniéndose por hijos suyos, ignorantes de su origen y de su filiación. Mas ni la humildad de los pastores ni los decretos de los reyes alcanzan a detener el curso del destino ni a torcerlo. Lo que está dispuesto que suceda, inexorablemente ocurre.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>“Acogió la madre Acca Larentia/ a los niños gemelos en su seno/ mientras fluía el dolor por los montes Albanos/ y Rea Silvia los lloraba muertos./ Mas ¿quién puede a los hados hurtarse?/ El tiempo es un ave que vuela rápido/ y en sus alas traería a Alba Longa/ la venganza de los hijos de Marte”.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div></div>
<div><span>FIN DE &#8220;LA VESTAL DE ALBA LONGA&#8221;, primera de las novelas de la serie &#8220;La&nbsp;fundación de Roma&#8221;.</span></div>
<div><span><br />&nbsp;</span>
<div><span>NOTA: </span><a href="mailto:Querid@s"><span>Querid@s</span></a><span> </span><a href="mailto:amig@s"><span>amig@s</span></a><span> y lectores ocasionales, mil gracias por haber tenido la paciencia de leer esta historia y haberme alentado constantemente con vuestros comentarios y apoyo incondicional. En posts sucesivos, daré las gracias a aquellos de vosotros que habéis participado como personajes de esta novela, os estaré eternamente agradecida. Sin vuestra presencia real y&nbsp;ficticia, la vida de Rea Silvia no hubiera sido la misma.</span></div>
</div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7eb1f_26331087-4513551665324972246?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>LA IRA DE SILANA</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 14:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
Resumen anterior: Rea Silvia iba a ser trasladada a un lugar secreto. El pordiosero Alec, que por intuición había seguido al malvado Prátex al interior del bosque sagrado de Silana, era el único de los amigos de Rea Silvia que había descubierto ese lugar.



(VII) 
En el extremo más recóndito del bosque sagrado de Silana, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-OxO0U1BCNCQ/Tq3XxFsat1I/AAAAAAAAJGE/_Yjz9StE4EU/s1600/caba%25C3%25B1a%2Bromana%2Ben%2Bconstrucci%25C3%25B3n.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_caba%25C3%25B1a%2Bromana%2Ben%2Bconstrucci%25C3%25B3n.JPG" style="cursor: hand;height: 400px;margin: 0px auto 10px;text-align: center;width: 386px" /></a> <br /><em><br /></em>
<div align="justify">Resumen anterior: Rea Silvia iba a ser trasladada a un lugar secreto. El pordiosero Alec, que por intuición había seguido al malvado Prátex al interior del bosque sagrado de Silana, era el único de los amigos de Rea Silvia que había descubierto ese lugar.</div>
<p>
<div align="justify"></div>
<p>
<div align="justify"><span>(VII) </span></div>
<div align="justify"><span><br />En el extremo más recóndito del bosque sagrado de Silana, apostado entre los matorrales y las encinas, el pordiosero Alec vigilaba al grupo de hombres que, dirigidos por Prátex, trabajaba desde el amanecer. Habían abatido varios árboles y limpiado de matorrales el claro del bosque junto a los murallones de roca que cerraban la hondonada por tres lados. El trabajo se había organizado por grupos: mientras unos talaban, otros limpiaban los troncos quitándoles las ramas y la corteza en el mismo lugar donde habían sido abatidos y un tercer grupo los transportaban hasta la hondonada, donde ya habían perforado los agujeros en el suelo para asentar los postes. Era evidente que estaban construyendo una cabaña. <br /></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-WuqB5r1bsAA/Tq3UE9TqfJI/AAAAAAAAJFA/fkgx8mGWYo8/s1600/detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bgrupo%2Bde%2Bhombres.JPG"></a><a href="http://3.bp.blogspot.com/-CH6ia4INpRk/Tq3U5qANPxI/AAAAAAAAJFI/m_rksDLdC-0/s1600/detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bgrupo%2Bde%2Bhombres.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bgrupo%2Bde%2Bhombres.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 195px" /></span></a><span>A ratos Alec cabeceaba. Había visto construir muchas chozas en su vida y no sentía especial curiosidad por ésta, así que se limitaba a tener los oídos alerta y echar una ojeada a los hombres de vez en cuando. Hacia el mediodía, los recios postes de sustentación estaban clavados en su sitio y un montón de leños finos, limpios de ramificaciones y de hojas, se apilaban en el suelo en espera de ser usados. Aun cuando el trabajo avanzaba deprisa, quedaba mucho por hacer: cortar, limpiar y colocar en su sitio la viga cumbrera para sostener el tejado en su punto más alto y asegurarse de que asentaba bien; levantar las paredes de adobe, atar las vigas y los leños con cuerdas, formando el armazón sobre el que debía colocarse, por último, la paja del tejado. <br /></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-AMj1yQ2CT3c/Tq3UDrO6EuI/AAAAAAAAJEY/xdUZg7Elf9U/s1600/detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bhombres%2Bdescansando.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bhombres%2Bdescansando.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 253px" /></span></a><span>Los hombres hicieron un alto para descansar y comer. El olor de los quesos llegó hasta la nariz de Alec y un retortijón de hambre le contrajo el vientre. Mientras cavilaba sobre cómo calmarla oyó a Prátex llamar a gritos a tres de ellos y, urgido por alguna razón que no alcanzó a escuchar, ordenarles retomar el trabajo enseguida. Les hizo con la mano un gesto para que lo siguieran y se puso en marcha a grandes zancadas. Como si también lo hubiera convocado a él, Alec se puso en pie y los siguió. Al menos así distraería el vacío del estómago y estiraría las piernas, entumecidas después permanecer de tanto tiempo sin apenas moverse de su escondite. <br /></span><a href="http://3.bp.blogspot.com/-A-pgkDXoe58/Tq3WaGcf0RI/AAAAAAAAJFs/9nPVeDbeXKA/s1600/vegetaci%25C3%25B3n%2Ben%2Bel%2Bmonte%2BCavo.JPG"></a><a href="http://1.bp.blogspot.com/-kVDvkB6eCSs/Tq3WmPplPFI/AAAAAAAAJF4/YPjrPl5FY20/s1600/vegetaci%25C3%25B3n%2Ben%2Bel%2Bmonte%2BCavo.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_vegetaci%25C3%25B3n%2Ben%2Bel%2Bmonte%2BCavo.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 183px" /></span></a><span>Salieron de la hondonada remontando la cuesta y penetraron en la zona más espesa del bosque, desandando el camino recorrido esa misma mañana antes del amanecer. Prátex abandonó la senda, se apartó unos cuantos pasos hacia su derecha y señaló a los hombres un árbol de porte muy alto. Los leñadores empuñaron sus hachas y se pusieron al tajo. Alec buscó con la vista dónde apostarse. A la izquierda de la senda, entre la espesura, vio unas cuantas rocas sueltas. Ofrecían un buen resguardo y en la maleza que las rodeaba encontraría raíces comestibles. Apoyó la espalda en una de las piedras y comprobó que podía vigilar desde allí con bastante seguridad: entre él y los leñadores se interponía el sendero y abundantes árboles y matorrales. Mientras se llevaba una raíz a la boca, se preguntó qué habría ocurrido con Rea Silvia. </p>
<p></span><a href="http://4.bp.blogspot.com/-ZyTjWeE0CeY/Tq3UD9gpjlI/AAAAAAAAJEo/QBKgyn4GnZo/s1600/vista%2Bdel%2Blago%2Balbano.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_vista%2Bdel%2Blago%2Balbano.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 186px" /></span></a><span>El sol se abatía como una lanza de oro sobre la superficie del lago Albano cuando el rey Amulio y un grupo reducido de criados, ascendiendo entre los bosques desde la orilla del lago, alcanzaron el camino del santuario de Júpiter Latiaris. Venían empapados de sudor, con las aljabas en bandolera y los arcos colgados al hombro. Varios patos y otras aves acuáticas, atadas por las patas con una cuerda, colgaban del cinturón de cuero de uno de los criados, quien también empuñaba una lanza corta. Se sentaron a descansar en un ribazo, al borde del camino. </p>
<p>- Ve a la fuente sagrada de Silana y trae de beber – ordenó el rey Amulio a uno de sus siervos –. Allí habrá un hombre de Prátex: dale recado para que le avise y venga a encontrarme aquí. Comeremos un bocado. <br /></span><a href="http://1.bp.blogspot.com/-bpcdEXhXFA4/Tq3TGMENyBI/AAAAAAAAJD8/2FKhbqwOXZc/s1600/detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bde%2Bmujer%2Bcon%2Bpatos.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_detalle%2Bde%2Brelieve%2Bromano%2Bde%2Bmujer%2Bcon%2Bpatos.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 169px" /></span></a><span>Había sido una buena idea salir a cazar. Criseida era muy obstinada, pensó Amulio, pero con frecuencia tenía razón y lo aconsejaba bien. Respirar el aire de los bosques, gritar a sus hombres, ejercitarse en el manejo del arco para no perder práctica ni puntería, cobrar buenas piezas, eran actividades adecuadas para el día posterior a la boda de su hija. Que ninguno de sus súbditos pensara que el exceso de comida durante el banquete o la abundante bebida habían restado brío o disminuido el vigor de su rey. Sus hechos debían proclamar que era el primero en todo: el más temible con la lanza y la espada, el más hábil en la cacería, el más resistente en la lucha, el más inflexible y firme al tomar decisiones, el más cruel. Sí, inspirar miedo le parecía fundamental para mantener sobre la cabeza una corona. Cuanto más miedo, mejor. </p>
<p>Los criados habían sacado ya de sus zurrones tortas de espelta, cebollas, quesos frescos y curados, cuando regresó su compañero con un odre lleno de agua y acompañado de Prátex. Comieron en silencio y, al terminar, el rey ordenó a sus hombres que lo esperasen sin moverse de allí hasta su regreso. Se levantó y se alejó con Prátex. Sólo cuando desaparecieron de su vista los criados y comprobaron que no había nadie por los alrededores, el rey y su sicario penetraron en el bosque de Silana. </p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-ZAUUPE7ubmI/Tq3U58B4FOI/AAAAAAAAJFY/sEe4m_C1t0A/s1600/detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bdos%2Bhombres.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bdos%2Bhombres.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 234px" /></span></a>- Espero que el sitio elegido esté tan oculto como me has asegurado – dijo el rey. </p>
<p>- Tu mismo vas a verlo, señor – respondió Prátex avanzando por la solitaria senda –. Mañana mismo tendremos terminada la cabaña. <br /></span><span>- ¿Mañana? ¡No! No quiero tener a la zorra de mi sobrina en mi propia casa. Esta noche te la entregaré, a ella y a su sierva. Si no está terminada la cabaña, que duerman al raso. </p>
<p>- Tú das las órdenes, mi rey. Piensa, no obstante, que los criados que me has proporcionado no saben para qué o para quién están construyendo la cabaña, pero si ven a las mujeres… No será fácil mantener este lugar en secreto. </p>
<p>Amulio no contestó. El follaje cada vez más tupido dificultaba el paso del sol. De la tierra brotaba una neblina que desdibujaba los contornos y sumía el bosque en un silencio inusual: apenas escuchaban el crujir de la hoja<a href="http://1.bp.blogspot.com/-wT9a4ydGgqs/Tq8JFzucvhI/AAAAAAAAJGQ/N7ywUduhyz8/s1600/Detalle%2Bde%2Bcabeza%2Bromana%2Bde%2Bvar%25C3%25B3n.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_Detalle%2Bde%2Bcabeza%2Bromana%2Bde%2Bvar%25C3%25B3n.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 177px" /></a>rasca y de las ramitas que se quebraban a cada paso bajo sus pies. Habían dejado atrás el ramal que llevaba a la fuente de Silana y, percibiendo con intensidad lo opresivo del ambiente, Amulio juzgó que su sicario había elegido con acierto el lugar donde ocultarían a Rea Silvia: nadie se adentraría en ese bosque por gusto. </p>
<p>- Cuando acaben su tarea, mátalos – dijo de pronto. <br /></span><span>- ¿Quieres que mate a tus criados? – respondió Prátex sin ocultar su extrañeza. </p>
<p>- Ya me has oído. Nadie debe saber dónde escondemos a Rea Silva, salvo nosotros dos, y un par de hombres de tu estricta confianza para que vigilen el lugar. </p>
<p>- No podré matarlos yo solo – objetó Prátex. </p>
<p>- ¿He de enseñarte yo cómo hacer tu trabajo? – bufó Amulio –. Engáñalos, mátalos de uno en uno o haz que se despellejen unos a otros. Y escúchame bien: no quiero que esos hombres ni ningún otro maltrate a las mujeres ni se les acerquen. Son intocables. De la vida y la seguridad de Rea Silvia respondes con tu cabeza. En cuanto a este lugar y a la cabaña que será su prisión, ¡ni una palabra a la reina! </p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-jubHvOLeCok/Tq3V3SKCJRI/AAAAAAAAJFg/4Zmu8twiFzM/s1600/La%2Bcumbrecita%252C%2Bc%25C3%25B3rdoba%252C%2Bargentina%252C%2Bfoto%2Bde%2BAlyx%2BFaderland.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_La%2Bcumbrecita%252C%2Bc%25C3%25B3rdoba%252C%2Bargentina%252C%2Bfoto%2Bde%2BAlyx%2BFaderland.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 147px" /></span></a>La ninfa Silana, que ya les había mostrado su aspecto más hosco, indignada al conocer los planes criminales que perpetraba el rey Amulio en sus propios dominios, no pudo contener su enojo y su desagrado: envió una violenta ráfaga de aire que sacudió el bosque entero y lo ensombreció aún más, revolviendo ramas y hojas, levantando hojas muertas y silbando una canción siniestra. Como una advertencia llegó hasta ellos el golpeteo de las hachas. Al escucharlo, Prátex informó al rey que estaban próximos al lugar donde sus criados talaban el árbol de cuyo tronco saldría la viga cumbrera para la choza. Y aún debían recorrer un buen trecho hasta llegar a la hondonada donde quedaría aislada Rea Silvia. <br /></span><span>De pronto se oyó un crujido espantoso envuelto en un fragor de ramas, chillidos de pájaros y pasos de animales huyendo a la carrera. Una fulminante oscuridad se abatió sobre el bosque de encinas, como si el cielo se viniera abajo. Y en cierto modo, así era. Delante mismo del rey, casi rozándole la cara, cayó con gran estrépito el árbol que estaban talando sus criados. El grueso tronco golpeó el suelo, rebotó levantando una polvareda y quedó atravesado en medio del camino. Sus ramas habían aplastado las de otros árboles, quebrándolas al caer y arrastrándolas al suelo. </p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-POZ6WqTZUsA/Tq3TF9YwwiI/AAAAAAAAJD0/4KfxrFuBRQE/s1600/detalle%2Bde%2Brelieve%2Ben%2Bla%2Bcolumna%2Bde%2BTrajano%2Ben%2BRoma.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_detalle%2Bde%2Brelieve%2Ben%2Bla%2Bcolumna%2Bde%2BTrajano%2Ben%2BRoma.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 248px" /></span></a>Amulio, que había saltado hacia atrás, se quedó pálido. Había visto la muerte tan cerca, que las piernas no lo sostenían. Apoyado en una encina imprecó y blasfemó contra la ninfa Silana y todas las divinidades de los bosques y, puesto que la ninfa le había cortado el paso de tal modo, renunciaba a seguir hollando ese suelo con sus reales plantas. ¡Maldito fuera aquel lugar y malditos </span><span>cuantos seres mortales e inmortales lo habitaran! Gemía el viento entre el follaje, el polvo volvía a caer lentamente despejando el aire y un sonido indefinible, como el grito de un ave o una carcajada, quién sabe si de satisfacción o de cólera, recorrió el bosque entero. </p>
<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/-qwmxhVqHqzk/Tq3UEk7vs_I/AAAAAAAAJEw/_tkMIE6PmXM/s1600/Detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bcabeza%2Bde%2Bvar%25C3%25B3n.JPG"><span><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_Detalle%2Bde%2Bescultura%2Bromana%2Bcabeza%2Bde%2Bvar%25C3%25B3n.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 153px" /></span></a>El pordiosero Alec, que había presenciado la llegada de Amulio y Prátex desde su refugio, no pudo ni siquiera gritar: golpeado en la cabeza por una de las ramas más altas del árbol abatido, había quedado tendido entre las rocas y de su frente manaba sangre en abundancia. </span></div>
<p><span></span></p>
<p>*<span> La fotografía del árbol envuelto en niebla, tomada en la Cumbrecita, Córdoba, Argentina es obra de Alexandria Faderland, nuestra <a href="http://nidiosanibruja.blogspot.com/">Calisto</a> en la novela de la fundación de Roma. El resto de fotografías son de Isabel Barceló.</span> </div>
<p>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_26331087-8650076943934618314?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>INVITACIÓN PARA CONOCER EL FINAL DE UNA HISTORIA</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 14:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[
De Claudia Hortensia a su amiga Sempronia Tertia.


Amiga querida, me haría muy feliz que mañana vinieras a cenar a mi casa. Para cuando llegues, mi liberta Lálage y yo habremos puesto punto y final a una parte – y no poco importante – de la historia de la fundación de Roma. 

Tal como te anticipé, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-xjjgez3uho8/T6F0_cXGBnI/AAAAAAAAKmA/eTugk3Srcec/s1600/i_6%2Bmujer%2Balfayun.jpg"><img border="0" height="400" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_i_6%2Bmujer%2Balfayun.jpg" width="357" /></a></div>
<div><span><em>De Claudia Hortensia a su amiga Sempronia Tertia.</em></span></div>
<div><span></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Amiga querida, me haría muy feliz que mañana vinieras a cenar a mi casa. Para cuando llegues, mi liberta Lálage y yo habremos puesto punto y final a una parte – y no poco importante – de la historia de la fundación de Roma. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Tal como te anticipé, los datos que hemos ido encontrando son tan apasionantes, que contar la historia completa me llevará mucho más tiempo y&nbsp;esfuerzo del inicialmente previsto. Así, por prudencia, he concluido con la historia de Rea Silvia, la augusta madre de los gemelos Remo y Rómulo. Y de inmediato empezaremos a buscar libros y autores fidedignos que nos iluminen sobre la parte siguiente. ¡Tanto Lálage como yo estamos impacientes! ¿Puedes creer que ni el cansancio, ni la proximidad del verano, ni las dificultades para hallar datos seguros nos detienen? Mi padre solía decir que conocer nuestros propios orígenes es una de las tareas más hermosas que podemos emprender. Tenía mucha razón, como en tantas otras cosas. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Ven sin falta. Y si no te aburres, con gusto te leeré el texto con que habremos concluido esta parte. Estoy ansiosa por conocer tu opinión.</span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>NOTA 1: Queridos amigos, mañana jueves 3 de mayo colgaré el capítulo que cierra la historia de Rea Silvia. Aun cuando mi propósito era escribir una novela sobre el proceso completo de la fundación de Roma, Rea Silvia – madre de los gemelos fundadores – me ha atrapado de tal modo que no he tenido corazón para silenciarla. Así pues, he dejado que su historia fluyera a su modo, sin ponerle impedimentos ni diques. Y creo que es un homenaje debido, pues si bien los historiadores antiguos hablan de ella, ni los poetas le otorgaron el lugar que merecía por haber generado a los fundadores de Roma, ni al moralista Augusto, en cuya época escriben nuestra Claudia Hortensia y Lálage, le gustaba que se hablase de esta virgen vestal. Y si a los príncipes algún asunto no les gusta, ya sabemos que nadie habla de él. </span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>Para evitar confusiones, cambiaré todos los tags referidos a esta novela bajo el título “La fundación de Roma” y los sustituiré por “La vestal de Alba Longa” que es el título que he pensado darle, al menos provisionalmente. </span></div>
<p><span>NOTA 2: Al realizar la tarea de cambiar las etiquetas, algo ha pasado que se ha alterado el orden de las entradas y no encuentro el modo de arreglarlo. Lo siento muchísimo. Quien quiera leer la que va justo antes de ésta y es, por tanto, la penúltima de la serie de Rea Silvia, tiene que retroceder tres entradas y ver la titulada &#8220;Amulio toma una decisión&#8221;. ¡Ay, qué desastre&#8230;!</span>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/37458_26331087-2302245182798944431?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>UNA ACCIÓN DESESPERADA</title>
		<link>http://blogsdelibros.com/una-accion-desesperada-2.html</link>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 14:58:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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(XXIII)

Prátex ha presentado una cesta con los gemelos al rey Amulio, en presencia de su hermano Númitor y la vestal Adriana. El rey, desoyendo las razones y las súplicas de su hermano, había ordenado arrojarlos al Tíber.Así como en ciertos parajes surgen de las grietas del suelo vapores mefíticos que envenenan el aire, matan todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/4094d_decoraci%25C3%25B3n%2Bcer%25C3%25A1mica%2Bgriega%252C%2Ble%25C3%25B3n.JPG" style="cursor: hand;height: 385px;margin: 0px auto 10px;text-align: center;width: 400px" /></p>
<p>
<div align="justify"><span><span><em>(XXIII)</em></span></span></div>
<p>
<div align="justify"><span><span><em>Prátex ha presentado una cesta con los gemelos al rey Amulio, en presencia de su hermano Númitor y la vestal Adriana. El rey, desoyendo las razones y las súplicas de su hermano, había ordenado arrojarlos al Tíber.</em></span><br />Así como en ciertos parajes surgen de las grietas del suelo vapores mefíticos que envenenan el aire, matan todo signo de vida y asfixian a quienes, ignorantes del peligro, se adentran en ese erial, así la ponzoña de la maldad impregnaba la cabaña real de Alba Longa. El odio es palpable muchas veces: se toca, se respira, golpea como un puño en pleno rostro, lacera. Adquiere tanta solidez que nadie deja de percibirlo, por mucho que se esfuerce o lo quiera negar.</p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-JPkFjzzAk5M/T4KpOxxfZ2I/AAAAAAAAKRU/-PegYg3f5q4/s1600/cer%25C3%25A1mica%2Bgriega.%2Bmuseo%2Barqueologico%2BNacional%2Bde%2BFerrara.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/4094d_cer%25C3%25A1mica%2Bgriega.%2Bmuseo%2Barqueologico%2BNacional%2Bde%2BFerrara.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 216px" /></a>Eso le ocurrió a Númitor cuando su hermano, el rey Amulio, sordo a sus súplicas de perdón para Rea Silvia, impuso de nuevo silencio y con una mirada torva lo clavó al suelo. Había en ella aborrecimiento y furor, una fuerza colosal, mortífera como la de los huracanes que arrancan árboles y diezman los rebaños de cabras despeñándolas por las rocas. Hieren más unos ojos que la punta de una lanza. Cuantos se hallaba presentes comprendieron, sobrecogidos, que nadie ni nada podría detener la animosidad de Amulio contra su hermano y su familia. Luego, sin volver a pronunciar una palabra, el rey ordenó con un gesto iracundo que se marcharan todos.</p>
<p>En el salón sólo quedaron él y la reina Criseida, cada cual rumiando sus propios rencores. La reina estaba furiosa y contenta a la vez. El fracaso de su plan para impedir que Rea Silvia pariese le había disgustado, pero el enfado había cedido ante la energía y autoridad con que Amulio había ordenado arrojar al río a esos niños contaminados por el sacrilegio. Sin embargo, persistía una inquietud: a la reina le preocupaba que no se hubiera fijado fecha para ajusticiar a Rea Silvia. Ni siquiera había quedado claro que su ejecución fuera a producirse en breve.</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/-_9SKuDIStYc/T4KwCY5Qt2I/AAAAAAAAKTM/bg_kHClfYwg/s1600/Rape_of_the_Sabine_Women_Romanelli_decoration_Louvre.jpg"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/4094d_Rape_of_the_Sabine_Women_Romanelli_decoration_Louvre.jpg" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 187px" /></a>También Amulio pensaba en su sobrina. Hubiera dado cualquier cosa por presenciar el momento en que Prátex había irrumpido en la cabaña para quitarle a Rea Silvia su retoño. Esa farsante debió pensar que, por el hecho de haber conseguido otro niño para hacerlo pasar por gemelo del suyo, libraría a su hijo de la muerte. ¡Debió llevarse una sorpresa al ver que su engaño no servía de nada! Imaginar a esa estúpida arrastrándose por los suelos a los pies de un criado, implorando que la matase, le resultaba sumamente placentero. Debía estar muy desesperada para caer tan bajo. ¡Ella, que presumía de haber sido preñada por el dios Marte…! Sólo por la soberbia que demostraba tal pretensión, Rea se merecía un castigo muy severo. Y quizá la muerte era demasiado leve para tanta arrogancia.</p>
<p>- Ha sido muy acertado de tu parte mandar enseguida a Prátex a tirar la cesta con los mocosos al río – dijo Criseida, interrumpiendo sus pensamientos –. ¡Cuánto antes acabemos con este asunto, mucho mejor!</p>
<p>Como Amulio no contestaba, habló de nuevo:</p>
<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/-GPOrW0svid0/T4KpPfumUXI/AAAAAAAAKRg/z9PPLgo2iOY/s1600/Decorac%25C3%25ADon%2Bde%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_Decorac%25C3%25ADon%2Bde%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 201px" /></a>- En cuanto a Rea, deberíamos ejecutarla ya. Así tu hermano podría regresar enseguida al Aventino, al lado de su esposa. Me han llegado rumores de que Aurelia se está muriendo. Yo, en su lugar, me moriría mucho más tranquila sabiendo que en Alba Longa se ha hecho justicia castigando un sacrilegio. Aunque la sacrílega hubiera sido mi propia hija, como es el caso de Aurelia.</p>
<p>- Nunca pensé que amases tanto a tu cuñada como para desearle una muerte tranquila – respondió con acritud Amulio.</p>
<p>- Me juzgas mal, marido. No soy en absoluto cruel, sino que busco tu bien y el de los nuestros. Conviene que nos deshagamos cuanto antes de tu sobrina. ¡Es tan zorra, que podría quedarse preñada de todos los dioses, uno tras otro!</p>
<p>-¡N<a href="http://4.bp.blogspot.com/-h3q3GX0s9lA/T4KrUTZOfUI/AAAAAAAAKSc/Yaz9Hi_eCLA/s1600/mano%2Bfemenina.JPG"></a>o digas barbaridades, Criseida! – respondió el rey riéndose por primera vez en muchos meses –. Mi sobrina, cuando sufre sus ataques de lujuria, confunde a los esclavos zarrapastrosos, malolientes y desdentados con auténticos dioses. ¡A saber cuál de ellos la preñó!</p>
<p>Con estas palabras impías y otras aún más odiosas y groseras, los monarcas se burlaban de las divinidades y de sus designios y se regocijaban con el sufrimiento de Rea. Amulio, con su jocosidad, había eludido responder a la propuesta de Criseida de ejecutarla enseguida.</p>
<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/-kXb3Y1dQkgQ/T4KrT9nhCGI/AAAAAAAAKSQ/9bfKKNs-rIo/s1600/decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega%2Bmujer%2Bjoven.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega%2Bmujer%2Bjoven.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 193px" /></a>“Un manto de negrura había descendido/ sobre el corazón y el rostro de Rea Silvia./ Desvanecida toda esperanza de salvar a sus hijos/ a gritos llamaba en su auxilio a la Parca:/ la descarnada muerte le parecía/ mil veces más piadosa que la vida”. Con ese patetismo resumió Urbano Lacio el estado en que hallaron a Rea cuando, a punto de alcanzar el sol su cénit, consiguieron llegar a las altas rocas que rodeaban la hondonada donde vivía en reclusión.</p>
<p>Al no recibir respuesta alguna a sus señales, el propio Urbano descendió apoyándose en las grietas, como había hecho el día anterior, y se acercó a la cabaña. No estaba atrancada la puerta, así que la abrió con facilidad. Y encontró dentro tanto dolor, un llanto tan desgarrador e incontenible, que supo que algo muy grave había ocurrido y salió de inmediato para solicitar el auxilio de sus amigas.</p>
<p>Sin tener en cuenta el riesgo de ser sorprendidos, improvisaron una escala con una cuerda y Énule bajó no sin esfuerzo. Las demás amigas, consternadas, esperaron en lo alto. <a href="http://4.bp.blogspot.com/-liLyX10qHUo/T4Kp_WyyWfI/AAAAAAAAKR4/RidXkrNAh-o/s1600/decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 220px" /></a>Palantea arrancó de su siringa la música más suave y dulce que conocía, pero sonaba triste en la hondonada y en las selvas; las hojas de las encinas sacras de Silana permanecían inmóviles en señal de duelo; la naturaleza entera había quedado muda. Inesperadamente, el canto de una lechuza, lúgubre como un lamento, desgarró el aire. Se estremecieron las mujeres por lo inusual de escucharla a una hora en que esas rapaces duermen. Quizá Vesta quería, a través de su ave sagrada, manifestar su pesadumbre por Rea Silvia.</p>
<p>Empleando todos sus conocimientos y su capacidad de persuasión, Énule logró que la vestal bebiera un brebaje que la sumió en el sueño. Escuchó entonces de Tuccia el relato de lo sucedido: la llegada de Cora haciéndose pasar por partera, el nudo que ésta había hecho para impedir el parto, el nacimiento de los gemelos, la brutal agresión de Prátex que, ayudado por Catión y la cruel Cora, les había arrebatado a los recién nacidos. Se extrañó la experta sanadora de que Anto hubiera enviado a esa mujer, pero nada dijo. Se informó también del régimen de vida que llevaban allí. Al saber que, hasta aquella misma mañana, nunca los vigilantes de Amulio habían entrado en la cabaña ni se acercaban a ella, decidió quedarse al lado de Rea para cuidarla, al menos, uno o dos días.</p>
<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/-7VPonPLIbbo/T4KpNB7sC1I/AAAAAAAAKRI/LbKtdo683Bo/s1600/decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega%252C%2Bmujer.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega%252C%2Bmujer.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 236px" /></a>- ¡Corres un gran riesgo! – dijo Tuccia –. Si vinieran y te encontrasen aquí, nadie te libraría de la muerte.</p>
<p>- Algún modo hallaremos de averiguar si se acercan – respondió ella –. Sabiéndolo con suficiente antelación, tendré tiempo de esconderme en la espesura.</p>
<p>Cavilando sobre cómo podrían resolver ese problema, se le ocurrió a Urbano Lacio que el mejor modo para avisar de la llegada de alguien era que se produjera un ruido. Como la hondonada sólo era practicable por la vereda que usaban los secuaces de Amulio, decidieron actuar allí. De unas ramas de encina que atravesaban parcialmente la senda, colgarían con una cuerda unos cuantos trozos de caña. Si alguien pasaba, tendría que apartar la rama con la mano y entonces las cañas chocarían entre sí, haciendo un ruido característico.</p>
<p>Enseguida Amnesis y Aiara partieron para buscar las cañas y cortarlas; Palantea se quedó de guardia sobre las rocas: si entretanto alguien se acercaba, haría sonar la siringa; Kritubis y Valeria irían a la casa de las vestales a informar a éstas y a Númitor de lo sucedido.</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/-KtnJzXWjZRQ/T4KsaAz1myI/AAAAAAAAKS0/Al57UCmR9SU/s1600/decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_decoraci%25C3%25B3n%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 274px" /></a>La desolación en la casa de las vestales era grande. Adriana había hecho pasar al interior a Númitor, lo había acomodado junto al fuego y dado órdenes de que los dejaran a solas. Un hombre menos fuerte que él no habría soportado tanto dolor sin quebrarse. Ver a sus nietos en el momento de ser presentados ante el rey Amulio y no poder impedir su muerte, era muy duro. Y mucho peor comprender que su hermano no perdonaría la vida de Rea Silvia. ¿Dónde hallar consuelo? ¿Cómo afrontar el futuro inmediato?</p>
<p>Estaba sumido en negras cavilaciones cuando llegó su sobrina Anto, avisada por un mensajero de Adriana. Ésta la puso rápidamente al corriente de las últimas noticias antes de permitirle acercarse a su tío. La joven casi cayó desvanecida cuando supo el papel que había jugado su criada Cora en la condena de los gemelos, al asegurar que ella sólo había visto nacer a un niño. ¿Qué hacía Cora al lado de Rea Silvia en el momento del parto? ¿Cómo había llegado allí? No le fue necesario pensar mucho para comprender que su madre había vuelto a tejer una intriga contra Rea. Tanta crueldad en sus progenitores le resultaba insoportable, abría un vacío muy profundo en su corazón. Procuró rehacerse antes de abrazar a su tío Númitor y llorar largamente con él.</p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-qB9nOkIsm4A/T4Kp-9B_eyI/AAAAAAAAKRs/Ky8WRI88fJc/s1600/decoraci%25C3%25B3n%2Bde%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_decoraci%25C3%25B3n%2Bde%2B%25C3%25A1nfora%2Bgriega.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 167px" /></a>Se apartó luego y le hizo una señal a Adriana para hablar con ella.</p>
<p>- Voy a presentarme ante mi padre – dijo, enjugándose las lágrimas –. Si su determinación es no perdonar a Rea Silvia, como Númitor y tú creéis, sólo nos queda insistir en mi plan. Trataré, de nuevo, de insuflarle la idea de que Rea Silvia sufrirá infinitamente más si sigue viva que si muerte. Y si es cierta la intuición de mi marido de que es el odio contra ella y contra Númitor el que guía las decisiones de Amulio, quizá podamos conseguir su salvación. Ruega a Vesta por mí, amiga mía. Pídele que inspire mis palabras.</p>
<p>Se echó el manto sobre los hombros y se dirigió a la cabaña real a través de una ciudad que parecía muerta. Poca gente transitaba por las calles, el cielo gris parecía a punto de caer sobre su cabeza como una piedra, la atmósfera era opresiva. Los criados armados de la puerta la dejaron entrar sin objeciones. Sólo había un mercader hablando con el rey y, mientras esperaba pacientemente a que terminara, Anto decidió que lo mejor para abordar a su padre era no nombrar a su prima ni contrariarlo hablando de gemelos. Apenas se marchó el visitante, se acercó hasta el trono y se arrodilló sus pies.</p>
<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/-zhFhewqQXBY/T4KrVG44w4I/AAAAAAAAKSo/AOLmW_4kwp0/s1600/detalle%2Bdel%2BMoises%2Bde%2BMiguel%2BAngel.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_detalle%2Bdel%2BMoises%2Bde%2BMiguel%2BAngel.JPG" style="cursor: hand;float: left;height: 400px;margin: 0px 10px 10px 0px;width: 161px" /></a>- En estos momentos hay personas que sufren – dijo sin más preámbulos –. Una de ellas soy yo, como bien sabes. Sin embargo, no he perdido a ningún hijo. Si así fuera, estaría desesperada. Cada vez que entrara aire en mi pecho, un cuchillo se clavaría en mis entrañas, porque respirar creyendo que mi hijo, por culpa mía, ya no respira, es más de lo una madre puede soportar. ¿Y si una fiera le estuviera arrancando a dentelladas una pierna en este mismo momento? ¿Y si, en cambio, estuviera muriendo de hambre y sed, o aterido bajo las garras del frío, como les ocurre a los polluelos privados del calor de su madre? Todos los horrores imaginables pasarían por mi cabeza, se aferrarían a mis pensamientos y a mi pecho y me torturarían de la manera más cruel. ¡Quizá se hayan salvado!, pensaría un instante. Y, al momento siguiente, la imagen de unas fauces atenazando una cabecita me arrancaría el corazón. ¡Cuántos más horrores acudirían a mi mente! Y así una hora, y otra hora, y otra más. ¿Durante cuántos días?</p>
<p>Anto hizo una pausa y levantó la vista. La actitud pensativa de su padre la alentaba. Aunque el día anterior le había prohibido volver a hablar de este asunto, lejos de enojarse, le prestaba atención.</p>
<p><a href="http://3.bp.blogspot.com/-vlJ8k09l91w/T4Kp_42v7MI/AAAAAAAAKSE/dcdePy3WJIc/s1600/cabeza%2Bde%2Bmujer.JPG"><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_cabeza%2Bde%2Bmujer.JPG" style="cursor: hand;float: right;height: 400px;margin: 0px 0px 10px 10px;width: 264px" /></a>- Si yo estuviera viviendo todo eso y tú tuvieras poder para acabar con mis sufrimientos, te suplicaría que me matases. Y tú, padre mío, si me vieras en tal estado, sabiendo que no hay remedio para mi dolor, pues nada podría devolverme al hijo perdido, tendrías piedad de mí y me enviarías al reino de las sombras a reunirme con él. Pues, de otro modo, cada día mi padecimiento sería mayor, más intolerable, más insufrible: crecería en mi alma un odio atroz contra mí misma y aborrecería hasta mi propio reflejo en el agua. Tú que me amas, padre, como me has demostrado tantas veces, no permitirías esto ni querrías tampoco prolongar tu propio sufrimiento al ver el mío.</p>
<p>Y viendo que su padre la escuchaba sin dar muestras de enfado ni de impaciencia, se enjugó una lágrima y concluyó de manera dramática.</p>
<p>- ¡Mátala ya, padre, mata a Rea Silvia! Te lo suplico: no te demores más. </span></div>
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<div align="justify"><span>NOTA: Queridos amigos, el próximo jueves 12 de abril, tendré el honor de acompañar a nuestro amigo Javier Pellicer en la presentación de su novela &#8220;EL ESPÍRITU DEL LINCE&#8221;. Será en la Casa del Libro de Valencia, a las 19,30 horas. ¡OS ESPERAMOS!</span></div>
<p><img alt="" border="0" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_Cartel%2Bpr...jpg" style="cursor: hand;height: 400px;margin: 0px auto 10px;text-align: center;width: 284px" />
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/7aff7_26331087-7564750015157048872?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>AMULIO TOMA UNA DECISIÓN</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Apr 2012 20:58:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narraciones]]></category>

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(XXXVII)
Los gemelos habían pasado la noche junto a una loba, que los había amamantado. Los perros Bona y Seius los habían descubierto y, gracias a ellos, también Fáustulo, que los rescata. Acca Larentia y Fáustulo deciden acogerlos como si fueran hijos propios y ocultar el hallazgo.

Mientras los hijos de Rea Silvia eran rescatados de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/-gkmh1-lGIb0/T5w7ynDPYsI/AAAAAAAAKlw/pBWSP2SC5W0/s1600/%25C3%25A1guila%252C%2Brelieve%2Bromano.JPG"><img border="0" height="359" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_%25C3%25A1guila%252C%2Brelieve%2Bromano.JPG" width="400" /></a></div>
<p>
<div><span>(XXXVII)</span></div>
<div><span><em>Los gemelos habían pasado la noche junto a una loba, que los había amamantado. Los perros Bona y Seius los habían descubierto y, gracias a ellos, también Fáustulo, que los rescata. Acca Larentia y Fáustulo deciden acogerlos como si fueran hijos propios y ocultar el hallazgo.</em></span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>Mientras los hijos de Rea Silvia eran rescatados de los brazos de la muerte por el pastor Fáustulo y su esposa, al otro lado del valle de Murcia, en la colina del Aventino, expiraba Aurelia. La antigua reina de Alba Longa, mujer fuerte y valiente cuyos méritos habrían de recordar durante mucho tiempo los albanos, había dejado de respirar para no sobrevivir a su hija y a sus nietos. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-WA_6ajUt5OE/T5w3NlKIf8I/AAAAAAAAKjU/EgGvXQD_IMc/s1600/Feurbach1%2Buna%2Bninfa.jpg"><span><img border="0" height="300" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_Feurbach1%2Buna%2Bninfa.jpg" width="147" /></span></a></div>
<div><span>De madrugada había abierto los ojos y, pese a su extrema debilidad, había reconocido a la Vestal Máxima Camilia, amiga fiel desde la infancia, sostén fundamental para Rea Silvia en momentos cruciales. Quiso decir algo, pero no consiguió articular un sonido audible o, al menos, Camilia no pudo escucharlo aunque le había acercado el oído a los labios. Sus manos eran ya huesos y piel, más livianas que las de una niña cuando la Vestal Máxima se las besó. Así le manifestaba su afecto y respeto. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Vete tranquila, Aurelia – le dijo –. Velaré por los tuyos. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Se había apagado con la discreción y la dulzura con que se extingue la luz de las lámparas de aceite. Camilia despertó a una de las criadas que dormía en la cabaña para anunciarle el fallecimiento de su señora y entre ambas llevaron a cabo los rituales adecuados para la preparación del cadáver. Luego la Vestal Máxima salió al exterior. Necesitaba desentumecer las piernas, respirar aire puro tras haber pasado tantas horas sin separarse de su amiga, atenta a humedecerle los labios, a observar el movimiento leve de su respiración. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-17KE4E6x6cM/T5w3lf46y3I/AAAAAAAAKjg/of8KHelLtGs/s1600/Amanecer%2Ben%2BRoma%2Bfragmento.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_Amanecer%2Ben%2BRoma%2Bfragmento.jpg" width="184" /></span></a></div>
<div><span>Desde la puerta de la cabaña había visto el primer resplandor del día asomar como un aura por detrás de las cumbres de los montes Albanos. La luz intensa difuminaba sus contornos, territorio sacro y distante, centro espiritual y político de los pueblos del Lacio. ¡Qué lejos de ellos había muerto Aurelia, como una exiliada, en aquellas colinas ásperas e incultas, madriguera favorita de las bestias salvajes.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Sin embargo, vivir en una ciudad no era menos peligroso que morar entre fieras, pues la crueldad se expande y penetra en todos los lugares donde el ser humano habita: Rea Silvia era la prueba fehaciente. ¿Qué habría ocurrido con ella? ¿La habrían encontrado ya? ¿Estaría Énule auxiliándola? Esas preguntas se las hizo entrando de nuevo en la cabaña. Se acercó a la modesta hornacina donde ardía el fuego de Vesta e imploró fervientemente a la diosa por la salvación de Rea Silvia y de su prole. Luego hizo llamar a Caius, el mayoral de los rebaños de Númitor. Era necesario que mandase aviso a su señor Númitor de la muerte de su esposa. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
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<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-dw09-qhnBR8/T5w31aUvGII/AAAAAAAAKjs/xNQIcexR8ZA/s1600/escultura%2Bcabeza%2Bde%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2Broma.JPG"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_escultura%2Bcabeza%2Bde%2Bromano%2Bmuseo%2Bbarraco%2Broma.JPG" width="196" /></span></a></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Así como en las orillas del Tíber el amanecer había alumbrado dos vidas y una muerte, en el cielo de Alba Longa planeaba, como el aleteo de un pájaro siniestro, la ejecución de Rea Silvia. La noche había resultado dolorosamente eterna para quienes esperaban, pero el alba no fue recibida con alegría, sino como una frontera insidiosa, un umbral que daría paso a una jornada de desgracia y dolor. Pero ¿y si finalmente no la ajusticiaban? ¿Y si Amulio perdonaba la vida a la vestal?</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Ya que mis nietos han perecido, que viva al menos mi hija – se repetía en su corazón Númitor, como si formular esa frase un millar veces fuera bastante para alterar el curso de los acontecimientos. Muchas manos amigas apretaban las suyas, muchos corazones latían al mismo tiempo y experimentaban parecida congoja. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-jcZLJmOgpKU/T5w4EalBZlI/AAAAAAAAKj4/gGVoaEm_ZXA/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana%2Bmujer.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_pintura%2Bmural%2Bromana%2Bmujer.jpg" width="160" /></span></a></div>
<div><span>En la cabaña de la hondonada Rea Silvia había abierto los ojos y en el mismo instante se le habían llenado de lágrimas. Énule después de velarla toda la noche ya le estaba preparando una nueva cocción de hierbas y unos emplastos para el vientre destinados a facilitar a la matriz recuperar su tamaño y volver al sitio. Los labios de Rea se abrieron para nombrar a sus pequeñuelos, sus amadas criaturas de las que no había podido disfrutar y sobre cuyas vidas no se atrevía a pensar. Ni una palabra sobre ella misma ni sobre Tuccia, cuya suerte estaba ligada a la suya. Si mataban a la vestal, su doncella también moriría. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Deberías marcharte, Énule – le advirtió Tuccia en voz baja –. Corres mucho peligro aquí. No tardarán en venir a por nosotras. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-7TMi3qYS8aM/T5w4WJayP5I/AAAAAAAAKkE/-vpp7zAjP64/s1600/pintura%2Bromana%2Bvilla%2Bde%2Blos%2Bmisterios.jpg"><span><img border="0" height="200" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_pintura%2Bromana%2Bvilla%2Bde%2Blos%2Bmisterios.jpg" width="112" /></span></a></div>
<div><span>- Me quedaré un poco más. Si alguien llega lo sabremos y tendré tiempo de marcharme o de esconderme. No voy dejaros así. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Ambas sabían que no había esperanza de perdón. Y pese a todo, molían hierbas, calentaban agua, cocían, preparaban telas limpias, tocaban la frente a Rea Silvia, le hablaban con dulzura y comprensión, le fajaban los pechos, se mantenían enteras y firmes, como si las Parcas no estuvieran a punto de cortar los hilos de la vida.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
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<div><span>El rey Amulio se había levantado confuso. Al despertar recordó que el hijo de Rea Silvia había muerto y eso aligeraba su preocupación de los últimos días. Sin embargo, aún debía tomar decisiones sobre su sobrina. Aunque el destino de Rea Silvia estaba sellado, le habían hecho mella las palabras de su hija Anto. Consideraciones muy diversas bullían en su ánimo y debía sopesar qué resolución convenía más a sus deseos, esto es, cuál causaría el mayor daño a su hermano y a Rea. Vacilaba. No tenía la mente lúcida.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-ww7oF8xdG0M/T5w4k-vBz_I/AAAAAAAAKkQ/1gnMIRtT98A/s1600/cabeza%2Bde%2Bromano%2Bdetalle%2Bsarc%25C3%25B3fago.JPG"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_cabeza%2Bde%2Bromano%2Bdetalle%2Bsarc%25C3%25B3fago.JPG" width="157" /></span></a></div>
<div><span>Salió a despejarse al prado que se extendía detrás de la cabaña real. La actividad de sus criados era ya intensa en los aledaños de la cocina, donde cada cual se ocupaba de sus labores cotidianas: dos hombres entraban y salían llevando sacos de harina, de habas secas y otras provisiones, una mujer molía grano en un mortero, otra encendía el horno para cocer las tortas, un carro con ánforas de vino esperaba a ser descargado. Para apartarse de las conversaciones y los ruidos, Amulio se alejó en dirección a la arboleda.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Penetró en el bosquecillo de arces que bordeaba la explanada y llegó al lindero de un claro. La hierba estaba tan mullida que sus pasos no habían alertado a una liebre que, de espaldas a él, comía con las orejas tiesas junto a una piedra. Se detuvo a observarla y lamentó no ir armado. En eso pensaba cuando, de pronto, un águila se abatió sobre la liebre y, mientras ésta trataba de huir, las garras del ave aferraron su lomo. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-f_6iXrFrw8w/T5w4ym79RYI/AAAAAAAAKkc/xrnOKqkrg8A/s1600/relieve%2B%25C3%25A1guila%2Bromana.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_relieve%2B%25C3%25A1guila%2Bromana.jpg" width="212" /></span></a></div>
<div><span>Amulio vio los ojos aterrados del animal, pues el águila, tras doblegar a su presa, no había remontado el vuelo sino que permanecía plantada sobre ella en un extremo del claro. Percibió el pánico de la liebre, sus inútiles sacudidas para zafarse de aquellas uñas que se le clavaban en la carne, sus esfuerzos para quitarse de encima aquel ave mucho más fuerte y pesada que ella, su impotencia para cambiar la situación. Y entonces el águila lanzó un poderoso picotazo contra la nuca de la liebre y la cabeza del animal cayó inerte sobre la hierba, libre ya de todo miedo. La escena había durado apenas el tiempo de unos cuantos parpadeos, había acabado rápido. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Salió del bosque Amulio sumido en sus pensamientos. Quizá lo que había presenciado era una señal, una respuesta a sus dudas. Cuanto más pensaba sobre ello, más convencido estaba. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
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<div><span><br /><span></span></span></div>
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<div><span>El sol se había abierto paso entre las nubes que cubrían el Palatino y trazaba un rectángulo de luz brillante y amarillo delante de la cabaña de Fáustulo. Apenas Acca Larentia notó la claridad desde el interior, asomó la cabeza y miró al cielo. Pensó que merecía la pena aprovechar ese regalo después de tantos días de mal tiempo y lluvias. Descolgaron la cuna y salieron todos a la solana, Bona y Seius sin apartarse ni un ápice del cesto, cada cual al lado del pequeñín que había elegido por instinto.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-Sq3cCyOcHD0/T5w5FmYu5xI/AAAAAAAAKko/DqOuMhGRXG4/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana%2Bmujer%2Bcon%2Bni%25C3%25B1o.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_pintura%2Bmural%2Bromana%2Bmujer%2Bcon%2Bni%25C3%25B1o.jpg" width="152" /></span></a></div>
<div><span>Pese a su palidez, los rayos calentaban y al poco rato Acca decidió retirar un poco la ropa con que había tapado a los gemelos para que les diera el sol sobre la piel. Eran preciosos. Nunca, ni Fáustulo ni ella, habían visto a unas criaturas tan hermosas a tan escasa edad. Debían realizar cuanto antes un conjuro para evitar la envidia de algún dios. ¡Qué bracitos tan bien modelados! ¡Qué gracia esas mejillas tan abultadas, como si tuvieran la boca llena de leche! Y qué iguales eran. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- ¿No crees que haríamos bien en darles ya sus nombres? – dijo Acca de pronto –. Tendremos que pensar cómo los distinguiremos. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- ¡No creo que sea muy difícil! – respondió Fáustulo sonriente –. Sólo hay que fijarse en los perros: Seius no se separa ni un instante de éste. ¿Qué te parece si le llamamos Remo? </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-HO7Uarq4DTY/T5w5SfdeBeI/AAAAAAAAKk0/b3vlf6sFhTA/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana%2Bhombre%2Bsentado.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_pintura%2Bmural%2Bromana%2Bhombre%2Bsentado.jpg" width="168" /></span></a></div>
<div><span>- Me gusta el nombre, sí. Además de reconocerlo por el apego que le demuestra Seius, mira, tiene en el hombro una manchita que recuerda a una hormiga. ¡Estarás muy unido a la tierra, Remo!</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Lo levantó del cesto Fáustulo, lo alzó hasta la altura de su pecho y pronunció con solemnidad su nombre. Y no pudo evitar Acca cogérselo de los brazos y besarlo. Saltaba el cachorro Seius y parecía que se iba a romper el rabo de tanto moverlo.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Y tú que, aún durmiendo, pareces estar más despierto y alerta que tu hermano, te llamarás Rómulo – dijo el pastor, repitiendo el mismo rito de levantarlo y pronunciar su nombre. Acca lo estrechó con fuerza contra sus senos antes de besarle la frente y depositarlo otra vez en la cuna. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/-wfxc82kUfM0/T5w5hg-sltI/AAAAAAAAKlA/41eoLTalQJw/s1600/escultura%2Bde%2Bun%2Bperro.JPG"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_escultura%2Bde%2Bun%2Bperro.JPG" width="108" /></span></a></div>
<div><span>- Dominarás el arte de la palabra y de las armas, Rómulo, pues no hay en tu cuerpo ni una sola mácula – exclamó Acca, sin saber de dónde le venía esa inspiración. ¿Por qué había hablado de armas cuando este niño, como todos sus hijos, sería pastor? La perra Bona se había sentado apaciblemente al lado de Rómulo y, con mirada maternal, lo contemplaba.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Puesto que habéis sido expulsados de la tierra sagrada que os ha visto nacer, estos parajes indómitos os reciben y desde ahora en adelante serán vuestro hogar – dijo el pastor –. Sed bienvenidos, Remo y Rómulo, hijos de Fáustulo y de su esposa Acca Larentia, criados del rey de Alba Longa.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Bienvenidos, hijos del Tíber, señores de los espacios abiertos y de las cumbres del Palatino – añadió Acca Larentia sin contener su orgullo. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
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<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/-6kOprYD6htw/T5w50QejAhI/AAAAAAAAKlM/u4JrP4aBHtU/s1600/pintura%2Bmural%2Bromana%2Bhombre%2Bsentado.jpg"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_pintura%2Bmural%2Bromana%2Bhombre%2Bsentado.jpg" width="177" /></span></a></div>
<div><span>Amulio pasó casi toda la mañana despachando asuntos y peticiones de sus súbditos en la cabaña real, sin dejar de pensar en el águila y la liebre del bosque. Cerca ya del mediodía llamó al augur Appius para consultarle. Le expuso en pocas palabras lo que había visto y le pidió una interpretación.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Sin duda el águila eres tú, pues es el ave que vuelta más alto, la más cercana a la bóveda celeste y a los dioses. Tienes todo el poder y toda la fuerza para ejercerlo. La naturaleza se pliega ante ti, mi rey. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Eso ya lo sé – respondió Amulio –. Pero ¿qué representa la liebre y sus ojos asustados? ¿Acaso un enemigo inferior a mí?</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-45LbGfw1jUk/T5w6BjO9jQI/AAAAAAAAKlY/5d7HUFbQQWg/s1600/relieve%2Ben%2Bun%2Bsarc%25C3%25B3fago%2Bromano.JPG"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_relieve%2Ben%2Bun%2Bsarc%25C3%25B3fago%2Bromano.JPG" width="161" /></span></a></div>
<div><span>- Una liebre no es enemigo para un águila, señor – respondió Appius –. Es, simplemente, una presa: el ave necesita matarla para comer ella misma y alimentar a los suyos. En cuanto al miedo del animal, si es que te ha conmovido, no debe preocuparte. Tú mismo has visto que el sufrimiento concluye al mismo tiempo que la vida.</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Y, según tus conocimientos, ¿qué significa?</span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>- Lo ignoro. Busca dentro de ti, de los pensamientos que tenías cuando has presenciado esos hechos. En ellos encontrarás la respuesta. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/-4dmzaBIqokA/T5w6NmKJV2I/AAAAAAAAKlk/yWbln4OdEBY/s1600/relieve%2Bsarc%25C3%25B3fago%2Bromano%2Bliebre.JPG"><span><img border="0" height="320" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/2875c_relieve%2Bsarc%25C3%25B3fago%2Bromano%2Bliebre.JPG" width="151" /></span></a></div>
<div><span>Despidió el rey a Appius y se quedó a solas, sentado en su sitial, reflexionando. Le había sido muy útil el augur, pues había puesto definitivamente fin a sus dudas. Ahora sabía qué hacer y lo anunciaría a los interesados sin demora. Llamó a voces a un criado y le ordenó ir a buscar a su hermano Númitor, a las vestales y a su hija Anto y su esposo, para que se presentaran de inmediato. Otro debería encargarse de buscar y llevar a su presencia a Prátex. </span></div>
<div><span><br /><span></span></span></div>
<div><span>Sí, tenía razón Appius: aquello era una respuesta a las preguntas que hasta entonces se había hecho respecto al porvenir de su sobrina. Era evidente, pensó, que la liebre representaba a Rea Silvia y que él la tenía a su merced, inerme, incapaz de defenderse, condenada a sufrir sus garras como un animalillo asustado. </span></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdelibros.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/b5bd3_26331087-6516764346053884279?l=mujeresderoma.blogspot.com" alt="" /></div>
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